sábado, 28 de julio de 2012

La Sacristía del Marco de Jerez


De vuelta en Madrid tras pasar unas fantásticas tres semanas en Cádiz, muy bien aprovechadas, no voy a decir que tenga el mejor de los ánimos. Voy a tener que vivir algunos días/semanas de los recuerdos hasta que el ritmo de actividades vuelva por Madrid.


Uno de estos recuerdos, a ver si me suben un poco los biorritmos, es el que os voy a contar en esta entrada. De vuelta de la cata de vinos de Alfredo, que os conté la semana pasada, me propone Guillermo dar una vuelta por La Sacristía. Después de las preceptivas consultas a quien realmente manda (mi santa esposa), y con gran alegría quedamos.

El viaje desde El Puerto de Santa María a Sanlúcar es, especialmente para un aficionado al vino, deprimente. Algún cartel al lado de la carretera que anuncia el nombre de una vieja viña, pero hasta llegar a las inmediaciones de  la tierra de la manzanilla, ni una sola vid. Todo lo han arrancado y ahora se ven campos de maíz, girasoles, o tierra llana. Algún edificio, que antaño albergaba un lagar, comparte nuestra misma depresión mirando a su alrededor a lo que ahora deberían ser campos verdes repletos de viñas, aguardando la próxima vendimia.

 El bajón dura sólo hasta llegar a La “Taberna der Guerrita”, en cuya trastienda se encuentra “La sacristía”, una enoteca/sala de catas, en la que nos espera Armando. Me asombra el calendario de  eventos que tienen preparado para el verano y que va desde una cata de champagne coordinada por Jordi Melendo, a una de sidras para la que se ha “convencido” a Ramón Coalla, pasando por una de vinos para quien no le gusta el vino (tenía que haber llevado a Elena). Un total de 20 catas y actividades tremendamente atractivas a unos precios de risa. Ninguna supera los 35 euros.

Nos pregunta Armando que si tenemos media hora para catar algún vino. Yo no sé si reír o llorar. ¡Pues claro! Mientras viene, curioseo los estantes que rodean la mesa de catas, un surtido impresionante de generosos andaluces, muchos de los cuales no salen de Sanlúcar. ¡Hay que hacerse con los datos de Armando!

Vuelve con cinco botellas. Comenzamos con Petit Ocnos 2011, un chardonnay de la sierra norte sevillana que tiene crianza con lías. Nunca me han tirado demasiado los chardonnay de climas cálidos y este no es una excepción. En su defensa diré que el aroma de flores derivado de las lías hace soportable la madurez de la fruta. No empezamos demasiado bien.

La visita da un vuelco radical con el siguiente vino, Ximenez Spinola Exceptinal Harvest 2011. Una curiosidad deliciosa, elaborada con uvas pedro ximenez cosechadas en vendimia tardía. Su nariz de pera conferencia madura, sobre fondo de flores blancas, con notas melosas y de orejones, tiene un casi imperceptible toque extraño que hace que el conjunto no sea perfecto. En boca es amplio, con acidez suficiente, equilibrado, y con una persistencia frutal suficiente, con un curioso toque final de regaliz. No será la última botella que beba…. Espero.

A continuación catamos la manzanilla de la casa. Un buen vino con un aroma que si no excesivamente fragante,   es muy agradable, con flor de manzanilla, y avellanas tostadas, balsámico. En boca es punzante, equilibrado, y con una excelente persistencia. Un vino correcto, del que me llevaría alguna botella debajo del brazo.

Seguimos con el soberbio amontillado muy viejo, Quo Vadis de la bodega Delgado Zuleta. Tremendo vino. Su aroma potente y punzante tiene una notable complejidad, en la que es fácil descubrir frutos secos, maderas nobles, toques salinos, especiados y matices de crianza biológica. Para “perder” el tiempo. En boca es incisivo, potente, dando paso a un mundo de sensaciones entre las que se encuentran los frutos secos, piel de naranja, matices minerales salinos. Tiene una acidez excelente, y un final larguísimo con un elegante recuerdo amargoso, como de caramelo casero. Sólo por este vino, ya hubiera merecido la pena la visita. Tremendo.

Catamos después dos dulces de bodegas Bentomiz, pero el recuerdo del vino anterior ha borrado de mi memoria todo lo catado con posterioridad.

