miércoles, 19 de diciembre de 2012

Guia Peñín. Cata del Bierzo.

Poco he podido escribir en estas últimas semanas. La vida nos va llevando por derroteros que nos alejan de algunas empresas, para centrarnos en otras. En mi caso cuando hace unos meses comencé este blog, y conocedor de mi inconstancia crónica, me planteé un horizonte temporal de seis meses antes de valorar la continuidad o no de este cuaderno.  Y en eso estamos.

El balance ha sido tremendamente positivo, desde el punto de vista de la fidelidad con que habéis seguido este blog. Unos  seiscientos lectores de cada artículo son infinitamente más de lo que pensé jamás conseguir, y sin duda, más de lo que este humilde cuaderno merece.

Cuando valoro lo que este blog me ha dado, y lo que yo he aportado al mundo del vino me abrumo. La descompensación es enorme. No consigo determinar por qué alguien debería gastar su tiempo leyéndome a mí, y no a otra de la infinidad de páginas que sobre este tema, un buen número de las cuales son, sin lugar a dudas, de mucho más nivel que Vinos para Compartir.

En medio de estas cábalas, recibí la invitación de Guía Peñín para un encuentro entre blogueros madrileños y enólogos del Bierzo. Si hay algo a lo que con dificultad puedo resistirme es a compartir la pasión sobre el vino con la gente que lo elabora. Sin dudar dije que sí. Esperé el momento de la probablemente última entrada de este blog con enorme ilusión.

La Guía Peñín ha estado en mis estanterías durante muchos años, y me ha ayudado a conocer algunos vinos de denominaciones que para mi eran absolutamente desconocidas. Recuerdo, no sin cierta nostalgia, un blanco de Alella, In Vita, que hace ya algunos años disfruté gracias a ellos. Una excelente razón para acudir. Compartir un buen rato con José Peñín, uno de los hombres que más ha hecho por la promoción del vino español en los últimos tiempos tampoco le iba a la zaga.

Comienza la cata. Unos trece bloggers presentes. Espero que ninguno sea supersticioso. Nos trasladan la ilusión que se está moviendo en el Bierzo, donde una serie de jóvenes enólogos están iniciando nuevos y prometedores proyectos.

Comienza la cata con vinos jóvenes bercianos, Cónsules de Roma 2011, potente, limpio y frutal. Agradable. Le sigue un viejo conocido Castro Valtuille 2011. Abundante fruta roja, que se mezcla con el monte bajo. Notas terrosas. Algún recuerdo de aceitunas negras. Buena acidez. Volumen medio. Recorrido suficiente. Un chollo por su precio.

José Peñín va compartiendo sus notas de cata. Algún comentario con Raul Pérez. Los bloggers muy tímidos. No me cuadra. Se supone que debería haber intercambio. Continúan los vinos y va apareciendo la madera. Bastante roble cremoso.

Art 2010 de Luna Berberide no está exento de mérito. Veo también buena fruta en Pittacum 2008 y en Pago de Valdoneje Viñas Viejas 2008. Esta última añada se muestra poderosa y aguanta con algo más de soltura la madera, que sigue antojándoseme excesiva.

Mis percepciones no coinciden con lo que estoy escuchando. Miro a mi alrededor y veo caras de póker. Escasez de  opiniones. Algún tímido arranque, casi filosófico, sobre los defectos del vino como causa de que los jóvenes beban cerveza. Argumento bastante pobre. No arraiga.

Luna trata de animar, con escaso éxito, el que haya debate. Casi termina la cata y la “posesión de balón” está en manos del Sr. Peñín con casi un 85%, que practicamente no suelta la voz, acaparando el escaso tiempo,  le sigue muy de lejos Raul Pérez. Los bloggers no conseguimos superar la timidez. ¿Falta de conocimiento? ¿De ganas?... ¿De ilusión? Tal vez un poco de todo.

Llega el vino número doce. Brett de libro. Lo que escucho no me cuadra. Iba a hacer un juego de palabras, pero hoy no estoy muy fino. Nadie dice nada. Sin duda soy un ignorante.

Y llega algo que lo compensa casi todo. Un muy buen vino. Tilenus Pagos de Posada 2004. De entrada muchos terciarios. Un vino algo constreñido. Tabacos, cueros y cafés. Una acidez excelente. Taninos redondos. Cuando escucho que se ha criado en un 20% de madera nueva no doy crédito. ¡Qué bueno!

A duras penas meto baza para contar mis impresiones. Más bien lo que me gustaría ver y que he echado en falta. Me faltan rasgos distintivos comunes que ayuden a situar el vino. Algo menos de madera nueva. Tal vez… ¿ninguna? Me ha parecido que el trabajo en la viña, que creo excelente, no está del todo bien acompañado. Campo y material hay para mejorar. ¡Sin duda!

Nos invitan a un aperitivo. ¡Por fin el momento de compartir! Vanas esperanzas. Salvo Mathieu que se acerca con cierta timidez, e Isidro que si se mezcla con los bloggers, hay dos mundos separados. Comprendo perfectamente que a un “monstruo” del vino como Raúl Pérez le importe poco  lo que Vicente Vida piense del Bierzo. ¿Para qué se ha hecho cuatro horas de coche?

No se me malinterprete. Me parece fantástico este tipo de encuentros. Guía Peñín está haciendo un esfuerzo por considerar opiniones de fuentes poco convencionales, pero que posiblemente sean más cercanas al consumidor. Ojalá que continúen y mejoren. Ese es el único espíritu de esta entrada.

En cuanto a mí, probablemente ya no estaré. Le debo tiempo a mi familia. Le debo tiempo a cosas muy importantes para mí. Seguramente no será esta la última entrada de este blog, pero se espaciaran muchísimo más. Tengo que convencerme de que realmente aporto algo. Tengo que recuperar la ilusión por contar cosas… Nos vemos. Espero que delante de unos buenos vinos.