viernes, 5 de octubre de 2012

Vinos del Jura. ¿Jerez casi en Suiza?


A la tercera va la vencida, reza el dicho castellano, y esto es exactamente lo que me ha sucedido con los intentos de acercarme a los vinos del Jura. Me quedé con las ganas en una cata de vinos de Pierre Overnoy, programada por La Tintorería, que desgraciadamente se suspendió. En las vacaciones, visitando en Sanlúcar La Sacristía, vi que había programada una muy atractiva, coordinada por Luis Gutierrez, a la que no podía asistir por problemas de agenda (ya estaba trabajando en Madrid). No parecía que pudiera acercarme a estos vinos, raros de narices, y de los que jamás antes había oído hablar.

No me amilané y, en una ocasión en que curioseando el Facebook, viiendo que Luis estaba en línea le sugerí la posibilidad de hacer una en la Enoteca Barolo, donde mensualmente tenemos una cita con vinos de Borgoña. “Es posible”, me contestó. Esperanza. Pasados unos días, a riesgo de ser pesado, se lo recordé y me confirmó la fecha. ¡Por fin!

Después de un día tremendo de trabajo, llega la hora de la cata. ¿Habría merecido la pena dar tanto la lata? Parece que hay cierto éxito de convocatoria. Encontramos sobre la mesa el “menú”, siete vinos del Jura en que se contemplan las tres posibilidades de hacer blancos en la región. Crianza tradicional en barrica de 225 litros, mezcla de vinos tradicionales con otros procedentes de intentos fallidos de crianza bajo velo, y los “vinos amarillos” con crianza bajo velo de flor.

Jura fue de soberanía española durante más de un siglo, y a alguien propenso a fábulas románticas, como yo, esto podría llevarle a pensar que la forma de producción de estos vinos podría tener cierta relación con los mucho más famosos generosos andaluces. Luis nos quita la idea de la cabeza pronto. Los vinos lo confirmaran con claridad después. No están sin embargo exentos de cierto romanticismo. Ya Andrew Jefford en su libro The New France dice que si alguien quiere tener una idea de cómo serían los vinos que gustaban en la época de Shakespeare, es a estos a los que debe aproximarse.

Comenzamos por los vinos de crianza tradicional, denominados ouillé,  en los que las barricas se llenan a tope para que no haya crianza biológica. A poco que se vea una foto de uno de estos productores se da uno cuenta que no son excesivamente precisos. El relleno de las barricas, para compensar las mermas por evaporación la deben hacer cuando se acuerdan, y en prácticamente todos los vinos se aprecian claros aromas de levaduras.

El primero fue Domaine Ganevat Côtes du Jura Cuvée Orégane 2008. (50% chardonnay, 50% savagnin). AOC Côtes du Jura. Esta denominación es la regional general, siendo Arbois, L’Etoile y Château Chalon las de los villages. De entrada panadería tradicional y hongos, ¡vaya si hay crianza biológica! La acompañan notas de frutas blancas, pera conferencia y manzana madura. Algunos atisbos de flores blancas. Las setas y el pan ganan pronto la partida. Después de una hora el aroma no cae, evolucionando de forma sorprendente a especias, con el fondo de la levadura que no debería estar ahí. La boca confirma que estamos ante algo importante. Muy fresco, con buen volumen. Intenso y bien definido. Frutas de hueso y cítricas, con un final tremendo. Largo. Excelente minus.

Busco con insistencia el aroma a orégano que figura en el nombre. Inútil. Me entero después que Orégane es el nombre de la burra con la que Ganevat ara el pago. Realmente curioso este tipo.

El segundo ouillé no me gustó nada, por lo que fiel a mis principios no hablaré de él. Aromas de manzana cercana a la putrefacción, cal, pintura y lichis. Una mezcla que no calificaré. Hay quien dice que es normal en un vino natural. No en la mayoría de los que yo he probado. Lovamor, por ejemplo, tiene una nariz deliciosa.