Entre cata y cata una animada charla con Guillermo y Armando, en la que demuestran su aguda visión de los generosos andaluces. Cuando “largo” un poco sobre el catavinos tradicional jerezano, una herramienta muy útil, a mi juicio, para que los capataces de bodega detecten las notas alcohólicas y volátiles de los vinos en bodega, pero no demasiado para disfrutar de cualquier vino, a Armando se le ilumina la cara. La sesión de “desbarre” se prolonga un rato, hasta que los quehaceres de Armando le reclaman.

Nos vamos de La Sacristía con el deseo claro de volver, y la alegría de haber conocido a Armando, un enamorado de los vinos de nuestra tierra. Un luchador que a base de esfuerzo e ilusión está consiguiendo mover el mundillo del vino, aglutinando aficionados, e insuflando ganas y conocimiento por partes iguales. ¡Gracias Armando!

Para alguna historia más dieron las vacaciones. Hoy ya levanté un poco el ánimo. Pronto continuaré.

martes, 24 de julio de 2012

Cata de vinos de Alfredo Maestro


La génesis

El éxito de la presentación de la nueva bodega de Alfredo Maestro en Madrid, debidamente documentado en las redes sociales, dejó a muchos aficionados con las ganas de tener acceso a estos vinos, que tanto están dando últimamente que hablar. Uno de estos aficionados, hombre inquieto, que está contribuyendo a agitar a los sureños para incrementar el deseo de conocer más y mejor esta compleja, fascinante y divertida afición, es Juan Manuel.

No hace falta impulsarme mucho, para que me implique en un evento enológico. Más aún si se trata de unos vinos que me encantan. De modo que, tras cruzar cuatro o cinco mensajes en el Facebook, y consultar a Alfredo si sería posible disponer de algunas botellas, Juan Manuel y yo quedamos en organizar una cata de Almate en julio, aprovechando las vacaciones.

Los vinos de Alfredo no me son desconocidos,  pero cuando me fui enterando del nivel de las personas que iban a asistir a la cata, empezó a entrarme un poco de miedo escénico. Tenía material suficiente. Leí las fichas técnicas, me empapé los videos que cuelga Alfredo para acercarme a su filosofía enológica, incluso preparé un presentación en PowerPoint.  El tiempo demostraría que en esta cata sólo una cosa era importante.

El desarrollo

Una tarde de calor impresionante, más de uno debe pensar que estamos como cabras organizando una cata de tintos con semejante temperatura. No saben lo que les espera. La mayoría de la gente llega un poco tarde, lo que permite que vaya curioseando la exposición de Vinos y Maridaje, un soplo de aire fresco en el tremendamente escaso número de enotecas en la provincia de Cádiz. Exposición bien surtida, y en cierto modo, comprometida.

Una vez presentes los menos puntuales, comenzamos con un vino fuera de cata, que me impresionó recientemente, y que quería compartir con mis paisanos, Finca Caraballa Rueda Verdejo 2011 (DO. Rueda). El vino cumplió las expectativas, con una nariz en la que predominan los cítricos y los matices herbáceos, para dar paso posteriormente a notas más dulces como piña o albaricoque. En boca es donde el vino da más de sí, con un volumen sorprendente para un vino joven, muy fresco y con una persistencia que de nuevo sorprende. Final cítrico con un ligero toque amargoso.

No está mal el comienzo, con un vino completamente natural que sirve de muy buena entrada para lo que será el grueso de la cata, cinco de los principales vinos tintos de Alfredo Maestro. A sugerencia de Fran, sumiller de Vinos y Maridaje, comenzamos con 46 cepas 2010 (100% merlot). Vino de la Tierra de Castilla y León. Un vino muy aromático en el que destaca la fruta roja muy fresca, con notas balsámicas y de flor azul. Un vino de nariz sencilla, pero muy agradable. En boca resulta fresco, y con un volumen suficiente. Paso suave y muy frutal, que conduce a un final de nuevo muy frutal, ligeramente amargoso. Deja un agradable recuerdo.

Continuamos con Viña Almate 2011. (100% tempranillo).   Vino de la Tierra de Castilla y León. Sus cuatro meses de crianza en barricas usadas de roble francés le dotan de una mayor complejidad aromática. El protagonismo lo tienen en este caso las flores azules, acompañadas por notas balsámicas y de pimienta. Un aroma que aunque inicialmente se muestra algo cerrado, se limpia con la aireación en unos minutos. Evoluciona con el tiempo hacia matices tostados. En boca se muestra fresco, con taninos algo marcados, y con fruta muy abundante. Volumen medio, y paso no demasiado largo, pero muy frutal, agradable y equilibrado.  Recuerdo no muy largo, pero sumamente grato.

