sábado, 28 de julio de 2012

La Sacristía del Marco de Jerez


De vuelta en Madrid tras pasar unas fantásticas tres semanas en Cádiz, muy bien aprovechadas, no voy a decir que tenga el mejor de los ánimos. Voy a tener que vivir algunos días/semanas de los recuerdos hasta que el ritmo de actividades vuelva por Madrid.


Uno de estos recuerdos, a ver si me suben un poco los biorritmos, es el que os voy a contar en esta entrada. De vuelta de la cata de vinos de Alfredo, que os conté la semana pasada, me propone Guillermo dar una vuelta por La Sacristía. Después de las preceptivas consultas a quien realmente manda (mi santa esposa), y con gran alegría quedamos.

El viaje desde El Puerto de Santa María a Sanlúcar es, especialmente para un aficionado al vino, deprimente. Algún cartel al lado de la carretera que anuncia el nombre de una vieja viña, pero hasta llegar a las inmediaciones de  la tierra de la manzanilla, ni una sola vid. Todo lo han arrancado y ahora se ven campos de maíz, girasoles, o tierra llana. Algún edificio, que antaño albergaba un lagar, comparte nuestra misma depresión mirando a su alrededor a lo que ahora deberían ser campos verdes repletos de viñas, aguardando la próxima vendimia.

 El bajón dura sólo hasta llegar a La “Taberna der Guerrita”, en cuya trastienda se encuentra “La sacristía”, una enoteca/sala de catas, en la que nos espera Armando. Me asombra el calendario de  eventos que tienen preparado para el verano y que va desde una cata de champagne coordinada por Jordi Melendo, a una de sidras para la que se ha “convencido” a Ramón Coalla, pasando por una de vinos para quien no le gusta el vino (tenía que haber llevado a Elena). Un total de 20 catas y actividades tremendamente atractivas a unos precios de risa. Ninguna supera los 35 euros.

Nos pregunta Armando que si tenemos media hora para catar algún vino. Yo no sé si reír o llorar. ¡Pues claro! Mientras viene, curioseo los estantes que rodean la mesa de catas, un surtido impresionante de generosos andaluces, muchos de los cuales no salen de Sanlúcar. ¡Hay que hacerse con los datos de Armando!

Vuelve con cinco botellas. Comenzamos con Petit Ocnos 2011, un chardonnay de la sierra norte sevillana que tiene crianza con lías. Nunca me han tirado demasiado los chardonnay de climas cálidos y este no es una excepción. En su defensa diré que el aroma de flores derivado de las lías hace soportable la madurez de la fruta. No empezamos demasiado bien.

La visita da un vuelco radical con el siguiente vino, Ximenez Spinola Exceptinal Harvest 2011. Una curiosidad deliciosa, elaborada con uvas pedro ximenez cosechadas en vendimia tardía. Su nariz de pera conferencia madura, sobre fondo de flores blancas, con notas melosas y de orejones, tiene un casi imperceptible toque extraño que hace que el conjunto no sea perfecto. En boca es amplio, con acidez suficiente, equilibrado, y con una persistencia frutal suficiente, con un curioso toque final de regaliz. No será la última botella que beba…. Espero.

A continuación catamos la manzanilla de la casa. Un buen vino con un aroma que si no excesivamente fragante,   es muy agradable, con flor de manzanilla, y avellanas tostadas, balsámico. En boca es punzante, equilibrado, y con una excelente persistencia. Un vino correcto, del que me llevaría alguna botella debajo del brazo.

Seguimos con el soberbio amontillado muy viejo, Quo Vadis de la bodega Delgado Zuleta. Tremendo vino. Su aroma potente y punzante tiene una notable complejidad, en la que es fácil descubrir frutos secos, maderas nobles, toques salinos, especiados y matices de crianza biológica. Para “perder” el tiempo. En boca es incisivo, potente, dando paso a un mundo de sensaciones entre las que se encuentran los frutos secos, piel de naranja, matices minerales salinos. Tiene una acidez excelente, y un final larguísimo con un elegante recuerdo amargoso, como de caramelo casero. Sólo por este vino, ya hubiera merecido la pena la visita. Tremendo.

