martes, 24 de julio de 2012

Cata de vinos de Alfredo Maestro


La génesis

El éxito de la presentación de la nueva bodega de Alfredo Maestro en Madrid, debidamente documentado en las redes sociales, dejó a muchos aficionados con las ganas de tener acceso a estos vinos, que tanto están dando últimamente que hablar. Uno de estos aficionados, hombre inquieto, que está contribuyendo a agitar a los sureños para incrementar el deseo de conocer más y mejor esta compleja, fascinante y divertida afición, es Juan Manuel.

No hace falta impulsarme mucho, para que me implique en un evento enológico. Más aún si se trata de unos vinos que me encantan. De modo que, tras cruzar cuatro o cinco mensajes en el Facebook, y consultar a Alfredo si sería posible disponer de algunas botellas, Juan Manuel y yo quedamos en organizar una cata de Almate en julio, aprovechando las vacaciones.

Los vinos de Alfredo no me son desconocidos,  pero cuando me fui enterando del nivel de las personas que iban a asistir a la cata, empezó a entrarme un poco de miedo escénico. Tenía material suficiente. Leí las fichas técnicas, me empapé los videos que cuelga Alfredo para acercarme a su filosofía enológica, incluso preparé un presentación en PowerPoint.  El tiempo demostraría que en esta cata sólo una cosa era importante.

El desarrollo

Una tarde de calor impresionante, más de uno debe pensar que estamos como cabras organizando una cata de tintos con semejante temperatura. No saben lo que les espera. La mayoría de la gente llega un poco tarde, lo que permite que vaya curioseando la exposición de Vinos y Maridaje, un soplo de aire fresco en el tremendamente escaso número de enotecas en la provincia de Cádiz. Exposición bien surtida, y en cierto modo, comprometida.

Una vez presentes los menos puntuales, comenzamos con un vino fuera de cata, que me impresionó recientemente, y que quería compartir con mis paisanos, Finca Caraballa Rueda Verdejo 2011 (DO. Rueda). El vino cumplió las expectativas, con una nariz en la que predominan los cítricos y los matices herbáceos, para dar paso posteriormente a notas más dulces como piña o albaricoque. En boca es donde el vino da más de sí, con un volumen sorprendente para un vino joven, muy fresco y con una persistencia que de nuevo sorprende. Final cítrico con un ligero toque amargoso.

No está mal el comienzo, con un vino completamente natural que sirve de muy buena entrada para lo que será el grueso de la cata, cinco de los principales vinos tintos de Alfredo Maestro. A sugerencia de Fran, sumiller de Vinos y Maridaje, comenzamos con 46 cepas 2010 (100% merlot). Vino de la Tierra de Castilla y León. Un vino muy aromático en el que destaca la fruta roja muy fresca, con notas balsámicas y de flor azul. Un vino de nariz sencilla, pero muy agradable. En boca resulta fresco, y con un volumen suficiente. Paso suave y muy frutal, que conduce a un final de nuevo muy frutal, ligeramente amargoso. Deja un agradable recuerdo.

Continuamos con Viña Almate 2011. (100% tempranillo).   Vino de la Tierra de Castilla y León. Sus cuatro meses de crianza en barricas usadas de roble francés le dotan de una mayor complejidad aromática. El protagonismo lo tienen en este caso las flores azules, acompañadas por notas balsámicas y de pimienta. Un aroma que aunque inicialmente se muestra algo cerrado, se limpia con la aireación en unos minutos. Evoluciona con el tiempo hacia matices tostados. En boca se muestra fresco, con taninos algo marcados, y con fruta muy abundante. Volumen medio, y paso no demasiado largo, pero muy frutal, agradable y equilibrado.  Recuerdo no muy largo, pero sumamente grato.

Después se sirven a la vez La Olmera 2010, y La Guindalera 2010, con la finalidad de observar como dos vinos de pagos cercanos, y procesos de producción idénticos pueden ser realmente diferentes. ¡Las cosas que tiene la naturaleza cuando la dejan hacer!

La Olmera 2010. (100% tinto fino).   Vino de la Tierra de Castilla y León. Una nariz muy expresiva y frutal, con ciertos toques de fruta roja madura, acompañadas por matices florales, y una gran carga mineral, con notas calizas y de piedra mojada. En boca es fresco, con muy buen volumen. Bien estructurado, y muy complejo. Algunas notas golosas.  Muy mineral en boca, deja un recuerdo frutal, con matices ácidos y amargos.

La Guindalera 2010. (100% tinto fino).   Vino de la Tierra de Castilla y León. En nariz aparece de nuevo la fruta roja, más fresca que en el caso de La Olmera. Viene acompañada de notas de pimienta y ligeros tostados. En boca destaca de entrada su frescura, y la presencia en primer plano de la fruta, con notas lácteas muy en segundo plano. Taninos pulidos. Final medio muy frutal, con toques ácidos.

Para finalizar, el vino de corte más clásico de Alfredo. Castrillo del Duero 2010. (100% tinto fino).   Vino de la Tierra de Castilla y León. Nariz en la que destacan en primer plano frutos rojos frescos, junto con especias. Pasados unos minutos van apareciendo los matices tostados. En boca destaca de entrada su frescura, sus taninos marcados, ligeramente astringentes. De final largo, deja una buena carga de fruta en boca.

El desenlace


Como decía al principio, a pesar de mis desvelos, sólo hubo una cosa importante en la cata, los vinos de Alfredo, que sorprendieron a los que los desconocían, y nos volvieron a encantar a los que hemos tenido la suerte de beberlos antes. Vinos de expresión larga, cuya nariz evoluciona en el tiempo de una forma sencillamente deliciosa.

Hubo una cosa más, que fue de la misma importancia, al menos para mí. Encontrarme con un magnífico grupo de aficionados en mi tierra, con los que pasé un magnífico rato, que espero volver a encontrar en nuevas ocasiones, y que me demostraron que la afición en Cádiz se mueve a un muy buen nivel. Alguna ocasión tuve más de comprobarlo, pero me vais a permitir que esas sean otras historias.

4 comentarios:

  1. Gracias a todos y especialmente a ti Vicente por llevarte mis vinos bajo el brazo como si fueran tuyos...aunque algo tuyo ya tienen.

    Un saludo.

    Alfredo M.

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    1. Gracias a ti, Alfredo, por hacer posible que pasáramos tan buen rato.
      Saludos
      Vicente Vida

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  2. Una de las mejores cosas del vino es la cantidad de gente que te encuentras en el camino y con la que disfrutas de esta afición, compartiendo opiniones y botellas.
    Son curiosas tus notas o la evolución de las botellas. En madrid recuerdo con mas acidez y mas fresco a la Olmera aunque no tengo a mano, eran 10 o 09?. Probé hace poco guindalera 09 y aunque tenía buena acidez, no lo definiría como fresco.

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    1. Hola Jorge
      Estoy completamente de acuerdo. Una de las mejores cosas de esta afición es la cantidad de buena gente que encuentras. Si esto te pasa en tu tierra, el goce es aún mayor.
      En cuanto a la Guindalera puede ser mi percepción, o como apuntas la evolución de la botella. En cualquier caso los que catamos fueron de la última añada, la 2010. Creo que la misma que en Madrid. La del 2009 debe haber perdido con la botella algo de acidez, lógicamente.
      Saludos
      Vicente

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