viernes, 16 de noviembre de 2012

Los Nuevos Champanes de la Tintorería

Se acercan las fiestas de Navidad y los espumosos van aumentando su protagonismo. Es curioso que unos vinos mayoritariamente secos como estos, se sigan asociando a los dulces navideños. Dulces que me encantan, por cierto. Habrá que hacer dieta en enero de nuevo, me temo.

Previendo el aumento de la demanda de champanes, con muy buen acierto a mi juicio, en La Tintorería se pusieron a buscar nuevas referencias con las que aumentar su ya bastante abultada oferta. Y tuvieron el detalle de proponer a los aficionados una cata en la que pudiéramos tener un primer contacto con estos vinos que cada día me gustan más.

La cata la dirige César con su buen hacer habitual.  No pretende abrumarnos con detalles técnicos, pareciendo interesarle más nuestra opinión sobre estas nuevas referencias de su porfolio. Interesante la aportación que cada uva a un buen champán. La chardonnay finura, la pinot noir aporta fruta, y la pinot menier estructura.

El ambiente es festivo, pero lo suficientemente serio que una cata de champanes de este nivel merece.

Comenzamos con Lilbert Brut Blanc de Blancs (100% chardonnay). Un vino con aroma complejo y fresco. Muy protagonistas las levaduras, acompañadas de abundantes notas minerales. Yerba verde y manzana. Algunas flores blancas y suaves toques lácteos. En boca destaca su acidez, que en principio me parece algo descontrolada. Un champán para personas adentradas en este mundillo, dice César. Fruta abundante. Toque ligeramente goloso, que permanece en la boca. Muy directo. Muy bueno plus.

Le sigue uno de los vinos que me atrajo hacia esta cata. De Sousa Cuveé des Caudalies Brut. (100% chardonnay). Aromas muy complejos, entre los que destacaría cítricos, flores blancas, y bollería fina (croissant). Notas de fruta amarilla (melocotón) y algunos lácteos. En boca muy frutoso y bien estructurado. Burbuja fina y sedosa. Un champán con carácter, que ofrece un delicioso final de fresas ácidas. Excelente minus.

Pasamos ahora a un blanc de noirs, Coutier Henry III 2004. (100% pinot noir) Mucho más sencillo en nariz que sus predecesores en esta cata. Destaca la panadería, acompañada por la manzana reineta. En boca su acidez está muy bien definida. Algo tánico. Final de cítricos y recuerdos de bollería. Muy bueno.


A continuación catamos Henri Giraud Brut Grand Cru Hommage. (70% pinot noir, 30% chardonnay). Un vino con toques especiados en nariz, acompañados de peras y pan de pueblo. Almendras tostadas y pétalos de flor seca acompañan el aroma sensual de este champán. En boca es cremoso, con abundante fruta. Acidez excelente, bien definida, marcada. La burbuja no muy bien integrada. El degüelle ha sido reciente, nos dice César. Muy buen volumen. Alegre. Muy bueno.


La cata avanza, con tristeza nos vamos acercando al final, con un champán muy grande, Vilamrt et Cie Grande Reserve. (70% pinot noir, 30% chardonnay). Aromas de membrillo, muy bien acompañados de setas, y tierra mojada. Muy mineral. Notas ahumadas y balsámicas. Un champán con una estructura excelente. Muy buen acidez. Dominan la boca la panadería y la manzana verde, separándote un instante del mundo. Te devuelve a él lleno de fruta, con un leve recuerdo cítrico. Excelente.

Todo lo bueno se acaba, y nos toca finalizar con Paul Bara Comtesse Marie de France  2000. No es esta una añada en champán que me fascine, pero este demuestra en nariz una gran complejidad. Notas florales y balsámicas. Buena fruta en nariz, pera conferencia y membrillo. Fresco. En boca, muy disfrutable y fresco. Con buen volumen y estructura. Final con notas florales y de menta. Largo. Muy bueno plus.



Vuelvo a casa pensando en la acidez del Lilbert. No soy un experto en champán, y por eso esa acidez me ha debido descolocar un poco. Tampoco hay que darle mayor importancia. En la radio escucho a Carly Simon cantar “Let the River Run”. No es mala idea…

martes, 6 de noviembre de 2012

De Vinos Naturales

Llevaba varios días queriendo compartir la experiencia que disfruté en Le Petit Bistrot,  con motivo de la Primera Fiesta de la Vendimia. He estado a punto de pasar de puntillas por ella en este cuaderno, porque en mi último cambio de teléfono he perdido las fotos que hice. Además, ya pasó un poco de tiempo, con lo que probablemente se pierda la “frescura” que trato de imprimir a mis entradas, procurando contar mis experiencias y sensaciones "en caliente".

Leí hace unos días en el blog de Jamie Goode  una entrada  sobre vinos naturales, con la que estoy en casi completo desacuerdo. Esto no es nada anormal, pocas veces me gustan sus artículos. El hecho de que casi con absoluta seguridad el señor Goode no lea este humilde cuaderno y tenga, por tanto, escasa oportunidad de responder no me animó a escribir. Sin embargo, hoy le di una vuelta y vi que mi amigo Fabio Bartolomei mostraba su absoluto acuerdo con lo expuesto por Jamie, por lo que voy a tomarme la libertad de aprovechar para contestar, y a la vez contaros como me fue en la muestra de vinos naturales de Le Petit Bistrot. Habrá alguien que pueda responder.

