lunes, 3 de septiembre de 2012

Heretat de Cesilia


En el desierto enológico que se ha convertido Madrid en agosto, tan sólo se programan catas en la nueva vinoteca Señorita Malauva. Esta vez nos proponen una bodega ciertamente interesante, que además está sonando con cierta frecuencia, Heretat de Cesilia. No lo dudo, y  reservo una plaza.

Llego a Malauva bastante acelerado. El Madrid de agosto no tiene el bullicio habitual. Aún así, la proximidad del fin de las vacaciones parece que me está afectando. La última vez que estuve en la tienda no fui capaz de encontrar una cosa importante en una tienda de vinos… las botellas. Nacho amablemente me muestra donde están, guardadas en los cajones de una especie de cómodas que a la vez hacen de mesas. Todo parece listo para un nuevo “baño de juventud”.

Va entrando público, parece que esta vez no voy a ser el único “joven de espíritu”, la edad del público, aunque mayoritariamente “menudo”, va a estar más distribuida. Lo que no cambia es el ambiente festivo del personal que acude. Entre ellos me sorprende un viejo conocido, Paco del Castillo.  Charlo un rato con él, viene a coordinar la cata. Recuerdo las últimas a las que he asistido dirigidas por él, entre ellas una impresionante de dulces canarios, y no me cuadra demasiado su espíritu docente en un sitio como Malauva. ¿Conseguirá adaptarse?

La cata comienza, Nacho explica ligeramente la “filosofía Malauva” y toma la palabra Paco, que acierta con pocas palabras a describir el primer vino de la tarde. Alarde de concreción y exactitud, que a los que le conocemos sabemos que debe haberle costado. Se  trata de Ad Gaude Heretat Blanc 2010. Una verdadera rareza, ya que está elaborado con un 85% de albariño y un 15% de loureiro. Recordemos que Heretat de Cesilia está localizada en Alicante. El vino tiene  una crianza en roble francés de nueve meses, con sus lías.

Lo llevo a la nariz con cierta prevención pero lo que encuentro me sorprende agradablemente. Aromático, agradable y con una cierta complejidad. ¡Nada de piñita! En su lugar aromas de manzana y flores blancas, acompañadas de monte bajo, manzanilla y aceituna verde. De fondo alguna nota de madera y frutos secos tostados. En boca ataca con buena acidez, desplegando su volumen con suavidad. Correcto peso de fruta blanca, que compensa los cítricos. Madera no demasiado protagonista. Final cítrico con dejes amargos, medio largo. No es el mejor albariño que he bebido, pero podría llenar algunas páginas con otros peores. Muy bueno.

El albariño alicantino lo acompañamos con una empanada de bacón cortado en lonchas gruesas con dátiles, que proporcionó la Asociación de Artesanos Alimentarios de Castilla y León. Realmente sabrosa. No combinó mal con el albariño alicantino.

Seguimos con un vino joven. AD tinto 2011. (80% syrah, 20% petit verdot).   DO. Alicante. No excesivamente aromático, se mezclan los frutos rojos y negros con la hojarasca, la aceituna negra y un fondo de betún. En boca tiene intensidad y volumen medios. Ataque sedoso, con buena acidez, y un final amargoso no muy largo. Un joven disfrutable, sin muchas complicaciones. Bueno plus.

En esta ocasión el vino se acompaña con un hornazo que está para llorar. El presidente de la asociación de artesanos nos cuenta brevemente el origen histórico de este manjar. No le presto excesiva atención. Mis disculpas. Estoy realmente ocupado. Delicioso. Contundente.

El último vino presentado es el Ad Gaude 2006. (70% monastrell, 15% syrah, y 15% petit verdot). DO. Alicante. Buena intensidad aromática. Agradable y complejo. Domina la fruta negra muy madura, acompañada por notas balsámicas, monte bajo y especias dulces. Con la evolución salen notas de aceitunas negras. Hubiera necesitado más tiempo de airecaión para apreciarlo con comodida. En boca tiene una entrada amable, pero potente y amplia. Buena acidez, y tanicidad presente. Intenso. Final potente y largo, con tostados acompañados por notas amargas. Un vino de corte mediterráneo, muy bien elaborado. Una pena que no hubiera más hornazo. Muy bueno plus.

Se acaba la cata, y en el camino de vuelta a casa voy pensando en que he pasado un muy buen rato. Han caído algunos tabúes. Nunca antes había encontrado un syrah mediterráneo que me hubiera convencido. Nunca antes hubiera pensado en acercarme a un albariño de clima cálido. Ha estado bien quitarse algunos complejos.