Después se sirven a la vez La Olmera 2010, y La Guindalera 2010, con la finalidad de observar como dos vinos de pagos cercanos, y procesos de producción idénticos pueden ser realmente diferentes. ¡Las cosas que tiene la naturaleza cuando la dejan hacer!

La Olmera 2010. (100% tinto fino).   Vino de la Tierra de Castilla y León. Una nariz muy expresiva y frutal, con ciertos toques de fruta roja madura, acompañadas por matices florales, y una gran carga mineral, con notas calizas y de piedra mojada. En boca es fresco, con muy buen volumen. Bien estructurado, y muy complejo. Algunas notas golosas.  Muy mineral en boca, deja un recuerdo frutal, con matices ácidos y amargos.

La Guindalera 2010. (100% tinto fino).   Vino de la Tierra de Castilla y León. En nariz aparece de nuevo la fruta roja, más fresca que en el caso de La Olmera. Viene acompañada de notas de pimienta y ligeros tostados. En boca destaca de entrada su frescura, y la presencia en primer plano de la fruta, con notas lácteas muy en segundo plano. Taninos pulidos. Final medio muy frutal, con toques ácidos.

Para finalizar, el vino de corte más clásico de Alfredo. Castrillo del Duero 2010. (100% tinto fino).   Vino de la Tierra de Castilla y León. Nariz en la que destacan en primer plano frutos rojos frescos, junto con especias. Pasados unos minutos van apareciendo los matices tostados. En boca destaca de entrada su frescura, sus taninos marcados, ligeramente astringentes. De final largo, deja una buena carga de fruta en boca.

El desenlace


Como decía al principio, a pesar de mis desvelos, sólo hubo una cosa importante en la cata, los vinos de Alfredo, que sorprendieron a los que los desconocían, y nos volvieron a encantar a los que hemos tenido la suerte de beberlos antes. Vinos de expresión larga, cuya nariz evoluciona en el tiempo de una forma sencillamente deliciosa.

Hubo una cosa más, que fue de la misma importancia, al menos para mí. Encontrarme con un magnífico grupo de aficionados en mi tierra, con los que pasé un magnífico rato, que espero volver a encontrar en nuevas ocasiones, y que me demostraron que la afición en Cádiz se mueve a un muy buen nivel. Alguna ocasión tuve más de comprobarlo, pero me vais a permitir que esas sean otras historias.

miércoles, 18 de julio de 2012

Finca Caraballas. Autenticidad en Rueda.


Si hace unas semanas me hubieran preguntado por Finca Caraballas, como supongo que sería tu caso, habría respondido encogiéndome de hombros. No tendría la menor idea de lo que me hablaban. Hoy debo decir que me alegro de poder estar en condiciones de al menos tener una ligera idea de la misión de esta explotación agrícola, y de la ilusión de las personas que están detrás de este proyecto.

Todo empezó con algunos cruces de mensajes de Facebook con Esmeralda García, una de las personas implicadas. Mensajes detrás de los que no había más que una afición común que a ambos nos ocupa algún tiempo, el vino. Fue ella la que me habló de Finca Caraballas, y me pidió que le diera mi opinión sobre el vino que están produciendo, y del que tan sólo ha salido el mercado una añada.

La verdad es que esto me ilusionó, y me dio un poco de susto. Este humilde blog, nacido hace tan sólo un par de meses, con el propósito de compartir experiencias reconfortantes alrededor del vino, no recibe todos los días este tipo de propuestas. Me entró el “gusanillo” de ver que iba esto de Finca Caraballas, y para eso nada mejor que “googlear” un poco.

Lo que se encuentra, para cualquier amante del vino y por ende de la naturaleza, es apasionante. Ciento cuarenta hectáreas de tierra cultivable y pinar dedicadas a varios proyectos, basados en el respeto del medio ambiente. Proyectos sostenibles, dentro del cual hay dos polos agrícolas fundamentales, el cereal y la vid. Se buscan suelos vivos autosuficientes, que por sí mismos “den de comer a las plantas”. Se ayudan de cubiertas vegetales, para recuperar la flora microbiana de los suelos. Producciones controladas mediante podas en verde. Nada de levaduras “seleccionadas”, ni acidificaciones. Cuando leo me parece estar escuchando a mi amigo Alfredo.

Unos días después les veo, van a coordinar una cata cerca de Madrid, y quedamos. Era viernes, y los que me conocen saben que los fines de semana son casi sagrados, y dedicados casi por entero a la familia. Tentado estuve, sin embargo, de quedarme a la cata. No me resisto fácilmente a una buena charla sobre el mundo del vino, y a fe que Esmeralda y Luis le ponen pasión a lo que hacen.

