lunes, 28 de mayo de 2012

La añada 2005 en Champagne.

Nos plantean en la UEC una cata que parece de lo más refrescante. Una comparativa entre las que denominan añadas míticas en dos de las principales denominaciones  productoras de vinos espumosos, Champagne y Cava. En principio parece atractiva, y decido acudir aún cuando compite el mismo día con una vertical de unos vinos que realmente me apasionan, los PX de Alvear. El calor reinante me ayuda a aparcar dudas y  tomar la decisión.

Comenzamos con un resumen de las características generales tanto de los terrenos del Alto Penedés (principal zona productora de cava), como de la región de Champagne. La escasez de horas de sol y la elevada humedad hacen que la maduración de la uva sea mucho más complicada en la región francesa.

El año 2005 se caracterizó en Champagne por un invierno en el que el frío y las lluvias se mantuvieron hasta bien entrado el mes de marzo, comenzando en abril un aumento de las temperaturas que dieron lugar a un verano bastante cálido que ayudó a la maduración de la uva, siendo esto especialmente beneficioso para la chardonnay. Los racimos fueron casi un 50% mayores que la media histórica, siendo la acidez suficiente, pero por debajo de lo habitual.

El coordinador decide comenzar por uno de los cavas, para después continuar catando por parejas un cava y un champagne, y de esta forma comparar uno a uno los vinos catalanes con los franceses.

Conforme se desarrolla la cata decido dedicarme tan sólo a los champagnes, la añada de 2005 de estos vinos está en este momento muy madura, siendo frecuentes en nariz los aromas de moderada intensidad de manzana asada y notas amieladas. Por el contrario los cavas del 2005 están aún muy jóvenes, expresándose con tonos más herbáceos y de frutos secos de intensidad baja. En boca la diferencia es también notable, resultando los champagnes de mayor intensidad de sabor, que prácticamente anula al de una cava catado inmediatamente después.

A esto hay que añadir que una de las bodegas catalanas envió vinos recién degollados, no pudiendo hacérseles  justicia. Resumiendo, encuentro complicado comparar dos añadas de vinos tan diferentes, de los que a mi juicio unos están en su culmen, los champagne, y otros están empezando a expresarse, los cavas. Limitaré por tanto la entrada en este cuaderno a compartir lo que los champagne del 2005 me contaron.

Cuatro son los vinos franceses propuestos, el primero de ellos fue Aubry Le Nombre D’or 2005 Brut. Le Aubry Fils. (Pinot gris como protagonista, compartiendo coupage con petit meslier, arbanne, chardonnay, pinot blanc, pinot noir y pinot meunier). AOC Champagne. Phillipe y Pierre Aubry están empeñados en la recuperación de cepas perdidas en la región, siendo este vino una muestra de este trabajo. Destacaría de este vino su finura tanto en boca como en nariz, donde se expresa goloso con aromas de frutos amarillos (membrillo) en compota, acompañados por tostados, bollo de leche, y algunas notas florales que recuerdan la camomila. En boca es un vino muy vertical, elegante, algo falto de volumen, bien estructurado con una acidez cítrica bien compensada, recordando en el posgusto los aromas frutales, dulzones. No excesivamente persistente.  Muy bueno.

Le siguió un vino que refuerza la idea de añada madura que me había hecho con el anterior. Diebolt-Vallois Millesime 2005 Brut. Bodegas Diebolt-Vallois. (100% chardonnay) AOC. Champagne. En nariz destacan los aromas de almendras tostadas y panadería, con notas lácteas acompañando. Se muestra poco frutal, encontrándose con la aireación recuerdos de plátanos maduros. Algo falto de estructura en boca, faltándole algo de acidez para compensar tanto dulzor. Buen volumen, muy goloso, directo y moderadamente largo. Muy bueno.

Taittinger Millesime 2005 Brut. Bodegas Taittinger. (50% chardonnay, 50% pinot noir) AOC. Champagne. Levantó un poco el nivel de la cata en lo que al champagne se refiere. Un vino muy aromático en el que los aromas de panadería se mezclaban armónicamente con el regaliz y el cuero, abundantes flores blancas y notas balsámicas. En boca es goloso, con una acidez suficiente, muy armónico. Deja un recuerdo largo y muy elegante, a almendras tostadas y rosas secas. Excelente minus.