Comentaba Paco del Castillo, que él cata mucho más que bebe, no sin cierto aire de tristeza. Es lógico, es un profesional. Un gran profesional. Alguna ventaja tiene esto de ser aficionado, de acercarte al vino a disfrutar. No tengo que perder de vista el objetivo en lo que se refiere al vino, disfrutar. Cierto es que conocimiento y disfrute no tienen por qué ser incompatibles. El uno puede reforzar al otro. Probablemente si no hubiera sido de la mano de conocedores, nunca me hubiera acercado con ciertas garantías a los vinos italianos, por poner un ejemplo.

Pero el objetivo debe ser siempre disfrutar. Mi esencia en esto es ser  bebedor (tragavinos que diría un amigo), no catador. A veces el medio me puede hacer perder el fin, hay que volver más veces a Señorita Malauva a recordarlo.

6 comentarios:

  1. Me ha hecho gracia eso de tragavinos, creo que lo utilizaré (con permiso y cita).
    Estaba esperando desde que lo anunciaste lo del albariño de Alicante, y al menos, sin poder decir más sin probarlo, por lo que dices hay un primer acierto: trabajar con levaduras autóctonas, supongo, que es lo que le da esa nariz sin "tropicales". Promete.

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    1. Hola Jorge
      Gracias por el comentario. En efecto, estoy convencido de que está producido con levaduras autóctonas, o al menos neutras.
      El vino está bien. Veo que el gancho funcionó :). A mi me ha gustado mucho probarlo. Sin embargo por 11.5€ pienso que hay opciones mejores (no demasiadas), entre los albariños gallegos.
      Saludos
      Vicente

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  2. Buenos días, esto me suena un poco al que publicitaron como primer verdejo catalán, Jo!, como si eso fuera una cualidad intrínseca...El vino no se puede apenas beber, sobre todo cuando lo comparas con sus parientes de Rueda...
    Me sorprende (cadavezmenos) que esta gente se haya decidido a poner una preposición de acusativo (ad) con un ablativo...me da como cierto rechazo que desde la portada ya les importen poco según qué cosas...
    Septiembre renueva todo, Vicente, y seguro que laoferta madrileña para seguir aprendiendo crecerá y crecerá...
    Saludos,
    Joan

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    1. Hola Joan
      Muchas gracias por tu comentario. La bodega no publicita, que yo haya visto, este blanco como el primer albaríño alicantino. Me temo que, llevado por la sorpresa que me ha producido, he sido yo el que ha magnificado el hecho. Dicho esto, el vino me parece bueno. Tiene suficiente acidez, buen cuerpo, madera muy bien integrada, peso de fruta. No tiene por contra lo que en mi opinión destruye la tipicidad del albariño en muchas de las bodegas de Rias Baixas, levaduras "seleccionadas". Resumiendo, creo que el vino merece ser tenido en cuenta. Otra cosa es que por su precio se pueda comprar, por ejemplo, Leirana, que es otra dimensión.
      Otro tema es lo que aporta en la DO Alicante un albariño, pero eso creo que es otra discusión.
      La fala de conocimiento de lenguas clásicas, nos lleva a hablar mal y a escribir peor. Pero me temo que, salvo honrosas excepciones, ahí nos podemos meter casi todos. Creo que la última y única vez que estudie latín, fue en segundo de BUP. Algo ha llovido desde entonces.
      La oferta madrileña para continuar aprendiendo crecerá. Ya tengo a la vista algunos eventos francamente interesantes, y como sabes, estoy ávido de descubrir cosas nuevas. Sin embargo, creo que la perspectiva de Malauva no es del todo mala. Me hace equilibrar diversión y conocimiento, lo que a veces a mi me resulta necesario.
      Saludos
      Vicente

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  3. Esta bodega me llamó mucho la atención con Un Cesilia Rose- no recuerdo añada- hace dos o tres años en un desafio verema, me gustó mucho.
    Posteriormente probé un Azal 2008 que me llamó la atención porque llevaba albariño en Valencia y lo compré porque estba bajado de precio sin esperar nada y me sorprendió mucho.
    Por eso tengo apuntada la bodega como interesante.
    Una pregunta Vicente, cómo organizan estas catas?, cobran entrada a todo el mundo o es gratis?

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  4. Una pena que no programaran la cata del rosado, he leído que está francamente bien.
    Las catas las han estado haciendo gratuitas, pero la última ya tenía un coste de cinco euros, que después te descuentan de cualquier compra que hagas superior a diez. Pienso que han querido recortar un poco la entrada, y sobre todo que vaya realmente el que tenga algún interés. A la última no fui, pero por lo que me dijeron fue mucho más sosegada.
    Saludos
    Vicente

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