viernes, 11 de mayo de 2012

Primer Salón Cinco Estrellas Guía Peñín.

El I Salón Cinco Estrellas de la Guía Peñín tuvo lugar en el Palacio Cervantes, que ya tuvimos ocasión de visitar en el memorable Salón de los Vinos Yvinia, de muy grato recuerdo. El motivo de este nuevo salón era poner en contacto a los productores con profesionales de mundo del vino, abriéndola por la tarde (de cinco a nueve de la tarde) para el público en general.

Acudí en el horario de los “mortales”, sin excesivo convencimiento. Un amigo me había dicho un rato antes que él estaba muy mayor para catar tintos españoles de buena relación calidad-precio. Debe ser que aún me queda algo de juventud y capacidad de asombro, porque algo me movió a ver que podía encontrar entre estos vinos a buen precio. Tal vez sea que mi bolsillo no está para mucha alegrías.

A las seis de la tarde el Salón estaba “a tope” de gente, con un calor respetable. Mis no demasiado abundantes ánimos se resquebrajaban, por lo que decidí ir a “tiro fijo” y acudí al stand de un viejo conocido. Encontré los vinos de Cigales de Bodegas Sinforiano extremadamente correctos, respetuosos con la fruta, y con muy buena acidez. La verdad es que sin hacerme poner una mueca de asombro, nunca me han defraudado. Nada de maderas nuevas, ni excesos de extracción. Mención especial haré de su rosado, Sinfo, que este año lleva un 20% de verdejo y que tiene una nariz muy aromática, tremendamente frutal y una entrada en boca chispeante y fresca.  

Deambulé un poco catando vinos correctos, pero sin excesivo interés hasta que recibí un correo de mi amigo Luis que me recomendaba la visita del stand de  Vegalfaro. ¡Excelente consejo! Encontré un par de vinos de la DO. Valencia que me pareció que tenían una gran personalidad, Pasamonte y Rebel.lia, a los que los más de 900 metros de elevación media de la finca otorga unos perfiles aromáticos en los que con una buena presencia de fruta, destacan el matorral y las especias. Una acidez magnífica, más aún considerando que se trata de un vino mediterráneo. Su syrah de pago me dejó un poco más frío, un vino muy correcto pero sin la personalidad de sus compañeros.

Deambulé un poco más catando aquí y allá, encontrando en Mestizaje un vino tremendamente agradable, y la charla con el enólogo de la bodega de lo más atractiva. El Finca Terrerazo, también de Bodegas Mustiguillo es un buen vino, pero le queda al menos un par de años de botella para mostrar lo que puede dar. Una pena que no trajeran Quincha Corral.

Terminé acercándome a mi tierra (¡como la echo de  menos!), en el stand de Alvear. No sé si fue  la gracia cordobesa de María, pero encontré sus tintos de Ribera del Guadiana más que aceptables. Después de un buen rato de charla y una copa de PX 1827, me retiré con algo de morriña. Mucha gente quedaba dentro, subiendo notablemente el consumo "per capita" de vino en España.

No fue una mala tarde. La organización del equipo de Guía Peñín no estuvo mal (la pulserita no me molestó demasiado), eché de menos tal vez poder encontrar con mayor facilidad las bodegas por denominación de origen. Aunque no encontré ningún Gislaine Barthod, sí que descubrí algunos vinos auténticos a precios que puedo permitirme a diario. Tiempo habrá para catas de grandes vinos, hoy tocaban buenos vinos a buen precio. Los otros serán motivo de otras historias.

PS. Los vinos de Bodegas Sinforiano se pueden encontrar online en Lugar del Vino (no los he visto en otro sitio), los de Vegalfaro lo mejor es pedirlos directamente a bodega, y los de Bodegas Mustiguillo en Vila Viniteca. (Estas son las opciones online en las que he encontrado los vinos a mejor precio).

2 comentarios:

  1. Interesante ese rosado. Me gusta mucho el perfil seco y sobrio de los antiguos claretes y me cansan las gominolas, a qué se acerca mas?

    Por cierto, ya te lo dije en privado, pero insisto. Me gusta tu blog.

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    1. Hola Mariano

      Muchas gracias por el comentario, y más aún por el cumplido, muy importante para mi que estoy empezando, y más aún viniendo de ti.
      Yo no calficaría este rosado de sobrio. Es muy frutal, pero con una acidez más que suficiente para aguantar la carga de la fruta, que nunca cae en la pesadez de la gominola. Un vino divertido, de amplio espectro, pero muy bien hecho.

      Saludos
      Vicente

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