Cerró la cata el Louis Roederer Millesime 2005 Brut. Bodegas Louis Roederer. (70% pinot noir, 30% chardonnay). AOC Champagne. En nariz destacan los aromas de flores secas y panadería. También presentes recuerdos de manzana asada, y notas de fondo de frutos rojos y tostados. En boca destaca su volumen. Un vino muy directo, con una acidez suficiente y muy bien integrada. Goloso, en el posgusto deja recuerdos de frutas maduras, con notas amieladas. Muy Bueno plus.

Como es habitual mi tren no me espera, y tengo que abandonar lo que promete ser un buen debate sobre la comparativa que en esta entrada he evitado. Salgo deprisa hacia la estación de Sol, pensando si merecen la pena estos vinos por más de 40 euros la botella. Sin duda los he disfrutado, pero mentalmente archivo la añada de 2005 como a evitar. Estoy seguro de que habrá gente a la que estos vinos maduros, excelentemente producidos por otra parte, le apasionen. Yo no me encuentro entre ellos.

Me quedo con un cierto sabor amargo, no por el posgusto de los vinos, sino por no haber podido hacer justicia a los cavas. Iré catando poco a poco  cavas (recomendaciones bienvenidas) de este controvertido año, para ir ensamblando otra entrada, pero eso será otra historia.

PS. La tienda online en que he encontrado  el Taittinger Millesime 2005 Brut más barato es Bodegas Santa Cecilia (47,29 €).

miércoles, 23 de mayo de 2012

Canarias. Paraiso del vino dulce.

En el completo programa de catas de la UEC programado para mayo hubo una que despertó especialmente mi interés, por lo mucho que me habían recomendado al coordinador del evento, Paco del Castillo; y por tratarse de vinos que me encantan y a los que rara vez tengo acceso, dulces de Canarias.

Difícil el acceso al local de la cata. La justificada euforia de los hoy “no sufridores” atléticos, que celebran su merecido segundo triunfo europeo casi bloquean los alrededores. Aun así, llego con mucho tiempo y voy leyendo el, como siempre, completo dossier que nos han preparado. Me llama la atención que Paco se “moja” y ofrece sus consideraciones de cómo podrían mejorar estos vinos, recomendando el uso de un mayor número de variedades autóctonas, y el aumento de las cantidades mínimas de azúcar que deberían incluirse en estos vinos. En ambos casos apoyándose en lo que a mí me parecen razonables argumentos. ¡Creo que me va a gustar esta cata!

De la misma manera que Paco tiene fama de excelente profesor, la tiene de no ser excesivamente conciso en sus explicaciones. En este caso, haciendo lo que el mismo comenta como un esfuerzo de brevedad, nos ofrece sus explicaciones en unos cuarenta minutos. En absoluto se hace largo o pesado, el conocimiento fluye de él como una cosa natural, y nos llega claro, accesible.

El método que utiliza me gusta mucho, divide los vinos en tres tandas, dejando que los catemos con tiempo suficiente para que tomemos nuestras notas sin interferencias, pudiendo contrastarlas posteriormente con las suyas. Método que me parece a la vez honesto y didáctico.

Llegamos a los vinos y en la primera tanda incluye los tres vinos no realizados con malvasía, dos de ellos moscateles, y el tercero elaborado con las autóctonas sabro y gual. Este último es un vino con una nariz realmente extraña que me recuerda cenizas volcánicas, monte bajo, hongos, nada que me haga presagiar que lo que voy a beber es un vino dulce, en boca se confirman mis sospechas y no le dedico excesiva atención. El primero de ellos sí que me resultó sumamente accesible:

Rubicón Moscatel 2011. (100% moscatel). Bodegas Rubicón. DO. Lanzarote. Un vino muy aromático, muy agradable en nariz. Aprecio aromas florales y frutales (manzana reineta, pera), con algo de aireación salen notas herbáceas y de cítricos. En boca es untuoso, algo falto de acidez y con un volumen suficiente. Se le nota una punta de alcohol en el posgusto, que fundamentalmente es frutal y largo, con recuerdos de membrillo. Muy bueno.