Catamos después dos dulces de bodegas Bentomiz, pero el recuerdo del vino anterior ha borrado de mi memoria todo lo catado con posterioridad.

Entre cata y cata una animada charla con Guillermo y Armando, en la que demuestran su aguda visión de los generosos andaluces. Cuando “largo” un poco sobre el catavinos tradicional jerezano, una herramienta muy útil, a mi juicio, para que los capataces de bodega detecten las notas alcohólicas y volátiles de los vinos en bodega, pero no demasiado para disfrutar de cualquier vino, a Armando se le ilumina la cara. La sesión de “desbarre” se prolonga un rato, hasta que los quehaceres de Armando le reclaman.

Nos vamos de La Sacristía con el deseo claro de volver, y la alegría de haber conocido a Armando, un enamorado de los vinos de nuestra tierra. Un luchador que a base de esfuerzo e ilusión está consiguiendo mover el mundillo del vino, aglutinando aficionados, e insuflando ganas y conocimiento por partes iguales. ¡Gracias Armando!

Para alguna historia más dieron las vacaciones. Hoy ya levanté un poco el ánimo. Pronto continuaré.

4 comentarios:

  1. Hombre, Vicente, ya veo que te llevaste recuerdos de la Sacristía para una entrada de tu blog, je, je!!
    La verdad es que Armando es un tío excepcional, siempre dispuesto a conocer y dar a conocer vinos y personas, con la sonrisa puesta desde bien temprano.
    Sobre los vinos, y en defensa del Petit Ocnos Chardonnay, que no tengo por qué defender, solo decir que los vinos estaban abiertos desde el día anterior, creo, y concretamente a la botella de Petit Ocnos le quedaba algo menos de un tercio, así que poco más pudo ofrecer. Para la próxima, queda pendiente catar el gran Ocnos, su hermano mayor, pero de primeras, vale...?
    Saludos y que te vaya liviano el Agosto madrileño!!

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  2. Hola Guillermo.
    La idea del blog es describir buenos momentos con buenas gentes y buenos vinos. Este no lo podía dejar pasar. Hubo grandes personas y vinos enormes.
    Con el Petit Ocnos tengo el problema de compararlo con chardonnays catados recientemente, junto a los que este no daría la talla. Estando abierto del día anterior, mucho menos.
    En mi opinión los blancos andaluces tranquilos debería tomar otros derroteros y apostar por uvas de la zona de toda la vida. En linea con lo que está haciendo el equipo Navazos con OVNI. De todas maneras te tomo la palabra con el gran Ocnos. Estoy deseando llevarme una sorpresa.
    El agosto madrileño es imposible llevarlo bien. Seguiré recordando los buenos momentos que pasé en Cádiz. Alguno me queda...
    Saludos
    Vicente

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  3. Yo también me sumo a lo de abrir como dios manda una botella de Ocnos. La verdad es que no le hice un gran favor al Petit Ocnos sirviéndolo... el primer vino de la sentada, una tarde de mucho calor, con una botella abierta desde el día anterior... mejor lo disculpamos, no? Para mí es un buen vino.

    Respecto a los posibles blancos de nueva hornada en Andalucía, estoy de acuerdo en que es interesantísimo el camino abierto por OVNI. Sumo personalmente el anterior de Navazos Niepoort y el moscatel sobre lías de Bentomiz. También lo es, como bien comentas en tu artículo, el Exceptional Harvest de Ximénez Spínola. No obstante, que conste que escribo esto mientras descorcho un chardonnay de Schatz... que me encanta aunque suene a rubio centroeuropeo.

    Salud!

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  4. Pues no se hables más. En la próxima oportunidad que tengamos, que habrá que concretar, abrimos una botella de Ocnos. Podíamos incluso extendernos y abrir algunos blancos tranquilos andaluces más. Ya puestos...

    Con los chardonnay cálidos no hetenido muy buenas experiencias. De cualquier manera, disculpado queda este Petit, que tuvo la difícil tarea de iniciar la sesisón cuando ya estaba el pobre algo cansado. Tenía además en mente aún el recuerdo de lo soberbios Bachelett-Monnot, y muy pocos pueden resistir la comparación.

    Saludos
    Vicente Vida

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