Pasamos a un tipo de vino curioso. Según nos cuenta Luis, cuando la crianza bajo velo no progresa bien los vinos se utilizan como vinos tranquilos, haciéndose un coupage con chardonnay. Normalmente lleva entre un 20% y un 30% de savagnin con crianza bajo velo fallida.

Jean Macle Côtes du Jura 2007. AOC Côtes du Jura. El aroma tiene recuerdos de palo cortado. Aparece la clásica panadería tradicional, matizada de nuevo con frutas blancas setas y anís estrellado. Algo de curry. Muy mineral, con claras notas de tiza. En boca es elegante, vertical. Muy buena acidez. Quedan en boca recuerdos de pera y de lima. Muy largo. Excelente minus.

Empezamos con los de crianza biológica, bajo velo. El primero fue Domaine Ganevat Côtes du Jura Cuvée Prestige 2005. AOC Côtes du Jura. Tiene crianza bajo velo de cuatro años, por lo que no es un auténtico “vin jaune”, para lo que debería tener seis años y tres meses. Las notas de crianza biológica son evidentes, muy bien acompañadas de manzana reineta, toques salinos, cáscara de limón. Aparecen también algunas nueces ¿algo pasadas? Muy especiado. En boca fresco, con cítricos que se apoderan de la boca. Buen volumen. Algo maduro. Las notas salinas se repiten en boca. Final muy largo, especiado. Muy bueno plus.

Le sigue Philippe Bornard Côtes du Jura Savagnin Les Marnes 2005. (100% Savagnin) AOC. Côtes du Jura. Notas florales acompañan a la omnipresente panadería. Manzana madura. Paredes recién blanqueadas. Setas y curry. Un perfil que se va repitiendo con pequeñas connotaciones. Algunos ahumados en esta ocasión. En boca mantiene la austeridad típica. Excelente acidez y buen volumen. Algo rústico. Final cítrico, muy largo. Muy bueno plus.

A continuación catamos Jean Macle Château Chalon 2004. La complejidad aromática va aumentando con la cata. Frutos secos tostados, yodo. Pan recién hecho. Fruta de hueso madura. Notas de curry y de setas horneadas. Lástima que no le haya podido dedicar más tiempo. Un poema. En boca es intenso, muy equilibrado. Excelente definición. Claro. Magnífico volumen y excelente persistencia. Excelente.

Finalizamos con un auténtico “vin jaune”, Pierre Overnoy Arbois Pupillin 2000. (100% savagnin). AOC Arbois Pupillin. Se ve rápidamente que estamos ante algo completamente diferente, tanto en términos de complejidad como de tipos de aromas. Las levaduras no son tan evidentes, pero están ahí. Mezcladas con aromas de nuez, almendras tostadas, y hongos. Muy mineral, se aprecian notas calcáreas y también muy sutiles frutos amarillos maduros. Con la temperatura van abriéndose paso los aromas lácteos. Nata y mantequilla. ¡Impresionante! Si en nariz hay atisbos de madurez, en boca es un vino muy fresco. Comienzo cítrico, refrescante. Va dando paso a las notas intensas de frutos secos, y una salinidad marcada. Un vino impresionante. Excelente.

Termina la cata, y de vuelta a casa, pienso que en pocas como en esta he descubierto vinos de una personalidad tan marcada. Vinos que producidos en muchos casos de forma natural extrema, no dejan de ser limpios y disfrutables. Vinos, eso si, para muy frikis. Después de todo, es un poco lo que soy.

12 comentarios:

  1. ¿Raros? Lo que es raro es ser de Córdoba y no llamarse Rafael ;-) Estos vinos lo que son es ricos :-D
    Pues ale, ahora a por los tintos... Trousseau, Plousard... ¡Qué ricos!