La siguiente tanda me parece mucho más interesante, comenzamos con tres de los vinos elaborados con la variedad con la que mayoritariamente se elaboran los dulces de las islas. Estos fueron:
Canari. (100% malvasía). Bodegas El Grifo. DO. Lanzarote. Coupage de los vinos de las añadas 1956, 1970 y 1997. El vino tiene una crianza oxidativa en barrica y eso le proporciona una nariz muy “jerezana”, en la que aparecen frutos secos tostados, pasas, notas de maderas nobles y flor de manzanilla. En boca es amplio, elegante, con buena acidez y un dulzor discreto. Final amargoso con notas de madera y muy largo. Excelente minus.

Viñátigo Malvasía Clásico 2005. (100% malvasía) Bodegas Viñátigo. DO. Ycoden Daute Isora. Tiene una crianza de dos meses sobre sus lías en barricas nuevas de roble francés. El vino está en principio cerrado con olores a goma, y petróleo que recuerdan los riesling alemanes. Con mucha aireación van apareciendo los aromas de frutas exóticas, cítricos y corteza de naranja. Me molesta un poco el fondo de madera. En boca es amplio, cálido, con un dulzor moderado. Su final es amargo, con notas anisadas. Muy bueno.

Malvasía Naturalmente Dulce STRATVS 2008. (100% malvasía). Bodegas STRATVS. DO. Lanzarote. Aroma intenso, limpio y muy agradable. Destacan en principio las flores blancas, acompañadas por recuerdos frutales a membrillo, y almíbar. Muy buen volumen, que el vino va ganando en boca poco a poco, tomándose su tiempo. Bien estructurado con una acidez suficiente que compensa el dulzor que proporcionan los 139   g/l de azúcar. Final largo, frutal. Muy bueno plus.

Excelente tanda en la que los diferentes modos de elaboración y zonas de producción han dado lugar a tres vinos de una gran personalidad.

En la última tanda quedan los dos malvasías restantes, de los que sólo puedo catar con atención el de bodegas Teneguía que me había recomendado un amigo productor canario. Esto fue lo que me dijo:

Teneguía Malvasía Dulce Botrytis 2008. (100% malvasía). Bodegas Teneguía. DO. La Palma. El vino se abre con aromas a fruta amarilla, flores blancas y notas a frutos secos, maderas nobles y flores secas. Ataca con buen volumen, buena acidez, muy bien compensada por la fruta almibarada y un cierto amargor elegante. Excelente minus.

Como intuía al principio, una gran cata con vinos de enorme personalidad, y algunos de extraordinaria calidad. Lástima que sean tan poco accesibles fuera de las Canarias.

PS. La tienda online en la que he encontrado más barato Teneguía Malvasía Dulce (27,90 €), aunque la añada de 2010 ha sido Lavinia. El Grifo Canari se puede encontrar en GrauOnline por 21,56 €.

viernes, 18 de mayo de 2012

Compartiendo vinos con... Goyo García Viadero

Tener la oportunidad de compartir la experiencia de los vinos con su productor es algo que en muy raras ocasiones rechazo, aunque, como en esta ocasión tuviera que salir corriendo de la cata de generosos andaluces que había organizado con mis compañeros.

Llegué puntual, con el aliento justo. Ya saben los que me conocen de mi manía por la puntualidad, pero no había necesidad de tanta prisa, la cata tardó todavía unos minutos en comenzar. Había una asistencia notable, la mayoría productores y distribuidores, como comprobaría posteriormente. La verdad es que no había oído hablar en mi vida de Goyo, y ver que hubiera tanto interés por sus vinos no hizo más que incrementar mi curiosidad.

Nos contó Goyo de su interés por recuperar los vinos que se hacían antaño en la Ribera, parece que las extracciones potentes y las maderas nuevas no le atraen demasiado. ¡Empezábamos francamente bien! Este ingeniero agrónomo, que hizo su primer vino con unos catorce años, tiene muy claro lo que quiere, y aún más, según la impresión que dio, también sabe  lo que no le gusta en absoluto. Un hombre que se muestra franco, transparente.

