sábado, 11 de agosto de 2012

Tapacai. El Concurso de Tapas del Verano.

En los veranos gaditanos, desde hace ya diez años, se celebra el concurso gastronómico “La Ruta del Tapeo”, más conocido como “Tapacai”. Me ha sorprendido que la mayoría de amigos con los que he charlado, en las ya para mi lejanas vacaciones, desconocían la existencia del evento, que está bien consolidado. Se ve que no ha trascendido las "fronteras" de Cádiz. 
El concurso consiste en el diseño de una tapa novedosa que se ofrece al público junto con una copa de vino de las bodegas Páez Morilla, o un refresco, al precio  de 2,70 euros. La pena es que en la tierra de los vinos generosos ninguna bodega haya dado un paso al frente para sumarse al proyecto. La realidad es que los bares y restaurantes ofrecen cervezas con la tapa, incluyéndola en el precio de la oferta, dada la escasa demanda de los vinos propuestos.
Mi encuentro con el concurso de este año fue casual. Normalmente en los bares adscritos hay grandes carteles que anuncian su participación. No los vimos Elena y yo, tal vez porque caminando por el Paseo Marítimo nuestra vista estaba clavada en la mar que tanto echamos de menos.  Era ya bastante tarde y la playa estaba casi vacía, os aseguro que no miraba otra cosa que la mar.
El paseo desde la playa de Santa María del Mar hasta la de La Cortadura es de unos cuatro kilómetros, y cuando ya llevábamos buena parte de la vuelta andada, me moría por una manzanilla y una buena tapa, sobre todo por la manzanilla. Hicimos “estación de penitencia” en el restaurante Arte Serrano, con una barra de tapas correcta y una muestra suficiente de vinos andaluces. Curiosamente había sitio en la barra. Las cosas de la crisis.
El camarero, viendo que curioseábamos la carta de tapas, que permanece sin variaciones desde que inauguraron, nos habló del concurso veraniego gaditano, sugiriéndonos que lo probáramos. Por cómo me lo explicó, me sentí un poco “guiri”. Es duro esto de sentirse extraño en su tierra.
Este año el concurso tiene algunas variaciones interesantes. Acompañando el bicentenario de “La Pepa” hay tres estilos de tapas en los que los restaurantes pueden participar. Tapacai 1812 es una tapa tradicional similar a las que se tomaban por  Cádiz hace dos siglos. Tapacai 2012 es una tapa de  cocina actual, y Tapacai 2212 tiene un estilo mucho más vanguardista. La verdad es que me pareció original, y me impuse la “dura” misión de ver que tal estaba el nivel del concurso este año.
La primera experiencia, en Arte Serrano, no pudo ser más satisfactoria. Pedí la tapa 1812. No soy yo muy amante de la innovación culinaria, y pensé que para empezar apostaría sobre seguro. Me sirvieron las tortillitas de camarones y ostiones, que ciertamente no me decepcionaron. Innovación justa en una tapa muy tradicional, el contraste de texturas entre los camarones crujientes y los ostiones estaba muy conseguido. Me quedé con ganas de continuar.
Pruebo algunas más en otros bares y restaurantes que, sin decepcionar, no dicen mucho del interés que los locales  en cuestión han puesto en el concurso. Las gulas con pimientos y huevo del Transvaal, mi bar de cañas  de toda la vida, están correctas pero no sorprenden.

Buenas y malas experiencias, como no puede ser de otra manera en un concurso en el que participan más de cuarenta y cinco establecimientos. No quiero cerrar la entrada sin hacer mención de una delas tapas que más me impresionó, la del restaurante El Balandro. Tiene, junto a El Faro, una de las barras de tapas imprescindibles en una vista a Cádiz. Aún recuerdo las milhojas de frutos del mar que ganaron el concurso en 2002.

Este año proponen el "pincho de langostino y corvina en tempura de  camarones con mahonesa de soja". Nombre excesivamente largo para mi, amante de lo sencillo. Se lo perdoné en cuanto lo probé. La gastronomía gaditana es mucho más que la fritura, pero cuando uno prueba un pescado tan sabroso, tan en su punto de cocción, con unos contrastes de sabores tan conseguidos, se olvida de longitudes de nombre y tonterías semejantes. Acompañado de una manzanilla pasada El Almacenista (no incluida en el precio) roza lo sublime.

El concurso  tiene luces y sombras, pero sin duda merece del apoyo de los gaditanos y los que pasamos por allí en vacaciones. Si la oferta de vinos fuera más variada, yo no me movía de Cádiz hasta el 16 de septiembre que finaliza.


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