Una semana después, en Cádiz, después de una mañana de playa me decido a abrir la botella. Para mí, todo puede haber quedado en conocer a gente apasionada por su trabajo y en un proyecto atractivo, si el vino no responde a las expectativas que me ha producido. Un recuerdo de aquella vez que escribí sobre aquel proyecto que me ilusionó.

El vino es bastante más claro de lo que esperaba, para nada se trata de un “vino naranja”, como llaman los sajones a los vinos naturales subidos de tono. Se ve que se produce de forma moderna, no me parecen los de Caraballa unos “talibanes” de lo natural. En nariz es muy fácil identificarlo como verdejo, aromas cítricos y herbáceos son los que predominan, acompañados por albaricoques, y en el fondo algunas notas tropicales. Una nariz muy limpia, de nuevo me sorprende no encontrar algún matiz oxidativo. Hasta ahora me parece un vino francamente bien hecho, un vino honesto. No excesivamente complejo, un joven con prestancia.

Le doy unas vueltas y me quedo mirando sus lágrimas elegantes. Llega el momento de llevarlo a la boca. Aquí es donde realmente echa el resto. Sin olvidar su juventud, tiene un volumen muy correcto, y un magnífico equilibrio. Fresco y frutal. Intenso. Llena la boca de fruta para, marcharse dejando un recuerdo cítrico, con vueltas de albaricoque. Un muy buen vino.

 Me quedo con las ganas de profundizar en el proyecto, de visitar las viñas, y de volver a charlar con las personas que hay tras el proyecto. De todo habrá tiempo, pero eso serán otras historias.

PS. El sitio más barato en que lo he encontrado es en Vinuranto (está en oferta), por 9,50 €.

lunes, 16 de julio de 2012

Wine Gossip from Spain


NOTA DE PRENSA



Wine Gossip from Spain es un blog sobre vinos españoles, escrito en lenguainglesa, dirigido al público extranjero y especialmente al anglosajón. En él se reflejarán catas de vinos producidos en España, con una valoración entre uno y siete puntos, y una breve explicación sobre el productor, el producto y su zona. Todo ello desde una perspectiva sencilla, distendida y fresca.

¿Por qué?

La página nace en un contexto de recesión y crisis económica que ha reducido de forma drástica el consumo nacional, especialmente en bienes no esenciales, y en un país que se encuentra entre los primeros productores mundiales de vinos de calidad, que hasta el momento encontraba en el mercado nacional su primer consumidor.

Necesariamente todos los productores que quieran sobrevivir y, si es posible, crecer, han de poner sus ojos en la exportación. Sin ánimo de un lucro, más allá del de ayudar a los productores, y compartir con el resto del mundo lo mejor de su trabajo, nace Wine Gossip from Spain, como un pequeño rumor en la inmensidad, con el objetivo de que algunos curiosos, fronteras afuera, puedan conocer de tú a tú proyectos de calidad, lo
fino, lo pequeño que se hace aquí y que quiere salir para que lo prueben.

¿Qué encontraremos en Wine Gossip from Spain?

Un pequeño cuaderno de catas, con algunas pistas sobre el lugar de donde procede el vino y cómo se hace, sugerencias de maridaje y una valoración, lo suficiente para que uno se haga una idea de aquello con lo que se va a encontrar, todo ello desde una perspectiva que apunta a lo sencillo y lo directo.


Hablaremos de Galicia, liderada por la albariño que conquista todos los mercados en los que se coloca y con un tropel de variedades por conocer, Jerez y sus generosos, únicos en el mundo, Cava, que cada vez afina más y puede competir con los más grandes espumosos, viejas garnachas en Madrid, Calatayud, Priorat, Cebreros... resucitadas, cinceladas, y listas para pelear con los grandes del Ródano, mencías que han dejado sin palabras a los más viajados críticos, Riojas y Riberas que ya no necesitan presentación, y también habrá espacio para un puñado de locos, arriesgados artesanos, casi artistas, repartidos por todo el país, que hacen vinos naturales, naranjas, deliciosos.

www.winegossipfromspain.com

viernes, 13 de julio de 2012

La nueva Tintorería


A los que no estén cerca de los círculos  del  vino madrileño, este extraño interés por la limpieza en un blog que pretende tratar sobre el mundo del vino y la gastronomía, puede resultar extraño. Podéis estar seguros de que  aún no se me ha ido  la pinza, al menos esta entrada no es muestra de ello. La Tintorería es un reducto al que los aficionados madrileños nos acercamos, con la regularidad que nuestro tiempo y nuestros bolsillos nos permiten, para proveer nuestras bodegas con algunas botellas de su cuidada selección.