En principio su proyecto era hacer un vino para él y sus amigos. Para este proyecto nuevo seleccionó unas parcelas que tuvo que someter, según sus palabras a desintoxicación. Las encontró muy atacadas pro fitosanitarios, y estuvo tratando las viñas durante dos años, sólo con azufre y cobre de rocas. Las fincas con las que comenzó en Ribera fueron “Peruco” con una altitud media de 910 metros y “Valdeolmos” Su filosofía es vendimiar fijando la acidez, y dejando que sea la uva en ese punto la que determine la graduación. No emplea nunca madera nueva, usando para la crianza barricas de tercero o cuarto usos.

No se extendió demasiado en sus explicaciones, pasando pronto a sus vinos, que por otra parte era lo que más nos interesaba a todos:

El primero en catarse fue Valdeolmos 09. (100% tinta del país) DO. Ribera del Duero.  Procede de la finca de su nombre, terreno arenoso con base caliza que da lugar a vinos cálidos, los de carácter más mediterráneo de Goyo. En nariz se mostró muy complejo, destacando los frutos rojos maduros, acompañados por balsámicos y notas de hierbas aromáticas y monte bajo. En boca tiene una acidez excelente, acompañada por fruta suficiente y buen volumen. El tanino quizás poco maduro, revela que mejorará en la botella. Muy bueno plus.

 Le siguió Viñas de Anguix 09. (100% tinta del país) DO. Ribera del Duero. De la finca “Peruco” en la que abunda la arena mezclada con guijarros, que al reflejar el sol afectan mucho a la maduración y a la acidez del fruto. En nariz es muy aromático, destacando a la fruta negra fresca, con leves toques balsámicos y de lavanda, notas minerales (tierra mojada), muy al fondo toques torrefactos. En boca ataca con buen volumen, intenso, y una excelente acidez, los taninos estaban aún por pulir. Final largo, amargoso, que devuelve las sensaciones de la nariz. Probaré a catarlo en otra ocasión al día siguiente de abrir la botella. Excelente minus.

Cambiamos entonces de denominación pasando a un vino elaborado en la cornisa cantábrica. Beatum 2010. (80% mencía, 20% palomino) Vino de la Tierra. El vino mostraba un perfil más atlántico que los anteriores, está elaborado con viñas muy viejas en las que la mencía y la palomino estaban plantadas sin mucho orden.  Muy aromático, percibiéndose con claridad, balsámicos y monte bajo, incluso ligeras notas de incienso. Con la aireación se perciben frutas negras muy frescas y ligeros tostados. En boca es incisivo, como todos los vinos de Goyo con muy buena acidez y volumen, y una persistencia notable. El que más me gusto de la cata. Excelente minus.

La cata continuo con una conversación distendida en la que los productores lo pasaron en grande poniéndose al día de las últimas “novedades” ecológicas. Yo disfruté mucho de los vinos de Goyo, sin embargo en la franja de precios que se encuentran, sobre los 30 € no sé si son los que más me atraen. Los vinos los distribuye Alma Vinos y los podéis encontrar en La Tintorería.

viernes, 11 de mayo de 2012

Primer Salón Cinco Estrellas Guía Peñín.

El I Salón Cinco Estrellas de la Guía Peñín tuvo lugar en el Palacio Cervantes, que ya tuvimos ocasión de visitar en el memorable Salón de los Vinos Yvinia, de muy grato recuerdo. El motivo de este nuevo salón era poner en contacto a los productores con profesionales de mundo del vino, abriéndola por la tarde (de cinco a nueve de la tarde) para el público en general.

Acudí en el horario de los “mortales”, sin excesivo convencimiento. Un amigo me había dicho un rato antes que él estaba muy mayor para catar tintos españoles de buena relación calidad-precio. Debe ser que aún me queda algo de juventud y capacidad de asombro, porque algo me movió a ver que podía encontrar entre estos vinos a buen precio. Tal vez sea que mi bolsillo no está para mucha alegrías.

A las seis de la tarde el Salón estaba “a tope” de gente, con un calor respetable. Mis no demasiado abundantes ánimos se resquebrajaban, por lo que decidí ir a “tiro fijo” y acudí al stand de un viejo conocido. Encontré los vinos de Cigales de Bodegas Sinforiano extremadamente correctos, respetuosos con la fruta, y con muy buena acidez. La verdad es que sin hacerme poner una mueca de asombro, nunca me han defraudado. Nada de maderas nuevas, ni excesos de extracción. Mención especial haré de su rosado, Sinfo, que este año lleva un 20% de verdejo y que tiene una nariz muy aromática, tremendamente frutal y una entrada en boca chispeante y fresca.  

