miércoles, 29 de agosto de 2012

El Sueño de Baco


La apertura de una nueva tienda de vinos en Madrid, no debería ser una noticia reseñable. En una ciudad que, junto con su área metropolitana, cuenta con unos seis millones de habitantes el flujo de apertura, y cierre de nuevos locales debería ser normal. El ciclo de la vida.

Este es sin embargo un local particular, que conocí por casualidad. Estaba yo lamentándome del cierre por vacaciones de la vinoteca García de la Navarra. Llamé a Luis Miguel de Blas, con quien debía encontrarme allí, que me dijo que tal vez me interesara la tienda de vinos donde se encontraba en ese momento. No vi nada de especial en ello, pero me llamó la atención que la definió como una “feria abierta”.

No le presté demasiada atención a la tienda. La prioridad estaba clara, si tenía la oportunidad de charlar un rato con un señor del vino como es Luis. Buen conversador, me contó animadamente su proyecto. El no haber podido probar sus vinos con tranquilidad, y la ilusión de la posibilidad de visitar  su bodega en el futuro, han hecho que esa sea una historia que no  contaré ahora.

Me llamó la atención su filosofía simple, pero certera. Luis divide la persona en tres tercios, la primera por encima del corazón es la parte racional, desde la cintura al pecho es la parte pasional. No definió la parte inferior… yo la llamaré zona instintiva.

Esta idea la relaciona directamente con el mundo del vino, encajando productores y aficionados, en personas con una preponderancia de la zona pasional sobre la racional. En distribuidores y comerciantes, según su teoría,  la racional sería la zona dominante.

 Salí de “El Sueño de Baco”, nombre de la tienda en cuestión, con la idea de volver. Aunque, como decía, no le presté excesiva atención, me quedé con la idea deprobar que era esto de una “feria abierta”.

Me lo explicó Alejandro, a mi vuelta. La filosofía de la tienda con respecto al usuario final es que el cliente puede catar el vino, antes de comprar. Adquiriendo sólo el vino que le gusta. ¡No, no se puede beber lo que uno quiera y largarse! Recordad, comerciante igual a modelo racional, y en esto la teoría encaja a la perfección.

Al llegar a la tienda por primera vez, al cliente se le hace una tarjeta válida para cinco catas. Cuando compra una botella se le añaden dos catas a la tarjeta, de manera que el cliente puede beneficiarse del sistema, que a su vez purga al “jeta”.

Oyendo hablar a Alejandro con los bodegueros que van pasando por el local, se ve que el modelo de negocio está bien pensado, no deben quedarle muchos flecos. La tienda, además de para el consumidor final, tiene otras funciones. A las bodegas representadas  les sirve como intermediario frente a distribuidores, importadores, y otras tiendas o negocios de hostelería. El modelo racional de Luis encaja a la perfección con este negocio.

Entendido el funcionamiento de la tienda y con mi tarjeta en la mano, me dirijo hacia los armarios en que se encuentran las botellas, protegidas con un sistema  de gas inerte, y con temperatura controlada. La verdad es que el sistema no puede ser más racional. ¿Dónde está la pasión? La pasión está embotellada. Se encuentra detrás de las ilusiones de los que, como Luis, se afanan por sacarle a la tierra un producto que refleje lo que ella es y lo que le ha pasado cada año. Buscando esa pasión paso mi tarjeta y pulso el botón que corresponde a un vino de Monsant, Rita. Nombre de mujer para empezar.

Se trata de Rita . Vinyes Domenech. (garnacha blanca y macabeo). DO. Monsant. Crianza de cuatro meses en roble francés. Se presenta con aromas de flores blancas, y manzana, algo especiada. Tiene también recuerdos de panadería y unas ligeras notas de cedro. Aromático, algo embriagador. En boca es poderoso, con acidez suficiente, cremoso y largo. Deja un recuerdo cítrico, con notas de madera. No está mal, pero le vendrá bien algo más de botella. Muy bueno minus.

Para el siguiente me muevo a mi tierra. Botani. Bodegas Jorge Ordóñez. (100% moscatel de Alejandría) DO. Sierra de Málaga. La nariz no engaña, uva moscatel que se reconoce a leguas, armonía de flores blancas y manzana verde. Atractivo, seductor. En boca se muestra fresco, con un dulzor que hace releer la etiqueta, que reza “moscatel seco”. Sin embargo, la acidez te hace olvidar la etiqueta. Amplio y agradable. Muy bueno plus.

No es difícil encontrar la pasión, sería imposible esconderla en este mundillo. He encontrado muchos vendedores apasionados, que destrozarían la teoría de los “tercios”. No sé si es el caso de los dueños de “El Sueño de Baco”, aún no les conozco demasiado. De todas maneras para vender “pasión” hace falta “razón”, y creo que de eso tienen en abundancia. Les irá bien, lo sé. Después de todo soy un hombre de instinto.

5 comentarios:

  1. Genial este post, Vicente...buena prosa.
    Esa filosofía de los tercios y la prevalencia de uno de ellos sobre los otros dos se puede aplicar a muchas facetas de la vida, incluso a los propios vinos en sí.
    Probé el año pasado el Botani, en una comida en Sevilla, y me encantó. Lo reflejé en mi blog como "una delicia" de vino.
    Saludos.

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    1. Muchas gracias, Guillermo.
      Me llamó la atención la teoría, por lo simple y práctica. Desde luego se podría aplicar a casi cualquier aspecto de la vida.
      Botani lo caté en la tienda, y después en casa. Me gustó mucho más la segunda vez. Es cierto que Alejandro me recomendó airear mucho el vino, ya que según él el sistema de gas los enmascara en cierta forma si no se hace. Fui un poco más aprisa, sabiendo que tenía los dos vinos en casa y los podía catar tranquilamente.
      El primer día, con Luis de Blas, catamos tres o cuatro vinos, aireándolos bien, y los vinos se expresaban sin problemas.
      En tienda lo encontré muy agradable, pero me pareció un poco simple. en casa es donde lo pude apreciar realmente.
      Curiosearé la entrada de tu blog.
      Saludos
      Vicente

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  2. Buen post compañero! La tienda "El Sueño de Baco" me da muy buenas sensaciones (sin haber estado allí). Me recuerda a muchas vinotecas americanas de grandes ciudades como N.Y. en donde la gente se sienta en torno a los dispensadores de vinos y echan una monedita, como si se tratara de un casino de Las Vegas, jejejee.
    Creo que es una muy buena idea eso de poder probar tu vino antes de llevártelo. Eso engancha mucho al comprador.

    Un abrazo, Juanma.

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    1. Hola Juanma
      Gracias por tu comentario. La verdad es que la idea es muy atractiva. Mas aún cuando las bodegas que están representadas no son de las más habituales, y se pueden encontrar vinos poco comunes.
      En Lavinia Madrid hay dispensadores como los que tú comentas. Ahí si que se pueden catar referencias más conocidas.
      Un abrazo
      Vicente

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  3. Pensaba que esta tienda iba a cerrar antes de acabar el 2012, pero he encontrado un video que sigue abierta.

    http://www.youtube.com/watch?v=8AzVcH1ZKmY

    Muy bien por la innovación en España y por esta gente, y excelente post Vicente.

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