La primera tienda, en la calle Marqués de Zafra, la abrieron César, Flequi y Nacho hace ya tres años, si mi memoria no flaquea. Les conocí en una de las múltiples catas que organizaron y me encantó su forma de difundir la cultura del vino, muy divertida, pero con la profundidad que dan su conocimiento  y su amor por la tierra.

El éxito de su propuesta, en mi opinión se basa en atender al cliente de forma cercana, conociéndole, y en cierto modo, animándole hacia nuevas experiencias. Gracias a ellos he conocido a enormes productores borgoñones, como Lafarge; y también he dado algún resbalón, porque no decirlo, como con Confuron.  A mí me recuerda una de esas tiendas de barrio, en las que se conoce a buena parte de la clientela por su nombre, y por sus gustos.

Y gracias a ese éxito, se han animado a abrir en la calle Guturbay, 4, en pleno centro comercial madrileño, una nueva tienda. Acudí a la inauguración de la tienda a desearles la suerte que sin duda merecen. No soy, sin embargo, muy amigo de los bullicios. Además, estaban ellos muy ocupados atendiendo a la gran cantidad de productores, clientes y amigos que allí se congregaron. Al final, no estuve demasiado tiempo.

Me quedé sin embargo con las ganas de dar una vuelta por su nuevo local. Es este mucho más amplio que el anterior y con posibilidades de una exposición más atractiva. La excusa me la brindó la oferta que hicieron en Facebook de catar la nueva añada del productor bordelés Michel Lynch. No me hice mucho de rogar.

La tienda es espaciosa, me cuenta Juan que en ella tendrán lugar las catas que se programen en el curso próximo. La exposición agradable y fácil de examinar. Me encuentro en ella con viejos conocidos, y voy tomando nota de algunos vinos que en breve deberán pasar por mis copas. Pregunto a Juan por Lynch  y me cuenta algunas cosas de este productor que recientemente ha obtenido en Francia certificado ecológico en sus viñas. Son tres los que se han incorporado a La Tintorería: un sauvignon blanc, un merlot y un Pauillac. No soy muy aficionado a los burdeos, pero conocedor del estilo que gusta a los tintoreros me han despertado la curiosidad. Esto fue lo que los vinos me dijeron:

Michel Lynch Sauvignon Blanc 2011. Bourdeaux. Ofrece a la nariz una intensidad media en la que encuentro hierba cortada, cítricos y manzanas verdes. Un aroma muy limpio, sencillo. En boca tiene una intensidad media, acidez cítrica bien integrada no excesiva. Final medio, frutal con recuerdos de melón y lima. Sencillo y agradable. Muy bueno minus.

Michel Lynch Merlot 2010. Bourdeaux. En nariz no es muy expresivo, dominando los aromas de setas, junto con monte bajo, con fondo de frutos rojos frescos. En boca es aterciopelado, con cuerpo medio, y acidez correcta. Taninos elegantes. Final afrutado con un ligero toque amargoso. Muy bueno.

Chateau Lynch-Bages Pauillac. AOC Pauillac. Nariz también de intensidad media en la que encuentro abundante fruta roja, con notas de setas secas y algunos toques herbáceos. Con un poco de paciencia aparecen notas ahumadas y de vainilla. Muy agradable. En boca sus taninos son amables. Entrada frutal, fresca, compleja, con notas minerales. Intenso y con un excelente volumen. Posgusto frutal con algunos leves recuerdos de pimiento verde. Muy bueno plus.

Entre cata y cata charlo un rato con Juan, que se ve que tiene el amor por el mundo del vino de los tintoreros, del que me dejaré aconsejar, y al que veré en nuevas catas, que espero serán otras historias.


PS. Mis mejores deseos para todos los tintoreros en esta nueva aventura.

lunes, 9 de julio de 2012

Tenuta della Terre Nere. Terruños del Etna.


Saliendo de la excepcional cata blancos de los hermanos Monnot, me enteré de un evento singular.Uno, en el que se programaba la presentación de vinos producidos en el Etna, una denominación poco conocida, incluso entre los aficionados más recalcitrantes y aventureros, como creo que es mi caso.