    Saludos,

    Jose

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    1. Muchas gracias por tu comentario. Creo que es evidente que los vinos me encantaron. Si no lo he sabido transmitir así, debo haberlo reflejado tremendamente mal.
      Esto aparte, pienso que no son vinos para gustar a todo el mundo. Incluso a la gente que le pueden llegar a gustar, seguramente la primera vez que los prueben no creo que les lleguen. Más bien creo que son vinos a los que hay que acercarse con un cierto cariño.
      Por supuesto que a la primera ocasión que tenga probaré los tintos.
      Saludos,
      Vicente

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    2. ¡Qué va hombre! sí has hecho notar que te gustaron. Lo que pretendía era que no se viera estos vinos como raros. Son, quizá... ¡inesperados! ;-)

      saludos,

      Jose

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    3. ¡Me has quitado un peso de encima! Desde luego creo que todo aficionado debería probar estos vinos sin dudarlo. Cuando digo raros, quiero decir poco frecuentes, en ningún caso de mala calidad.
      Saludos,
      Vicente

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  2. Ganas les tengo a estos vinos de la Costa del Jura. Comprobar cómo le sientan esas notas de levaduras a la chardonnay y su comparativa con los finos y manzanillas, aunque presagio que me quedaría con los que ya conozco.

    Un saludo amigo!

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    1. La verdad es que cuando hablan del velo de flor de estos vinos, lo primero que uno piensa es en compararlos con los generosos andaluces. ¡Error! No tienen nada que ver. hay que disfrutarlos como cosas absolutamente diferentes.
      Un abrazo,
      Vicente

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    2. Ignacio López-Amor10 de octubre de 2012, 12:41

      Vicente, yo también estuve en la cata y me encantó (en la próxima que coincidamos me presentaré) y estoy de acuerdo contigo. Estos vinos no se pueden comparar con los generosos andaluces, sobretodo por la marcada acidez que presentan y que les confieren una sorprendente juventud. Pero creo que sí hay un vino andaluz que guarda una cierta semejanza con los del Jura, el Ximenez Spínola Exceptional Harvest. No se si lo conoces, en Barolo lo tienen (les acaba de llegar la nueva añada).

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    3. Hola Ignacio.
      Muchas gracias por tu comentario. Tuve la oportunidad de probar el Ximenez Spínola, y en efecto tiene cierto parecido con los vinos de Jura. Aún así, convendrás conmiego en que es un generosos muy partícular.
      Estaré encantado de ponerte cara en la proxima cata que coincidamos.
      Saludos,
      Vicente Vida

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    4. Ignacio López-Amor11 de octubre de 2012, 0:49

      ¡Y tan particular! a mi es un vino, el Ximénez Spínola, que me encanta, es tan diferente a cualquier blanco seco español y extranjero. Tiene esas notas de higos secos, orejones, esos recueros a la uva Pedro Ximénez con la que está elaborado, a esas barricas donde se han criado esos generosos... y que lo hace tan raro, tan especial, ... tan único.

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    5. A mi también me impresionó el vino. Sin embargo lo caté de forma rápida, puedes ver la reseña en la entrada de La Sacristía del Marco de Jerez.
      Creo que l próxima vez que pase por Barolo me haré con una botella, para disfrutarlo en casa con más tranquilidad.
      Saludos,
      Vicente

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  3. Como siempre Vicente tus post me hacen salivar ;).
    Poco he probado del Jura, Puffeney y Genevat, y realmente me han encantado. Ahora a seguir el consejo de Jose y ¡a por los tintos!.
    Afortunadamente tenemos tanto para disfrutar que podemos ir "hasta el infinito y más alla!" ;).
    Abrazotes,
    Mario.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Mario. Desde luego, en cuanto tenga oportunidad iré a por los tintos, y seguiré buscando más de estos blancos.
      Desde luego, hay tantas cosas que nunca perdemos la capacidad de sorpres. Disfrute asegurado.
      Un abrazo,
      Vicente

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