viernes, 24 de agosto de 2012

Transcender la Realidad


Siempre ha sido mi intención en este cuaderno compartir los buenos momentos que vivo gracias a mi afición por el vino, y las personas que conozco gracias a esos ratos. Más de  una recomendación he recibido para superar esta “fijación”. La última vez, compartiendo un magnífico “Lovamor” maridado con unas magníficas croquetas de puchero en el restaurante “SalGorda”.

Suelo tener muy en cuenta las opiniones de mis amigos, y salí esta mañana decidido a que la entrada de hoy reflejara alguna cata nefasta o algún aspecto negativo del mundo del vino. Ya lo tenía perfectamente pensado. Casi la última cata del curso en la UEC reunía estas cualidades. Syrah australianos de Barossa Valley. Vinos en su mayoría faltos de estructura, con claro exceso de madera y absolutamente fuera de precio para la calidad que ofrecen.

En la cata me enteré de que había despedido de una de las tiendas de mayor relevancia de Madrid a Javier Gila, parece ser que por no poder asumir su nómina. Que estas cosas pasen a un profesional de su trayectoria, al que admiro sinceramente, también merecía “rajar” un poco. Mi “fijación” está casi lista para ser superada.

Le doy un par de vueltas en la cabeza a la entrada. Me gusta ir armándola mentalmente, para después teclearla casi sin pensar, dejar que fluya. Ya está prácticamente lista. Pongo la radio en el coche. Me gusta la música de los ’80. Cuentan como Billy Joel, “gracias” a un accidente perdió su carrera de boxeador. Suena “Piano Man” (lo sé, soy un carroza), que me recuerda  cómo la música puede hacer tus sueños realidad, aunque sólo sea por un momento.

No he perdido la capacidad de emocionarme. Estoy solo en el coche y debe haber algo de humedad en el ambiente, porque me toco la cara y tengo que sacar un pañuelo. No puedo, no puedo hacer malas críticas, prefiero obviarlas y traer a la luz las cosas positivas. Hay hechos que denunciar, y trabajos realmente mal hechos, pero este no es el sitio.

Me sumerjo de nuevo en la música, y pienso en un vino que haya tenido la capacidad de hacerme transcender la realidad. Mejor aún, del vino que me gustaría tener junto a mi, si sólo existiera un día más. Sonrío. Lo tengo realmente claro.

Un vino que en nariz está lleno de matices. Tuve la copa delante mi más de una hora, y me sumergí en su aroma olvidándome del mundo. Sólo existía la cacería, acompañada por aromas de bosque, y una fruta negra madura que luchaba por no desaparecer. Existían los recuerdos de maderas nobles, de lejanos mercados orientales de especias, los reparadores balsámicos. Un vino que no te dejaba olvidarlo, y que cuando vuelves a él te recibe con una cara nueva, amable de miel y arrope, de cáscara de naranja. Un vino con una juventud insultante, que te dice que seguirá aquí todavía unos años. Con una acidez imposible, y una tanicidad irreal. Un vino que no quiere dejar tu boca, y sólo te va dejándote la breve amargura de la despedida. Un vino imposible. Castillo de Ygay Gran Reserva Especial 1959.

Hoy me había propuesto sacar a la luz algo negativo, y he fracasado. Conozco muchos aspectos negativos del mundo del vino. He bebido muchos vinos que casi no merecen ese nombre, pero no me apetece recordarlos. La peor crítica que les puedo hacer es olvidarlos.


Escribiendo la entrada pongo de nuevo “Piano Man”, y me doy cuenta de que la historia me la he montado un poco yo sólo. Hoy me gustaría ser ese viejo perdedor que puede conseguir hacerte olvidar de los momentos malos de la vida, y que te preguntara:  ¿Que vino beberías, si hubiera sólo un día más?

PS. Siento que la fotografía del vino no se corresponda con la añada de la que hablo, que caté en una vertical magnífica organizada por Bodegas Santa Cecilia, pero no tengo ninguna botella del '59. Se aceptan donaciones.

14 comentarios:

  1. La magia te viene rondando desde hace tiempo, Vicente, y me parece que con esta entrada se está preparando para quedarse contigo...

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    1. Muchas gracias, Luis. La magia y el vino deben ir siempre un poco de la mano.

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  2. Vicente, me asustas... de carroza nada. Solo un poco envejecido en barrica nueva.Yo solo hablo de vinos malos en los blogs ajenos...je, je.

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    1. ¿En barrica nueva? Voy a tener que meditar un poco lo que quieres decir.

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  3. Que bueno Vicente, que bueno.

    Alfredo Maestro

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  4. Hola Vicente,

    Me ha encantado leer esta última entrada. Enhorabuena por tu blog.

    Raul.

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  5. Es Ygay 59 es quizá el mejor tinto español que he probado, un vino grandioso que tuvimos la fortuna de compartir con María Vargas en aquella tarde inolvidable, el lunes que viene marcho para Rioja y a ver si saco tiempo para hacerles una visita…

    Saludos,
    Eugenio.

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    1. Muy cierto, una tarde absolutamente inolvidable. Que disfrutes en Rioja. Ya contarás.

      Saludos,
      Vicente

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  6. Ha sido impresionante, Vicente. Me encanta entrada y tu pasion por el mundo del vino, pasión que se contagia tan facilmente.

    Enhorabuena! Te salió redondo.

    Un saludo,

    Virginia (Ginny)

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  7. Muchas gracias, Virginia. Espero poder mantener el nivel.
    Saludos
    Vicente

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