Es Sicilia una tierra a la que tengo especial cariño, enamorado de su historia, de sus parajes, de sus playas, y muy especialmente de su gastronomía. Recuerdo con cariño las sencillas pero sabrosas pizzas comidas a la sombra del castillo normando de Aci Castello, confieso que acompañadas de alguna birra  Moretti. No atesoro, sin embargo, mucho conocimiento de sus vinos, más allá de algún Nero D’avola que cayó en una cata de La Despeña. Tenía pues el evento, el atractivo de lo desconocido y de los recuerdos de felices tiempos de juventud.


Cuando llego a la conocida sala de catas de la Enoteca Barolo, me sorprende verla casi llena. Mucho mejora la afición al vino en Madrid, cuando  en julio se completa el aforo para una cata de vinos de Sicilia. La verdad es que el tiempo recompensará nuestra dedicación con unos vinos fuera de lo común, y desde luego merecedores de nuestra atención.

Coordina la cata  Miguel, buen conocedor de los vinos italianos, que nos introduce en el complejo mundo de las denominaciones de origen sicilianas, deteniéndose especialmente en la que hoy nos ocupa, Etna DOC. La zona circunda el volcán de norte a sur, pasando por el este, evitando la zona de poniente. Se buscan, como comprobaremos más tarde,  las zonas menos cálidas con objeto de producir vinos más frescos.


Tenuta de la Terre Nere, la bodega cuyos vinos catamos está situada en la zona norte, y sus viñedos tienen una media de unos 70 años. Están situados a una altura de unos 700 metros sobre el nivel del mar. Elaboran con criterios ecológicos, y procuran que la madera no sea muy intrusiva, usando sobre un 25% de barricas nuevas en la crianza. Como siempre la información nos prepara para ponernos en situación, pero lo verdaderamente interesante es ver que nos dicen los vinos. Estos fueron y esto me contaron:

Tenuta della Terre Nere Bianco 2011. (carricante 50%, catarratto, 25%, grecanico 15%, inzolia 10%). Etna Bianco DOC. Un vino sencillo que se presenta con un aroma presente y fresco, sorprende su complejidad para la juventud del vino. Aromas de flores blancas y fruta también blanca, manzana ácida, pera. Tiene también recuerdos minerales de ceniza, piedra húmeda. En boca tiene un ataque inmediato, frutal, intenso, con volumen medio y buen estrctura, muy fresco. Tiene un final cítrico, con recuerdos florales. Muy bueno. No está nada mal para los diez euros que cuesta.

Viene después el grueso tinto de la bodega, con un ejercicio muy interesante. Cataremos la última añada de la mayoría de los pagos, seguida de una ya con dos o tres años de botella, con lo que tendremos ocasión de comprobar su evolución y capacidad de guarda.

Tenuta della Terre Nere “Santo Spiritto 2010”. (nerello mascalese 98 %, nerello capuccio 2%). Etna Rosso DOC. Un vino aromáticamente complejo con aromas florales iniciales, acompañados por notas de monte bajo, ahumados ligeros y de corteza de naranja. Conforme gana temperatura van dominando los aromas de fruta roja madura. En boca es elegante, con buena acidez ligeramente marcada, equilibrado, con un tanino ligeramente secante, y buena persistencia. Muy bueno plus.

Tenuta della Terre Nere “Santo Spiritto 2008”. (nerello mascalese 98 %, nerello capuccio 2%). Etna Rosso DOC. En nariz destacan aromas de hongos, acompañados por rosas secas y monte bajo. Se nota una cierta pérdida de intensidad con respecto a la añada reciente. En boca ataca con buen volumen, goloso, y con acidez suficiente. Persistencia media con notas de regaliz. Muy bueno plus.

Tenuta della Terre Nere “Guardiola 2010”. (nerello mascalese 98 %, nerello capuccio 2%). Etna Rosso DOC. En nariz más de uno diría que es un pinot noir por su aroma de rosas secas, especiado, muy mineral, con notas de talco, tierra mojada y humo. Una nariz de la que destacaría su elegancia. En boca es tánico, sin llegar a molestar, con buen nervio, excelente acidez, y muy buena persistencia. Excelente minus.

Tenuta della Terre Nere “Guardiola 2006”. (nerello mascalese 98 %, nerello capuccio 2%). Etna Rosso DOC. Una nariz algo apagada, y cerrada, de poca intensidad. Le cuesta mucho abrirse, cuando lo hace aparecen ahumados y ceniza volcánica. En boca tiene un volumen medio, es ligero, con persistencia media/baja. (Hay quien dice que Guardiola envejece mal).

