martes, 8 de mayo de 2012

Introducción a los generosos andaluces.

Los vinos generosos andaluces son probablemente los que tengan una mayor personalidad en España, y entre ellos se encuentran los que tienen una mejor relación calidad precio. Es por esto, que decidí dedicar una de las tres sesiones de catas de iniciación programadas para mis compañeros a este tipo de vinos.

Después de mucho indagar, preguntar y documentarme, seleccioné cinco vinos: un fino, un palo cortado, un oloroso seco, un oloroso dulce y un dulce. Estuve dudando si incluir una manzanilla, para compararla con el fino, pero me pareció que el nivel de los catadores no iba a estar a la altura. El palo cortado demostró no ser  la mejor elección, por su similitud con el perfil aromático del oloroso seco. Si tuviera que hacer de nuevo la selección, lo hubiera cambiado por un amontillado o una manzanilla pasada.

La expectación creada en las dos catas anteriores no se ve reflejada en esta, que es tomada con un cierto escepticismo. Piensan que estos vinos, que llaman de aperitivo o postre, tienen difíciles maridajes y que, por su alta graduación, hay que tener especial cuidado con ellos. El tiempo, y sobro todo los vinos, harán que cambien de opinión.

Les explico de forma muy somera las diferencias de crianza con los procesos de elaboración de vinos tranquilos, los sistemas de criaderas y soleras, la diferencia entre las crianzas, biológica bajo velo de flor y oxidativa. En la página de la Denominación de origen, en la pestaña aula de formación hay un curso online que recomiendo a los que quieran aumentar sus conocimientos de estos vinos apasionantes.

Y comenzamos la cata con el fino Inocente. Bodegas Valdespino. (100% palomino). DO. Jerez. Nos recibe con un aroma tremendamente limpio, ligeramente punzante, en el que percibo los aromas de flor, panadería, almendra tostada. Entra en boca con suavidad, creciendo con el tiempo, muy mineral con dejes calizos en boca, buen volumen, compensado, aunque ligeramente corto de acidez. Su final es largo, amargoso, dejando recuerdos a almendra y ciertas notas de salina. Muy Bueno plus.

Seguimos con el palo cortado Marqués de Rodil. Bodegas Emilio Hidalgo. (100% palomino). DO. Jerez. Un vino bastante difícil de entender. Su nariz es muy expresiva, mostrándose muy aromático. Muy fáciles de detectar la miel, el caramelo, los frutos secos tostados, las notas de panadería e incluso algún recuerdo balsámico. En boca se mostró amplio, delicado, con gran finura, limpio, y de persistencia muy alta. Excelente minus.

Creo que la inclusión de este palo cortado en la cata fue un error. No fue fácil de apreciar para catadores poco experimentados, y la sensación general fue de decepción en boca, ya que esperaban mucho más del vino después de la impresión que les dio en nariz. A mí no me lo pareció, pero no hay que olvidar que la cata era para ellos.

La cata se enderezó perfectamente, y tomó velocidad de crucero con el siguiente vino, el oloroso seco Villapanes. Bodegas Emilio Hidalgo. (100% palomino). DO. Jerez. Tiene un perfil aromático espectacular, con aromas de orejones, frutos secos, balsámicos, y maderas nobles. Un arma muy atractivo y complejo que, sin embargo es muy accesible. En boca se mostró muy cálido, pero muy bien estructurado, sin perder su finura a pesar de su elevada graduación. Final amargo con un punto goloso, que dura para siempre. Excelente.

Y pasamos a los dulces que comenzaron por un oloroso, el viejo conocido Solera 1847. Bodegas González Byass. (80% palomino, 20% pedro ximenez). DO. Jerez. Lleno de matices, dominando al principio el regaliz, las uvas pasas y el arrope. Con un poco de aireación salen notas de caramelo y dátiles, e incluso salinas. En boca entra con buen volumen, pleno y bien estructurado. Su dulzor va atrapando la boca, dando paso después a notas de botica, finalizando con un posgusto amargo con notas salinas, muy persistente. Su acidez se notó especialmente cuando lo tomamos con una bavarois de chocolate, a la que acompañó a la perfección. Excelente minus.

Y finalmente redondeamos con el dulce viejo PX 1927. Bodegas Alvear. (100% pedro ximenez) DO. Montilla Moriles. En nariz salen arropes, orejones, miel, cáscara de naranja, junto con notas de maderas nobles. En boca tiene una estructura perfecta, acompañado el dulzor por la acidez con un equilibrio que hacen olvidar la graduación alcohólica. Es un PX agradable, no haciéndose pesado en absoluto. Permanece en boca con recuerdos de frutas secas acompañadas de caramelo y miel. Larguísimo. Excelente.

Finalizó la cata discutiendo los posibles maridajes y momentos en los que disfrutar estos vinos, en mi opinión su gran asignatura pendiente. Les comenté que yo he maridado olorosos secos con cocina asiática (me encanta, reminiscencia de mi noviazgo con una chica japonesa cuando era chaval), y se acompañaban francamente bien.

 Quedamos en cerrar el grupo con un arroz con bogavante de ¿despedida?, pero me temo que es una encerrona, ya escuché lo interesante que sería una cata de riojas clásicos y modernos. Creo que se han enganchado en el mundo del vino. Espero que sea para bien.

 

2 comentarios:

  1. Pues a mi me parece una selección perfecta. No hubiera quitado nunca el palo cortado, que para eso es y está, y sí hubiera incluído el amontillado. En las catas del propio consejo regulador el orden es fino-amontillado-oloroso (o palo cortado), palo cortado (u oloroso) y dulce.
    Pero bueno lo importante era el objetivo y seguro se cumplió con creces.
    Saludos
    Guillermo

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    1. Ten por seguro que el objetivo se cumplio. Pero tienes razón, un amontillado hubiera completado muy bien la cata sin quitar el palo cortado.
      Muchas gracias por el comentario.
      Vicente

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