lunes, 1 de octubre de 2012

Krug. El Lujo Viene de Champagne


La Enoteca Barolo es uno de los lugares de Madrid en que suelo disfrutar de magníficos eventos enológicos, y el programado a finales de septiembre no se quedó en absoluto a la zaga del nivel a que me tienen acostumbrado. Se trataba de una cata de algunos de los champañas de Krug, coordinada por Xavier Monclús.

En esta ocasión me apetecía mucho darme un “baño de glamour”,  no mucho más es lo que pensaba iba a obtener en esta cata. Normalmente prefiero escribir de bodegas pequeñas y desconocidas, especialmente si he tenido la oportunidad de conocer de primera mano el proyecto. Merece la pena, sin embargo, hacer una excepción, porque la experiencia es desde luego digna de ser contada y recordada.

Camino hacia la Enoteca Barolo por Príncipe de Vergara, dándole vueltas a una frase que he leído en internet recientemente: “En la vida hay dos  momentos que no se olvidan, el primer beso, y el primero sorbo de Krug”. La luz del sol que se va, un cosquilleo que te baja por la columna. Pasión, fusión. Olvido del mundo. Eternidad. Recuerdos del primer beso. Realmente no creo que sea para tanto. Krug, por supuesto.

Sala de Barolo llena, claro. Llega Xavier, y es como un torrente. Este hombre siente pasión por lo que hace, y está convencido de que su producto no es uno de los mejores. Es el mejor. Desde luego transmite. Sabe sacar sonrisas.

Centra la cata dando unas nociones básicas sobre champañas reductivos y oxidativos, indicando que Krug se encuentra entre estos últimos.  El contacto con el aire, muy controlado por la micro oxigenación que se produce en barricas de 45 a 50 años, hace de los Krug unos vinos complejos, barrocos, vinosos.

Otra de las características particulares de los champañas Krug es la utilización de pinot meunier en el ensamblage, lo que proporciona a estos vinos una especial frutosidad, haciendo permanecer los aromas primarios que se perderían con la oxidación. Esto hace de los Krug vinos fáciles de beber, frescos y con notas frutales.

No es extendió Xavier mucho más, entendiendo que el protagonismo lo deben llevar en exclusiva los vinos. Si recalcó, sin embargo, la calidad que aporta a estos champañas el hecho de que estén realizados con la combinación de unos 150 vinos, de entre 6 y 20 años, elaborados con uvas procedentes de ocho de los diecisiete “grand cru” de Champagne. Esto hace de los Krug unos vinos grandes.

Iría directamente a las notas de cata, pero no quiero dejar de informaros del antes y después en la manera de abrir una botella de espumoso:

Antes. Tomaba la botella entre el codo y el costado, agarrándola burdamente por el cuerpo. Rasgaba el estaño para buscar la anilla, rompiendo con brusquedad el alambre. Sacaba como podía la cápsula, terminando de eliminar los restos de alambre. Apuntando con cuidado a la bombilla del salón, procuraba pillar desprevenidos a mis incautos acompañantes, para asustarles con el ruido del tapón. Algo de vino derramado.

Después de recibir la clase magistral de Xavier. Tomo la botella por la base con la mano izquierda, dejando la etiqueta en la parte superior mirando hacia mí. Tomo el precinto que de este modo queda en la parte izquierda del cuello. Lo quito, dejando a la vista la argolla, que giro seis vueltas en sentido contrario de las agujas del reloj. Sale completa la cápsula y el alambre en una sola pieza. Queda a la vista el corcho. Manteniendo el corcho cogido con la mano izquierda, giro la botella con la derecha, saliendo el corcho con un leve susurro. Cara de satisfacción del “descorchador”.

Llega el primer vino. Krug Grande Cuvee. AOC Champagne. (chardonnay, pinot noir, pinot meunier). Intensamente aromático. Fruta blanca, lacteos y frutos secos. Muy complejo. Hierba verde, bizcocho borracho. Melocotones de viña. Darle tiempo es un poema. Evoluciona a pastelería. Flan. Notas ajerezadas. En boca es elegante, con excelente acidez, y muy buen volumen. Amable. Muy persistente. Ahumados, manzana verde. Excelente. Maridó a la perfección con el jamón ibérico de bellota con que nos obsequiaron.

Todavía impresionado recibo el segundo vino, Krug Rose. AOC Champagne. (chardonnay, pinot noir, pinot meunier). Uno se acerca a un rosado con cierto complejo, pensando en un vino mediocre de la bodega. ¡Enorme error! En este caso estamos ante un gran blanco, perfumado con notas de tinto. Aquí hay cerezas, melocotones en vino tinto, maracuyá. Ahumados y zumo de granada. Flores blancas. Se crece con el tiempo, demostrando su grandeza. Croissants, bizcocho, natillas caseras. ¡Inmenso! Muy buena acidez. Ligera astringencia. Muy bien estructurado, vertical. Muy bien definido. Final ligeramente amargo, algo salino. Excelente plus.

Si este rosado se combinado con las anchoas que nos propuso Barolo, hay que ponerse plomos en los pies para no levitar. La acidez y la fruta del vino se combinan con el sabor salado de la anchoa, como relevándose y eliminando las “aristas”. Pierdo la noción de la realidad.

Se va viendo el final, y llega el Krug Vintage 2000. AOC Champagne. (chardonnay, pinot noir, pinot meunier). Me sugiere al principio aromas de melocotón ácido de viña. Bizcocho borracho y flor de manzanilla. Pastelería. Tarta de manzana cremosa. Canela. Tocinillo de cielo. Balsámicos ligeros. Gran estructura. Crece en la boca, matizándose. Acidez perfecta. Joven. Final de frutos secos y manzanilla, muy largo. Excelente minus.

¡Qué gran cata! No sé si alguna vez más tendré acceso a estos enormes vinos, pero ha merecido la pena conocerlos, sin duda. “En la vida hay dos  momentos que no se olvidan, el primer beso, y el primero sorbo de Krug”. El primer beso, no lo olvidaré jamás. El primer sorbo de Krug…

6 comentarios:

  1. Concidimos en posts de champagne, pero los míos infinitamente más discretos.
    Que lujazo de cata, si señor.
    Saludos.

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    1. Hola Smiorgan

      Gracias por el comentario. La verdad es que la cata estuvo francamente bien. Sobre todo para probar vinos a los que muy posiblemente nunca más tendré acceso.
      Tu entrada me ha gustado mucho, especialmente porque presentas champañas más asequibles, que podemos incorporar a la lista de comprar de vez en cuando.

      Saludos
      Vicente Vida

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  2. Vicente, fue un placer beber esos Krug en tan buena compañía
    y con unas tapas estupendas.

    Guardo tus afinadas notas de la cata que será difícil olvidar.

    Hasta otra

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    1. Hola

      Muchas gracias por tu comentario. ¿Te conozco?
      La verdad es que fue una cata de las que marca. Una pena que sean vinos casi imposibles de repetir.

      Saludos
      Vicente

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  3. Bueno, Vicente:
    Siempre podrás 'maridar' el Krug con tu otra costilla. Estoy seguro de que tu imaginación podrá ir más allá que el primer beso... ;-))

    Donatus.

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    1. Hola Donatus
      Un maridaje no muy original, y poco convencional, auqnue no te voy a decir que sea poco acertado. Un champán excelente como este y besos maridan de lujo.
      Saludos
      Vicente

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