Tenuta della Terre Nere “Calderara Sottana 2010”. (nerello mascalese 98 %, nerello capuccio 2%). Etna Rosso DOC. Entre sus aromas aparecen inicialmente toques de mermelada ligeros, fruta roja madura, con notas de regaliz y tierra mojada. Ceniza volcánica. Tiene muy buena acidez e intensidad, y un volumen moderado. Un final amargoso, floral, con vuelta a la fruta roja madura. Es el más mediterráneo de los tres, manteniendo la elegancia de la bodega. Muy bueno plus.

Tenuta della Terre Nere “Calderara Sottana 2007”. (nerello mascalese 98 %, nerello capuccio 2%). Etna Rosso DOC. Muy mineral, apareciendo pronto la tierra mojada, notas no muy intensas de pólvora y ceniza, y de fondo la fruta roja madura. En boca destaca su buena acidez, con un tanino elegante y sedoso. Final mineral, con una persistencia moderada. Muy bueno plus.

Finalizamos la cata con la insignia de la bodega Tenuta della Terre Nere “Prephyloxera 2010”. (nerello mascalese 98 %, nerello capuccio 2%). Etna Rosso DOC. Muy complejo y perfumado, con aromas de frutas rojas, rosa seca, y notas de monte bajo. Con la aireacióndestacan los aromas minerales de ceniza, talco y tierra mojada. En boca destaca por su amabilidad y redondez, profundo y muy bien estructurado, con muy buena acidez y tanino finísimo. Final largo y ligeramente goloso. Excelente.

Excelente aproximación la que realizamos en esta cata a unos vinos no muy conocidos. Resumir su carácter en pocas palabras no es sencillo, pero para mi serían sin dudar "elegancia y mineralidad". Vinos que yo no conservaría más de un par de años, y que se beben sin sentir. Desde luego no será la última vez que me acerque a esta bodega.

miércoles, 4 de julio de 2012

Numanthia. El lujo entra en Toro.


Tantas veces me han fruncido el ceño algunos aficionados cuando le hablo de los vinos de Toro, y en general los vinos con cierto llamémosle “carácter”, que he de confesar que incluso llegué a dudar de acudir a la cita que nos había propuesto la UEC con una vertical casi histórica de  Numanthia. “A toro pasado”, nunca me hubiera perdonado el error. Dejadme contároslo.

Llego, como casi siempre, con el tiempo bastante justo, y la sala casi llena. Manuel Louzada, director de la bodega, estaba ya allí y tardamos poco en comenzar. Nos cuenta su trayectoria profesional, que empezó en Oporto, y continuo haciendo espumosos en Argentina, antes de iniciar esta aventura en una de las bodegas más importantes de España. Se ve que le gusta la proyección que ha tenido, y que le satisface hacerlo saber. No escatima el tiempo.

La bodega cuenta con 15 hectáreas de viñedo propio, con cepas de entre 50 y 120 años, distribuidas entre siete fincas, entre las que me gustaría destacar la de Teso de los Carriles con casi cinco hectáreas de cepas de unos 120 años, todas prefiloxéricas. Manuel está muy orgulloso de las viñas, de su capacidad de sobrevivir en climas casi extremos. De ahí viene el nombre del vino que procede de ellas, Numanthia.

No dan estas viñas lo que tienen dentro, sin cobrarse de las personas que faenan en ellas en trabajo y sabiduría. El equilibrio del viñedo es crítico para obtener un fruto de calidad, debiendo mantenerse  una proporción correcta entre el follaje y los frutos. Nos comenta Manuel que la fecha de la cosecha es también de suma importancia, teniéndose en la temporada previa a la vendimia que comprobarse la madurez de la fruta al menos cada 48 horas. Duro trabajo, teniendo en cuenta que hay 15 hectáreas de viñas.

Se extiende Manuel en el proceso de producción, como maceran en frío entre cuatro y ocho días, y su enorme preocupación por no aumentar la extracción. La verdad es que desconecté hace un ratillo, tomando notas esporádicamente. Llevamos casi noventa minutos de explicaciones y estoy deseando llegar a ver la evolución de estos vinos. Vamos, deseando tocar copa. Y por fin llega el momento.

 Catamos los nueve vinos empezando por los más viejos. Esto es lo que me contaron:

Numanthia 2001. (100% tinta de Toro). DO. Toro. Muy aromático y complejo, recibe con aromas suaves de vainilla, junto con higos secos y fruta negra, muy limpio, con algunas notas de ciruela compotada. Al aumentar la temperatura aparecen notas de tabaco y matalahúva. En boca pasa con suavidad, taninos domados pero ligeramente astringentes, mantiene acidez correcta. Recuerdos largos a  higos y chocolate. Le queda vida a este toro.