El punto fundamental de mi desacuerdo con la entrada en cuestión es su aseveración siguiente: “I don´really mind that there is no strict definition for “natural wine”. If someone wants to call their wine natural then that’s fine”. Esto me parece sencillamente una aberración, y no entiendo como alguien puede estar de acuerdo con este punto de vista. No entiendo que se permita a alguien engañarme en una etiqueta de un producto que pago con mi dinero.

Otra de las afirmaciones que me encienden es la siguiente: “I think it would be a mistake for “natural wine” to be defined. The natural wine movement is counter-culture; it’s revolutionary. To nail down a definition would be to strip it of some of its soul”.

Entiendo perfectamente que Fabio se sienta identificado por esta afirmación, pero ¿no es en sí misma limitadora y excluyente? ¿Clasificaría alguien a Alfredo Maestro o Esmeralda García como contra-cultura o revolucionarios? ¿No son sus vinos por esto naturales?

La  mayoría de los productores de vinos naturales que encontré en la Fiesta de la Vendimia me parecieron personas muy normales. Bodegueros que saben muy bien lo que hacen, cuyos productos me parecieron notables. Muchos de ellos alejados de los cánones que parecen querer imponer, Jamie Goode entre otros, a los vinos naturales y sus productores. Vinos con aromas limpios, bien estructurados y con acidez increíble. Os cuento algunos de ellos.

El primero stand en el que pasé un rato fue el de Barranco Oscuro, donde estuve charlando con Lorenzo. Tanto él como su mujer, Luisa Chova me parecieron bastante convencionales. Tuve oportunidad de probar Blancas Nobles Clásico 2010. Un vino de nariz de fruta blanca y leves ahumados. En boca acidez perfecta, intensidad buen volumen y un agradable final cítrico. En 1368 Paso las Monjas 2004 también disfruté de una nariz muy limpia, con mezcla de fruta roja y flores azules, pimienta y rosas secas. A Rubayyat 08, lo encontré bastante verde todavía. Muy tánico.

Retaría a mucha gente a que en cata ciega distinguiera si estos son productos naturales o no, o qué defectos les encuentran. Otra cosa es cómo reacciona tu organismo después de beberlo. No tenía dolor de cabeza al día siguiente, ni mi estomago había sido castigado por acidez artificial.

Pasé también un buen rato con Samuel Cano. Su Aire del Patio 2011 me pareció un vino tremendamente accesible, fresco. Ya conocía bien sus vinos, y tuve la oportunidad de catarlos cuando se habían aireado suficientemente. Me parecieron muy buenos. Disfrutables. La oportunidad de compartirlos con Samuel fue excepcional. Sus vinos están creciendo a pasos agigantados.

Dos vinos probé en el stand en que se encontraba Luisa. Vovray Puzelat-Bonhomme 2007, y Le Peti Buisson 2011. Ambos limpios, con abundante fruta blanca en nariz. Nada que a nadie le pueda parecer defectuoso. Vinos tremendamente accesibles, que disfrutaría absolutamente todo el mundo. Que le guste el vino, lógicamente.

El pinot noir de Bodegas Cauzón me pareció uno de los mejores de la muestra. Un vino potente. Si alguien me hubiera dicho que me iba a gustar tanto un pinot de Granada me hubiera reído de él en su cara. Hubiera hecho mal.

De los vinos de Alfredo ya he escrito varias veces. Me parecen muy buenos. Los he seguido de cerca desde hace tiempo, y jamás he encontrado niveles altos de volátil, o cualquier detalle que me haga parecer defectuoso. Buenos vinos, con excelente nariz y mejor boca. ¿Defectos? Ninguno.

No sé si me arrepentiré de mezclar un evento en el que disfruté como un chiquillo, con temas polémicos. No sé si lo volveré a hacer alguna vez. Pero según vi la entrada de Mr. Goode me encendí.

Dejadme resumir mis tesis:

- El vino natural no tiene nada que ver con un movimiento revolucionario no con contra-cultura. Definirlo así me parece limitarlo en gran manera.
- El vino natural no tiene porque tener defectos al analizarlo de una forma clásica, como parece deducirse de la lectura de la entrada de Jamie Goode. Nunca valoro un vino por  su aspecto visual, tal vez vayan por ahí los tiros.
- No creo que sea necesario encorsetar los vinos naturales con una legislación exhaustiva, pero hay aspectos que si deberían concretarse. ¿Niveles de sulfuroso? ¿Tratamientos permitidos?...

Leo mi entrada y me parece tremendamente presuntuoso. Contradecir a uno de los bloggers  de vinos más prestigiosos, yo que no paso de tragavinos entusiasta, tal vez sea saltarme un poco la raya. Pero, ¿si no puedo escribir en este espacio con libertad? ¿Para qué seguir?

Quisiera terminar con una frase de Fabio en su comentario de la entrada:

How about a reasoned and sensible debate on what exactly are “natural wines”, “industrial wines” and the interesting grey area inbetween?

Eso, amigo Fabio, haya ese debate y dense a conocer los resultados. Los consumidores realmente lo agradeceremos.

PS. Me había quedado en 998 palabras. Escribo un poco más para pasarme de las 1000, que según las “normas“ de Mr. Goode debe tener una entrada de blog correcta. Debo estar haciéndome contrarrevolucionario.

N. del R. Las fotografías proceden de las páginas web de Le Petit Bistrot, Bodega Barranco Oscuro, y Vinissimus respectivamente