Deambulé un poco catando vinos correctos, pero sin excesivo interés hasta que recibí un correo de mi amigo Luis que me recomendaba la visita del stand de  Vegalfaro. ¡Excelente consejo! Encontré un par de vinos de la DO. Valencia que me pareció que tenían una gran personalidad, Pasamonte y Rebel.lia, a los que los más de 900 metros de elevación media de la finca otorga unos perfiles aromáticos en los que con una buena presencia de fruta, destacan el matorral y las especias. Una acidez magnífica, más aún considerando que se trata de un vino mediterráneo. Su syrah de pago me dejó un poco más frío, un vino muy correcto pero sin la personalidad de sus compañeros.

Deambulé un poco más catando aquí y allá, encontrando en Mestizaje un vino tremendamente agradable, y la charla con el enólogo de la bodega de lo más atractiva. El Finca Terrerazo, también de Bodegas Mustiguillo es un buen vino, pero le queda al menos un par de años de botella para mostrar lo que puede dar. Una pena que no trajeran Quincha Corral.

Terminé acercándome a mi tierra (¡como la echo de  menos!), en el stand de Alvear. No sé si fue  la gracia cordobesa de María, pero encontré sus tintos de Ribera del Guadiana más que aceptables. Después de un buen rato de charla y una copa de PX 1827, me retiré con algo de morriña. Mucha gente quedaba dentro, subiendo notablemente el consumo "per capita" de vino en España.

No fue una mala tarde. La organización del equipo de Guía Peñín no estuvo mal (la pulserita no me molestó demasiado), eché de menos tal vez poder encontrar con mayor facilidad las bodegas por denominación de origen. Aunque no encontré ningún Gislaine Barthod, sí que descubrí algunos vinos auténticos a precios que puedo permitirme a diario. Tiempo habrá para catas de grandes vinos, hoy tocaban buenos vinos a buen precio. Los otros serán motivo de otras historias.

PS. Los vinos de Bodegas Sinforiano se pueden encontrar online en Lugar del Vino (no los he visto en otro sitio), los de Vegalfaro lo mejor es pedirlos directamente a bodega, y los de Bodegas Mustiguillo en Vila Viniteca. (Estas son las opciones online en las que he encontrado los vinos a mejor precio).

martes, 8 de mayo de 2012

Introducción a los generosos andaluces.

Los vinos generosos andaluces son probablemente los que tengan una mayor personalidad en España, y entre ellos se encuentran los que tienen una mejor relación calidad precio. Es por esto, que decidí dedicar una de las tres sesiones de catas de iniciación programadas para mis compañeros a este tipo de vinos.

Después de mucho indagar, preguntar y documentarme, seleccioné cinco vinos: un fino, un palo cortado, un oloroso seco, un oloroso dulce y un dulce. Estuve dudando si incluir una manzanilla, para compararla con el fino, pero me pareció que el nivel de los catadores no iba a estar a la altura. El palo cortado demostró no ser  la mejor elección, por su similitud con el perfil aromático del oloroso seco. Si tuviera que hacer de nuevo la selección, lo hubiera cambiado por un amontillado o una manzanilla pasada.

La expectación creada en las dos catas anteriores no se ve reflejada en esta, que es tomada con un cierto escepticismo. Piensan que estos vinos, que llaman de aperitivo o postre, tienen difíciles maridajes y que, por su alta graduación, hay que tener especial cuidado con ellos. El tiempo, y sobro todo los vinos, harán que cambien de opinión.

Les explico de forma muy somera las diferencias de crianza con los procesos de elaboración de vinos tranquilos, los sistemas de criaderas y soleras, la diferencia entre las crianzas, biológica bajo velo de flor y oxidativa. En la página de la Denominación de origen, en la pestaña aula de formación hay un curso online que recomiendo a los que quieran aumentar sus conocimientos de estos vinos apasionantes.