Numanthia 2002. (100% tinta de Toro). DO. Toro. Esta vez el aroma predominante es el chocolate negro, con fruta también negra, madura. Licoroso en nariz, donde aparecen balsámicos y algunas notas de membrillo. Con la aireación notas minerales de tierra mojada. En boca es potente y sabroso, maduro, con buena acidez, intenso. Muy buena persistencia.

Numanthia 2003. (100% tinta de Toro). DO. Toro. Destacan ahora los aromas de chocolate blanco, con brezo y violetas, muy balsámico, todo sobre fondo de fruta negra, con algunas notas de café tostado. En boca sorprende porque parece que muere, para un momento después redoblar su intensidad, buen volumen, pero algo falto de acidez. Taninos muy maduros y persistencia media. La calidez parece que afectó a esta añada, que es una de las que menos me dijo.

Numanthia 2004. (100% tinta de Toro). DO. Toro. Complejo en nariz donde domina la fruta roja, acompañada por vainilla sin que esta llegue a destacar. Algunas notas balsámicas, junto con algo de cedro y canela. En boca crece tomando el control con suavidad. Un vino muy vertical, que mantiene cierta amabilidad, y bien  de acidez. Equilibrado. Excelente persistencia, aunque con más canela de lo que me gustaría.

Numanthia 2005. (100% tinta de Toro). DO. Toro. Las maderas nobles dominan al principio la nariz, dejando paso a ciruelas pasas, chocolate, y caramelo conforme la aireación va limpiando el aroma. En boca se muestra algo punzante, encuentro ciertos amargores y astringencias que lo hacen un poco rústico. Buen posgusto, largo y con cierta elegancia.

Numanthia 2006. (100% tinta de Toro). DO. Toro.  Muy buena nariz, con fruta negra licorosa, acompañada por chocolates y una cierta mineralidad, con aportes de tierra mojada. Con la aireación aparece la vainilla y algunas notas lácteas. En boca es explosivo, excelente volumen, y muy buena acidez. Mantiene una buena dosis de fruta. Persistencia larga, en la que la madera vuelve a ser algo protagonista.

Numanthia 2007. (100% tinta de Toro). DO. Toro. Última añada antes de que el grupo Louis Voutton se hiciera cargo de la bodega. En la nariz trae recuerdos de cereza, acompañada por canela y algunas notas de cedro que no molestan excesivamente. En boca crece con paciencia, muestra un tanino fino, buen volumen y una cierta amabilidad. Le falta un poco de redondez para perder esa punta de madera que le queda. Sin embargo, un vino soberbio. Para guardar un poco, aunque yo no creo que tuviera paciencia.

Numanthia 2008. (100% tinta de Toro). DO. Toro. Aparecen en seguida las ciruelas rojas, acompañadas por chocolate y canela. Posteriormente van dominando los aromas de vainilla y licorosos. En boca se muestra astringente, con buena acidez, y gran intensidad. Un vino algo verde, que en mi opinión conviene guardar porque apunta buenas maneras.

Numanthia 2009. (100% tinta de Toro). DO. Toro. En nariz es un poema de frutas en licor, con balsámicos notables, notas florales y de chocolate, y algunos apuntes de toffee. Aroma muy equilibrado y frutal. En boca es astringente, con una acidez notable. Un vino con una estructura excelente que me recuerda en cierta manera al 2004, una de las añadas de las que la bodega se muestra más orgullosa.

Catamos después Thermanthia 08, del que no voy a hablar hoy, pero que adelanto tiene una de las narices más complejas con que me he encontrado.

Contaba durante la cata Manuel que cuando llegó a Numanthia y vio el trabajo bien hecho, no quiso romper los modos  que ya había encontrado y que, a su juicio habían dado tan buenos resultados. Creo sin embargo, que se nota una cierta diferencia en las  últimas añadas, que a mí juicio mantienen la misma estructura, pero en las que la fruta tiene un mayor protagonismo. Tal vez sea cierto que son más Toro, pero un Toro amable y con cierta elegancia. Yo espero a que salga el 2009 al mercado, alguna botella caerá.

Como decía al principio, me hubiera tirado de los pelos si me hubiera perdido esta cata fabulosa, como ejercicio de aficionado al vino, viendo la evolución de tan gran bodega y como simple “disfrutador” bebiendo unos vinos que realmente me gustaron. ¡Que buen rato!