lunes, 28 de mayo de 2012

La añada 2005 en Champagne.

Nos plantean en la UEC una cata que parece de lo más refrescante. Una comparativa entre las que denominan añadas míticas en dos de las principales denominaciones  productoras de vinos espumosos, Champagne y Cava. En principio parece atractiva, y decido acudir aún cuando compite el mismo día con una vertical de unos vinos que realmente me apasionan, los PX de Alvear. El calor reinante me ayuda a aparcar dudas y  tomar la decisión.

Comenzamos con un resumen de las características generales tanto de los terrenos del Alto Penedés (principal zona productora de cava), como de la región de Champagne. La escasez de horas de sol y la elevada humedad hacen que la maduración de la uva sea mucho más complicada en la región francesa.

El año 2005 se caracterizó en Champagne por un invierno en el que el frío y las lluvias se mantuvieron hasta bien entrado el mes de marzo, comenzando en abril un aumento de las temperaturas que dieron lugar a un verano bastante cálido que ayudó a la maduración de la uva, siendo esto especialmente beneficioso para la chardonnay. Los racimos fueron casi un 50% mayores que la media histórica, siendo la acidez suficiente, pero por debajo de lo habitual.

El coordinador decide comenzar por uno de los cavas, para después continuar catando por parejas un cava y un champagne, y de esta forma comparar uno a uno los vinos catalanes con los franceses.

Conforme se desarrolla la cata decido dedicarme tan sólo a los champagnes, la añada de 2005 de estos vinos está en este momento muy madura, siendo frecuentes en nariz los aromas de moderada intensidad de manzana asada y notas amieladas. Por el contrario los cavas del 2005 están aún muy jóvenes, expresándose con tonos más herbáceos y de frutos secos de intensidad baja. En boca la diferencia es también notable, resultando los champagnes de mayor intensidad de sabor, que prácticamente anula al de una cava catado inmediatamente después.

A esto hay que añadir que una de las bodegas catalanas envió vinos recién degollados, no pudiendo hacérseles  justicia. Resumiendo, encuentro complicado comparar dos añadas de vinos tan diferentes, de los que a mi juicio unos están en su culmen, los champagne, y otros están empezando a expresarse, los cavas. Limitaré por tanto la entrada en este cuaderno a compartir lo que los champagne del 2005 me contaron.

Cuatro son los vinos franceses propuestos, el primero de ellos fue Aubry Le Nombre D’or 2005 Brut. Le Aubry Fils. (Pinot gris como protagonista, compartiendo coupage con petit meslier, arbanne, chardonnay, pinot blanc, pinot noir y pinot meunier). AOC Champagne. Phillipe y Pierre Aubry están empeñados en la recuperación de cepas perdidas en la región, siendo este vino una muestra de este trabajo. Destacaría de este vino su finura tanto en boca como en nariz, donde se expresa goloso con aromas de frutos amarillos (membrillo) en compota, acompañados por tostados, bollo de leche, y algunas notas florales que recuerdan la camomila. En boca es un vino muy vertical, elegante, algo falto de volumen, bien estructurado con una acidez cítrica bien compensada, recordando en el posgusto los aromas frutales, dulzones. No excesivamente persistente.  Muy bueno.

Le siguió un vino que refuerza la idea de añada madura que me había hecho con el anterior. Diebolt-Vallois Millesime 2005 Brut. Bodegas Diebolt-Vallois. (100% chardonnay) AOC. Champagne. En nariz destacan los aromas de almendras tostadas y panadería, con notas lácteas acompañando. Se muestra poco frutal, encontrándose con la aireación recuerdos de plátanos maduros. Algo falto de estructura en boca, faltándole algo de acidez para compensar tanto dulzor. Buen volumen, muy goloso, directo y moderadamente largo. Muy bueno.

Taittinger Millesime 2005 Brut. Bodegas Taittinger. (50% chardonnay, 50% pinot noir) AOC. Champagne. Levantó un poco el nivel de la cata en lo que al champagne se refiere. Un vino muy aromático en el que los aromas de panadería se mezclaban armónicamente con el regaliz y el cuero, abundantes flores blancas y notas balsámicas. En boca es goloso, con una acidez suficiente, muy armónico. Deja un recuerdo largo y muy elegante, a almendras tostadas y rosas secas. Excelente minus.

Cerró la cata el Louis Roederer Millesime 2005 Brut. Bodegas Louis Roederer. (70% pinot noir, 30% chardonnay). AOC Champagne. En nariz destacan los aromas de flores secas y panadería. También presentes recuerdos de manzana asada, y notas de fondo de frutos rojos y tostados. En boca destaca su volumen. Un vino muy directo, con una acidez suficiente y muy bien integrada. Goloso, en el posgusto deja recuerdos de frutas maduras, con notas amieladas. Muy Bueno plus.

Como es habitual mi tren no me espera, y tengo que abandonar lo que promete ser un buen debate sobre la comparativa que en esta entrada he evitado. Salgo deprisa hacia la estación de Sol, pensando si merecen la pena estos vinos por más de 40 euros la botella. Sin duda los he disfrutado, pero mentalmente archivo la añada de 2005 como a evitar. Estoy seguro de que habrá gente a la que estos vinos maduros, excelentemente producidos por otra parte, le apasionen. Yo no me encuentro entre ellos.

Me quedo con un cierto sabor amargo, no por el posgusto de los vinos, sino por no haber podido hacer justicia a los cavas. Iré catando poco a poco  cavas (recomendaciones bienvenidas) de este controvertido año, para ir ensamblando otra entrada, pero eso será otra historia.

PS. La tienda online en que he encontrado  el Taittinger Millesime 2005 Brut más barato es Bodegas Santa Cecilia (47,29 €).

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