Y comenzamos la cata con el fino Inocente. Bodegas Valdespino. (100% palomino). DO. Jerez. Nos recibe con un aroma tremendamente limpio, ligeramente punzante, en el que percibo los aromas de flor, panadería, almendra tostada. Entra en boca con suavidad, creciendo con el tiempo, muy mineral con dejes calizos en boca, buen volumen, compensado, aunque ligeramente corto de acidez. Su final es largo, amargoso, dejando recuerdos a almendra y ciertas notas de salina. Muy Bueno plus.

Seguimos con el palo cortado Marqués de Rodil. Bodegas Emilio Hidalgo. (100% palomino). DO. Jerez. Un vino bastante difícil de entender. Su nariz es muy expresiva, mostrándose muy aromático. Muy fáciles de detectar la miel, el caramelo, los frutos secos tostados, las notas de panadería e incluso algún recuerdo balsámico. En boca se mostró amplio, delicado, con gran finura, limpio, y de persistencia muy alta. Excelente minus.

Creo que la inclusión de este palo cortado en la cata fue un error. No fue fácil de apreciar para catadores poco experimentados, y la sensación general fue de decepción en boca, ya que esperaban mucho más del vino después de la impresión que les dio en nariz. A mí no me lo pareció, pero no hay que olvidar que la cata era para ellos.

La cata se enderezó perfectamente, y tomó velocidad de crucero con el siguiente vino, el oloroso seco Villapanes. Bodegas Emilio Hidalgo. (100% palomino). DO. Jerez. Tiene un perfil aromático espectacular, con aromas de orejones, frutos secos, balsámicos, y maderas nobles. Un arma muy atractivo y complejo que, sin embargo es muy accesible. En boca se mostró muy cálido, pero muy bien estructurado, sin perder su finura a pesar de su elevada graduación. Final amargo con un punto goloso, que dura para siempre. Excelente.

Y pasamos a los dulces que comenzaron por un oloroso, el viejo conocido Solera 1847. Bodegas González Byass. (80% palomino, 20% pedro ximenez). DO. Jerez. Lleno de matices, dominando al principio el regaliz, las uvas pasas y el arrope. Con un poco de aireación salen notas de caramelo y dátiles, e incluso salinas. En boca entra con buen volumen, pleno y bien estructurado. Su dulzor va atrapando la boca, dando paso después a notas de botica, finalizando con un posgusto amargo con notas salinas, muy persistente. Su acidez se notó especialmente cuando lo tomamos con una bavarois de chocolate, a la que acompañó a la perfección. Excelente minus.

Y finalmente redondeamos con el dulce viejo PX 1927. Bodegas Alvear. (100% pedro ximenez) DO. Montilla Moriles. En nariz salen arropes, orejones, miel, cáscara de naranja, junto con notas de maderas nobles. En boca tiene una estructura perfecta, acompañado el dulzor por la acidez con un equilibrio que hacen olvidar la graduación alcohólica. Es un PX agradable, no haciéndose pesado en absoluto. Permanece en boca con recuerdos de frutas secas acompañadas de caramelo y miel. Larguísimo. Excelente.

Finalizó la cata discutiendo los posibles maridajes y momentos en los que disfrutar estos vinos, en mi opinión su gran asignatura pendiente. Les comenté que yo he maridado olorosos secos con cocina asiática (me encanta, reminiscencia de mi noviazgo con una chica japonesa cuando era chaval), y se acompañaban francamente bien.

 Quedamos en cerrar el grupo con un arroz con bogavante de ¿despedida?, pero me temo que es una encerrona, ya escuché lo interesante que sería una cata de riojas clásicos y modernos. Creo que se han enganchado en el mundo del vino. Espero que sea para bien.

 

