viernes, 18 de mayo de 2012

Compartiendo vinos con... Goyo García Viadero

Tener la oportunidad de compartir la experiencia de los vinos con su productor es algo que en muy raras ocasiones rechazo, aunque, como en esta ocasión tuviera que salir corriendo de la cata de generosos andaluces que había organizado con mis compañeros.

Llegué puntual, con el aliento justo. Ya saben los que me conocen de mi manía por la puntualidad, pero no había necesidad de tanta prisa, la cata tardó todavía unos minutos en comenzar. Había una asistencia notable, la mayoría productores y distribuidores, como comprobaría posteriormente. La verdad es que no había oído hablar en mi vida de Goyo, y ver que hubiera tanto interés por sus vinos no hizo más que incrementar mi curiosidad.

Nos contó Goyo de su interés por recuperar los vinos que se hacían antaño en la Ribera, parece que las extracciones potentes y las maderas nuevas no le atraen demasiado. ¡Empezábamos francamente bien! Este ingeniero agrónomo, que hizo su primer vino con unos catorce años, tiene muy claro lo que quiere, y aún más, según la impresión que dio, también sabe  lo que no le gusta en absoluto. Un hombre que se muestra franco, transparente.

En principio su proyecto era hacer un vino para él y sus amigos. Para este proyecto nuevo seleccionó unas parcelas que tuvo que someter, según sus palabras a desintoxicación. Las encontró muy atacadas pro fitosanitarios, y estuvo tratando las viñas durante dos años, sólo con azufre y cobre de rocas. Las fincas con las que comenzó en Ribera fueron “Peruco” con una altitud media de 910 metros y “Valdeolmos” Su filosofía es vendimiar fijando la acidez, y dejando que sea la uva en ese punto la que determine la graduación. No emplea nunca madera nueva, usando para la crianza barricas de tercero o cuarto usos.

No se extendió demasiado en sus explicaciones, pasando pronto a sus vinos, que por otra parte era lo que más nos interesaba a todos:

El primero en catarse fue Valdeolmos 09. (100% tinta del país) DO. Ribera del Duero.  Procede de la finca de su nombre, terreno arenoso con base caliza que da lugar a vinos cálidos, los de carácter más mediterráneo de Goyo. En nariz se mostró muy complejo, destacando los frutos rojos maduros, acompañados por balsámicos y notas de hierbas aromáticas y monte bajo. En boca tiene una acidez excelente, acompañada por fruta suficiente y buen volumen. El tanino quizás poco maduro, revela que mejorará en la botella. Muy bueno plus.

 Le siguió Viñas de Anguix 09. (100% tinta del país) DO. Ribera del Duero. De la finca “Peruco” en la que abunda la arena mezclada con guijarros, que al reflejar el sol afectan mucho a la maduración y a la acidez del fruto. En nariz es muy aromático, destacando a la fruta negra fresca, con leves toques balsámicos y de lavanda, notas minerales (tierra mojada), muy al fondo toques torrefactos. En boca ataca con buen volumen, intenso, y una excelente acidez, los taninos estaban aún por pulir. Final largo, amargoso, que devuelve las sensaciones de la nariz. Probaré a catarlo en otra ocasión al día siguiente de abrir la botella. Excelente minus.

Cambiamos entonces de denominación pasando a un vino elaborado en la cornisa cantábrica. Beatum 2010. (80% mencía, 20% palomino) Vino de la Tierra. El vino mostraba un perfil más atlántico que los anteriores, está elaborado con viñas muy viejas en las que la mencía y la palomino estaban plantadas sin mucho orden.  Muy aromático, percibiéndose con claridad, balsámicos y monte bajo, incluso ligeras notas de incienso. Con la aireación se perciben frutas negras muy frescas y ligeros tostados. En boca es incisivo, como todos los vinos de Goyo con muy buena acidez y volumen, y una persistencia notable. El que más me gusto de la cata. Excelente minus.

La cata continuo con una conversación distendida en la que los productores lo pasaron en grande poniéndose al día de las últimas “novedades” ecológicas. Yo disfruté mucho de los vinos de Goyo, sin embargo en la franja de precios que se encuentran, sobre los 30 € no sé si son los que más me atraen. Los vinos los distribuye Alma Vinos y los podéis encontrar en La Tintorería.

6 comentarios:

  1. Goyo es un buen amigo y un gran tío por encima de todo. Y de acuerdo con lo que citas, los Riberas está bien pero a mí el que me gusta es el Beatum tinto, para mí el mejor tinto que he probado de Cantabria. Y el blanco es curioso, curioso...

    Saludos,
    Eugenio.

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  2. Hola Eugenio.
    Cuanto me alegra verte por aquí! En efecto el Beatum tinto es un vino muy especial. Catamos el blanco también, una nariz muy frutal y como dices un vino curioso. Me temo que la botella no estaba perfecta, con matices de oxidación que penalizaban la boca. Estaba pensando en recatarlo, pero con esos precios...
    Saludos
    Vicente

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  3. Hola Vicente,

    Los vinos de Goyo, una delicia de cómo deberian ser los vinos de la Ribera del Duero. Me atrajeron desde el primer minuto. Lo de Potes también promete, y mucho. No recuerdo haber probado un palomino sin encabezar con ese nivel.

    En cuanto a los precios, en fin, creo que salen de bodega a unos 15 euros... lo que vayan cogiendo por el camino...

    Y Goyo, un fenómeno, por cierto.

    Saludos,

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  4. Desde luego son vinos que no dejan indiferente a nadie, muy elegantes y con un peso de fruta excelente. Tengo pendiente recatarlos en casa con tranquilidad, y ver cómo evoluciona la botella abierta. Estoy convencido de que con la acidez que tienen deben mejorar muchísimo con la aireación.
    Una pena el Beatum blanco, con notas reductivas que no me termino de convencer. El tinto, mucho más que una promesa. Un vino que seguiré.
    El sitio donde lo he encontrado más barato es en La Tintorería por poco más de 31 euros. A 15, habría una caja en casa con seguridad.
    Saludos
    Vicente

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  5. Pues el sábado prepárate para la acidez, je je...

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    Respuestas
    1. Pero, ¿tú no nos ibas a traer la "selección Parker?...

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