miércoles, 18 de julio de 2012

Finca Caraballas. Autenticidad en Rueda.


Si hace unas semanas me hubieran preguntado por Finca Caraballas, como supongo que sería tu caso, habría respondido encogiéndome de hombros. No tendría la menor idea de lo que me hablaban. Hoy debo decir que me alegro de poder estar en condiciones de al menos tener una ligera idea de la misión de esta explotación agrícola, y de la ilusión de las personas que están detrás de este proyecto.

Todo empezó con algunos cruces de mensajes de Facebook con Esmeralda García, una de las personas implicadas. Mensajes detrás de los que no había más que una afición común que a ambos nos ocupa algún tiempo, el vino. Fue ella la que me habló de Finca Caraballas, y me pidió que le diera mi opinión sobre el vino que están produciendo, y del que tan sólo ha salido el mercado una añada.

La verdad es que esto me ilusionó, y me dio un poco de susto. Este humilde blog, nacido hace tan sólo un par de meses, con el propósito de compartir experiencias reconfortantes alrededor del vino, no recibe todos los días este tipo de propuestas. Me entró el “gusanillo” de ver que iba esto de Finca Caraballas, y para eso nada mejor que “googlear” un poco.

Lo que se encuentra, para cualquier amante del vino y por ende de la naturaleza, es apasionante. Ciento cuarenta hectáreas de tierra cultivable y pinar dedicadas a varios proyectos, basados en el respeto del medio ambiente. Proyectos sostenibles, dentro del cual hay dos polos agrícolas fundamentales, el cereal y la vid. Se buscan suelos vivos autosuficientes, que por sí mismos “den de comer a las plantas”. Se ayudan de cubiertas vegetales, para recuperar la flora microbiana de los suelos. Producciones controladas mediante podas en verde. Nada de levaduras “seleccionadas”, ni acidificaciones. Cuando leo me parece estar escuchando a mi amigo Alfredo.

Unos días después les veo, van a coordinar una cata cerca de Madrid, y quedamos. Era viernes, y los que me conocen saben que los fines de semana son casi sagrados, y dedicados casi por entero a la familia. Tentado estuve, sin embargo, de quedarme a la cata. No me resisto fácilmente a una buena charla sobre el mundo del vino, y a fe que Esmeralda y Luis le ponen pasión a lo que hacen.

Una semana después, en Cádiz, después de una mañana de playa me decido a abrir la botella. Para mí, todo puede haber quedado en conocer a gente apasionada por su trabajo y en un proyecto atractivo, si el vino no responde a las expectativas que me ha producido. Un recuerdo de aquella vez que escribí sobre aquel proyecto que me ilusionó.

El vino es bastante más claro de lo que esperaba, para nada se trata de un “vino naranja”, como llaman los sajones a los vinos naturales subidos de tono. Se ve que se produce de forma moderna, no me parecen los de Caraballa unos “talibanes” de lo natural. En nariz es muy fácil identificarlo como verdejo, aromas cítricos y herbáceos son los que predominan, acompañados por albaricoques, y en el fondo algunas notas tropicales. Una nariz muy limpia, de nuevo me sorprende no encontrar algún matiz oxidativo. Hasta ahora me parece un vino francamente bien hecho, un vino honesto. No excesivamente complejo, un joven con prestancia.

Le doy unas vueltas y me quedo mirando sus lágrimas elegantes. Llega el momento de llevarlo a la boca. Aquí es donde realmente echa el resto. Sin olvidar su juventud, tiene un volumen muy correcto, y un magnífico equilibrio. Fresco y frutal. Intenso. Llena la boca de fruta para, marcharse dejando un recuerdo cítrico, con vueltas de albaricoque. Un muy buen vino.

 Me quedo con las ganas de profundizar en el proyecto, de visitar las viñas, y de volver a charlar con las personas que hay tras el proyecto. De todo habrá tiempo, pero eso serán otras historias.

PS. El sitio más barato en que lo he encontrado es en Vinuranto (está en oferta), por 9,50 €.

4 comentarios:

  1. Hola Vicente,
    Como veo te han seducido como a nosotras el vino de Fincas Caraballas. A nosotras tambien nos encantó y nos maravilló.Y por ello tambien lo comentamos en nuestro blog y lo pusimos en nuestra tienda. Te recomendamos tambien su semidulce, ¡¡está muy rico tambien!!

    Al igual que tu, estamos pendientes de hacerles una visita, y esperamos que sea pronto :)

    Te agradecemos infinitamente la mencion que haces a nuestra tienda. Pero el "link" que pones no funciona bien (si pretendías poner nuestra web, que me imagino)- salta de nuevo a tu blog ;).

    De otras maneras, me ha encantado tu entrada, y de nuevo mil gracias por esa pequeña mención :)

    Un saludo.
    Virginia.

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    1. Hola Virginia

      Ya está corregido el link. Disculpa la tardanza en contestar que no es nada habitual en mi. Estoy de vacaciones, y soy muy torpe con el teclado del teléfono. Espero que tengáis mucha suerte en vuestro proyesto, que conocí gracias a Esmeralda.
      La verdad es que Finca Caraballas es un poryecto muy atractivo, que genera ilusión en cuanto uno se acerca a él. Espero ir por allí en septiembre, antes de la vendimia.
      Os deseo de nuevo lo mejor.

      Saludos
      Vicente

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  2. Tengo un problema con los verdejos. El 99% no me gustan (salvando Ossian y en contadas ocasiones BN pie franco y algún experimento de los de Bornos)

    Evidementemente el problema lo tengo yo, y es lo más posible que sea yo el principal culpable, aunque las fragantes atrocidades que se llevan haciendo año tras año a base de piña y albaricoque (que me recuerdan mucho al champú rizos perfectos de mi mujer) también han tenido algo que ver.

    Decía hace poco en el blog del Sibarita que me gustaría saber qué se puede sacar de la verdejo en manos de un viñeron medio loco de los que nos gustan, ya sabes, los Alfredo, Fabio, Samuel, Goyo, Rodri..., a lo largo del post me he ido emocionando, pero al llegar a la cata y ver albaricoques y cía me he desinflado un poco.

    De todas formas si me coincide lo probaré.

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    1. Hola Mariano

      Efectivamente este no es un vino de frikis, ni los de Finca Caraballas son viñerones al uso de los que citas. Eso no hace a mi juicio el proyecto menos auténtico, ni el vino menos bueno. Efectivamente no va a gustar a todos, pocos vinos lo hacen. Ese punto de madurez que deduces de la nota de cata, sobre todo en nariz, está ahí. El año pasado fue bastante cálido, y me da que no adelantan demasiado la vendimia.
      A mi el proyecto, creo que se nota, me ha encantado. Esta es la primera añada que sacan. Me gustaría beberlo de una añada más fría, porque lo que si creo es que se trata de un vino auténtico, y reflejará su suelo, y el clima de la añada. Yo les voy a seguir.

      Saludos
      Vicente

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