jueves, 3 de mayo de 2012

Presentación de la bodega madrileña de Alfredo Maestro

En mis andaduras enológicas he encontrado, además de  grandes vinos, sobre todo a grandes personas. Hace ya algunos años que conozco a Alfredo Maestro. Recuerdo que le vi por primera vez en la muestra de vinos naturales que organizó en Madrid la tristemente clausurada Cave du Petit. El sitio de la muestra, todo hay que decirlo, era bastante  cutre. Unos cuantos stands, poco más que unas mesas con algunos vinos dispuestos sobre ellas. No había demasiada afluencia de público, creo recordar que faltaba poco para la hora de comer.
A la derecha de la entrada estaba Alfredo, con el que tuve ocasión de charlar un buen rato. Es una gozada poder compartir con alguien la ilusión que le produce lo que hace, y su trabajo es algo que te apasiona, el disfrute es aún mayor. Saqué de aquella charla la oportunidad de formar parte del grupo de cata La Despeña, que Alfredo generosamente me ofreció, y una botella de “La Olmera 09”. No sé cuál de las dos cosas  le agradezco hoy más…
Algunas catas hemos disfrutado juntos, muchas bromas nos hemos gastado, mucha pasión por el vino hemos compartido, pero últimamente mi vida estaba muy agitada y llevábamos casi un año sin contacto. Y hete aquí que recibo una invitación para la presentación de su nueva bodega en Navalcarnero. No es fácil para mí separarme un sábado de mi familia, especialmente ahora que no trabajo en Madrid, pero esto no podía perdérmelo. Le propongo a Elena que me acompañe, pero cuando se entera de que se trata de algo relacionado con el vino, y que no va a haber Cruzcampo, graciosamente me invita a marcharme, ella se irá de compras con mis tres hijas (me temo que nos va a salir caro, pero merece la pena).
Madrugón para salir de Colmenar, y llegar a la hora al punto de encuentro en Navalcarnero. Allí me encuentro con amigos virtuales a los que pongo cara por primera vez, entre ellos a mi casi paisano Guillermo. Otros amigos con las que ya he compartido mesa de cata como Jorge “Sibaritastur”, Mariano Fisac (Mileurismo Gourmet), y algunos otros. La cosa promete…
Llegamos a la bodega, junto a la que hay una pequeña parcela plantada de viña, la garnacha de Alfredo. Nos reunimos alrededor de sesenta personas, que llegan de todos los rincones de España. Parece que Alfredo ha reunido a sus amigos para enseñarles su obra, está pletórico, algo nervioso…
Con la sala de cata a rebosar de gente, nos cuenta el inicio de su  nuevo proyecto, y comenzamos las catas verticales de todos sus vinos. Empezamos por Viña Almate, su vino de toda la vida, en el que encuentro los aromas florales de siempre y el paso amable por boca; seguimos por las añadas de La Olmera y La Guindalera, fieles al terruño, demostrando su capacidad de envejecimiento, que dividen a los catadores sobre cual tiene mayores virtudes. Personalmente prefiero La Olmera, cuyo 2009 estaba soberbio. Pasamos al Castrillo del Duero, su vino de corte más clásico, que me encanta.
Hay también lugar para  sorpresas, su rosado Amanda, muy fresca tanto en nariz como en boca, plena de fruta, y con una excelente acidez. Me sorprendió el blanco de albillo, Lovamor, con una nariz muy atractiva rebosante de fruta blanca, al que me hubiera gustado encontrarle un puntito más de acidez (ya sé que es albillo, Alfredo).
Tras la cata, chuletada y tertulia. Complementos para una fiesta del vino fantástica. Apasionada charla con Fabio Bartolomei, defensor a ultranza de los vinos naturales, cuya bodega seguro que visitaré. Quedamos emplazados para unos vinos y una, seguro, interesante charla de economía. Buena persona este Fabio.
Tiempo para bromas, discutir sobre nuevos proyectos e ilusiones con mis amigos de La Despeña, a los que desgraciadamente no tengo ocasión de frecuentar tanto como debiera, y a los que probablemente debo el estar ahora aquí escribiendo estas líneas (os debo una cata para después de verano, prometo sorprenderos tanto como con la de vinos canarios, que Ramón tan certeramente identificó. Buscaré algo tan interesante, pero más escondido…).
Tiempo después para unos cupcakes, más charla, y la inexorable hora de marcharse. Me despido y cuando me encuentro en la M-607, escenario de tantas vueltas a casa después de tantas catas, pienso en lo afortunado que soy por haberme metido en este mundillo, por haber encontrado tantos amigos, por haber disfrutado una vez más de los vinos auténticos de Alfredo. Llego a casa pensando en que tengo que volver a frecuentar las animadas catas de La Despeña. Tiempo habrá para vivirlas y para contarlas, si Dios quiere. Pero eso serán otras historias.