sábado, 28 de abril de 2012

Primer Salón de Vinos YVINIA

El I Salón de vinos de Yvinia se desarrolló en Madrid, en el bonito marco del Palacio Cervantes, incluyendo a más de sesenta bodegas de los cinco continentes, representando los más diversos estilos de entender el vino. Estaba pensada principalmente  como punto de encuentro entre restauradores y productores, en el buen entendido de que para apreciar un vino no hay nada mejor que hablar con quien lo hizo, conocer sus inquietudes y sentir su pasión.
Tuve la oportunidad de que a través de la Universidad se me acreditara, oportunidad que aproveché sin dudarlo, y que acogieron con interés varios restauradores amigos míos del sur de la península, que me pidieron les comunicara que vinos nuevos e interesantes descubría para posteriormente ellos catarlos y estudiar la posibilidad de incorporarlos a sus cartas.
A este humilde contador de experiencias, esta concretamente se le hizo un mundo. Mi estado de ánimo era similar al de un niño  que entra en una enorme tienda de juguetes y quisiera dividirse en muchos trozos para acceder a todo. Esta sensación duró poco, lo que tardé en acercarme al primer stand, de la bodega K5 donde tuve la oportunidad de charlar con el enólogo que me presentó su txacoli como un vino serio, alejado de los tópicos que según él rodean estos vinos. A fe que K5 es un vino serio con una nariz interesante y compleja, una acidez interesante y muy fresco. A tener en cuenta, aunque su precio me parece un poco alto.
Animado, pasé a buscar los stands de La Rioja, por ver si había algo diferente e interesante de esta DO que a buen seguro atraería la atención de mis amigos sureños, y algo encontré. Olivier Riviere, un borgoñón trasladado a La Rioja me dio la oportunidad de compartir vino y charla con él. Un hombre algo seco, se va transformando cuando te interesas por su trabajo. Mucha personalidad, con un trabajo de la madera poco invasivo y que busca la identidad propia de cada uno de los vinos. Caté su RAYOS UVA 10GANKO 09, y sus vinos de la DO Arlanza VIÑA DEL CADASTRO 09, y EL QUEMADO 09. Vinos realizados con interés por expresar el terreno y que cada uno tenga su propia identidad, destacaría como punto común su cuidada estructura y su frescura. Cuando le pregunté si utilizaba madera nueva en la crianza, me miró con media sonrisa y me preguntó si la encontraba. No la usa, y por supuesto no la encontré. La oportunidad de charlar de estos vinos con Luis Gutierrez, que se acercó interesado por el trabajo de este productor, fue un plus que quedará en mi archivo de deleites para recordar.
Después de algunos acercamientos más a productos riojanos decidí cambiar el tercio, pasé cerca de Celler Ca Sa Padrina, teniendo la oportunidad de departir con su dueño, que a poco que pongas interés, te cuenta su interés por recuperar y mejorar las tradiciones vinícolas baleares. Sus vinos Monte Negro 10 Mollet 11, son fruto de ese interés. El primero elaborado con manto negro no es demasiado aromático, pero tiene una presencia en boca muy interesante y personal; el blanco, elaborado con moll y un pequeño aporte de chardonnay tiene una nariz compleja y limpia, y un paso por boca elegante, y directo. No iba mal la mañana.
Decidí pasar a la denominación española que más alegrías me ha dado últimamente, y que tenía una buena representación, el Priorat. Comencé con Mas Igneus, y vi que mis esperanzas no eran infundadas su Mas Igneus 2010 me encantó por su frescura, su nariz golosa que te engañaba, presentándose en boca con frescura y potencia; si este me gustó, el Barranc dels Closos 09 me encantó además por su mineralidad, tantó es así que el productor me miró cuando cataba ensimismado y me dijo “lo estás disfrutando, ¿verdad?”, mi cara hacía que su pregunta no  necesitara respuesta.
Cuando llegué a Portal del Priorat descubrí lo que llevaba toda la mañana buscando. Estuve unos 40 minutos charlando con Alfredo, y catando sus vinos, tanto es así que cuando Joan Gómez Pallarés se acercó, le dijo: “este señor está haciendo una cata muy seria”. Discutimos sobre los “Vi de Poble” a los que él contraponía sus “Vi de Finca”, sobre el aporte de la shiraz en los prioratos, entre muchos y muy interesantes temas. Catar estos vinos y compartir sensaciones con Joan fue otro de los “pluses” del día. Caté Gotes 2010, fresco y frutal, el Negre de Negres, que sorprende por su mineralidad, redondez, y frutalidad, y el Somni, un vino que como indica su nombre te hace soñar con sabores imposibles, por su persistencia, volumen y frescura. Las viñas viejas y de muy baja producción, junto con la licorella del Priorat hacen de este vino algo único.
Me presentó entonces Alfredo su proyecto de Monsant, catando su Tros Blanc de corte borgoñón,  que me encantó aunque por los 45 euros que cuesta hay una oferta que puede que le haga poco competitivo. Entonces sacó de debajo de la mesa la apoteosis de  la mañana Siuralita 07, un vino de una nariz absolutamente impresionante, me preguntó si había catado vinos de Cateuneuf du Pape, y caí en la cuenta ¡parecía una réplica de Chateau Rayas! Toda esa complejidad, de frutos rojos maduros, balsámicos, especiados, incluso esos recuerdos de miel estaban ahí presentes. En honor a la verdad en boca se diferenciaba notablemente del original, pero era un vino grande dentro de su propia personalidad. Menos de 2000 botellas de esta joya.
Eran ya cerca de las tres y, perdida la comida salí corriendo a trabajar. En principio no iba a asistir por la tarde, pero quedaba tanto por catar….
Terminado el trabajo, salí corriendo a por más. Por la tarde decidí dejar el cuaderno de notas aparte, y limitarme a seguir las indicaciones de los amigos que llevaban allí toda la tarde para ir a cuatro o cinco bodegas francesas e italianas como broche del día. ¡Vaya broche!
Tarde de borgoñas muy expresivos como los de Domaine Marechal, con sus Cuvee Gravel, su Ladoix, o su Sauvigny les Beaunes que me hablaron de recuerdos pasados y proyectos futuros, de los excelentes Champagnes de Moncuit, pero sobre todo de lo que sin lugar a dudas fueron los encuentros del día:
El barolo de la bodega Vajra, Bricco dell Viole 07, un vino de extraordinaria complejidad y finura en nariz y extraordinariamente accesible en boca, dentro de la tanicidad propia de un vino al que le queda redondearse y de perfil robusto. Un Barolo para iniciarse, sin lugar a dudas.
Cerramos la tarde con tres champagnes, que disfrutamos charlando con Ullysse Collin, su productor. Catamos su blanc de blancs, y dos blanc de noirs, el último de los cuales, del pago El Maillon, es el primer Excelente plus de este blog. Los tres unos vinos excelentes por su finura, complejidad, cuerpo y persistencia, tal y como defendía su productor, pero el recuerdo del último aún permanece en mi boca, y en mi mente permanecerá para siempre. Nos despedimos brindando con el joven bodeguero  y felicitándole por su trabajo con una sonrisa. ¿Habrá vinos después de estos?