domingo, 12 de octubre de 2014

Presentación Bodegas y Viñedos Fontana

En el restaurante del hotel Sefutbol, en Las Rozas, se reúne cada primer viernes de mes el club de vinos Catacrack. En la sesión de octubre estaba prevista la presentación de algunos de los vinos de Bodegas y Viñedos Fontana, y un vodka madrileño de nombre Santamanía.

Entre otras muchas fortunas de las que me precio, casi siempre inmateriales, está la de tener muy buenos amigos. Hete aquí que Juan Carlos Caldero, buen amigo y arquitecto insigne, es miembro del citado club y tuvo a bien invitarme. No soy yo de los que necesiten de mucho ánimo para acudir a un evento de estas características, más aún si la presentación estaba acompañada de una comida, que por la fama de la cocina del hotel prometía. Rodrigo Vargas, su jefe de cocina, demostró que apotar por él, es ganar.


Bodegas y Viñedos Fontana elabora vinos en la poco conocida Denominación de Origen Uclés, con vinos en una parcela que se encuentra a una altitud media de 700 metros sobre el nivel del mar. De acuerdo con la breve explicación de Andreas, recientemente incorporado enólogo de la bodega, procuran un cultivo de la viña poco invasivo, tratando de que la uva se desarrolle en conjunción con la tierra y el ambiente en que crecen. En el apartado de vinificación son más tradicionales, procurando sin embargo sólo potenciar lo que ya se encuentra en la uva.

Al llegar tengo la oportunidad de charlar brevemente con José Luis Riesgo, alma mater de este club, que demuestra un extraordinario don de gentes, y hace que todo el mundo se sienta en casa. Las deliciosas  berenjenas de Almagro en tempura con salsa romesco, acompañadas de cerveza bien fría ayudan. José Luis Riesgo es un catalizador de negocios, tal es su buen hacer, su simpatía y su destreza para organizar  eventos. También demostró, todo hay que decirlo, una nariz finísima para la cata.

Empezamos la comida-presentación con unas gachas con sus sacramentos, maridadas con Dominio de Fontana 2013, un coupage con 70% sauvignon blanc, y 30% verdejo. El vino en nariz se mostraba muy expresivo, dando notas frutales (manzana verde, maracuyá) y herbáceas (pasto verde). En boca tenía una muy buena acidez, con una fruta suficiente que lo hacían muy disfrutable. Acompañó muy bien la grasa de los sacramentos (chorizo y torreznos), haciendo el conjunto tremendamente disfrutable.

Un sabroso lomo de bacalao con ajoarriero de callos y morros estuvo muy bien acompañado con Quinta de Quercus 2011, elaborado con tempranillo cultivado a una altura media de 850 m., que ha tenido una crianza de 13 meses en barrica, de las que el 50% eran nuevas. El vino tiene personalidad en nariz dominando las sensaciones de crianza (vainilla, notas de cuero), con aromas de frutas negras bien integrados (ciruela, moras). Presenta un tanino algo rústico, que le resta algo de redondez. Aun así, marida bien con la sabia combinación de un bacalao con una firmeza perfecta y una salsa que en contra de lo que pudiera parecer es delicada, pero consistente,  resultando pescado, salsa y vino un todo casi perfecto.

El plato principal me daba un poco de miedo. De mis amigos es conocida mi aversión a la carne de
ave. Se trataba de un guiso de judías blancas con codornices confitadas. Mis ideas preconcebidas desaparecieron después de probar el primer bocado. El guiso tiene un sabor muy clásico al que la codorniz confitada le da un aire moderno, y en todo caso delicioso. Por poner un pero, las judías estaban ligeramente enteras. Me gustan así, pero tal vez se acomodarían más al gusto de todos ligeramente más tiernas. Quercus 2008 (100% tempranillo) DO. Uclés, se adapta bien al plato. Aromas no excesivamente intensos de fruta confitada, especias, higos, orejones. Muy amable en boca, y con buena acidez. Taninos finos. Final de fruta negra y cuero. Invita a seguir comiendo.

Y llegan los postres. Quesadilla con uvas de vendimia tardía. No sé si lo he dicho alguna vez pero me encantan las cosas dulces. La combinación de la quesadilla con el regusto ácido de las uvas es sublime. La maridamos con un chupito de vodka Santamanía. Me gustó mucho este destilado. Impresionante boca por su suavidad y su persistencia. Postre y vodka te hacen olvidarlo todo y pensar.


Fontana es una bodega con una muy buena evolución. Andreas, su nuevo enólogo, trae ideas que pueden hacerla mejorar. Ya hay una fruta de muy alta calidad. Cultivo en altura. Respeto por el entorno, y ganas de que el vino exprese la tierra son sin duda un punto desde donde avanzar. Pienso seguirles de cerca.


Charlé un rato con los artífices de Santamanía, pero su empresa será ocasión de otra entrada. Por hoy ya os he cansado lo suficiente. Sólo adelantaré que estos destilados naturales producidos en Madrid son tan impresionantes como desconocidos. Prometí visitarlos y espero contároslo. Será otra historia.

2 comentarios:

  1. Vicente, recuerdo un vino de bodegas Fontana que - sinceramente - ignoro si se sigue elaborando que era Misterio de Fontana y me encantaba; había un bar en El Puerto junto al muelle del Vaporcito que lo tenía y no fueron pocas las personas que conocieron Ucles y Fontana gracias mi. Toma medallita.
    Saludos.

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    1. Hola Guillermo
      Esta bodega ha dado un giro importante con su nuevo enólogo. Pretenderintroducir agricultura más respetuosa, menos madera nueva. Me parece que pueden hacer cosas interesantes.
      Mucho me temo que en la DO Ucles no hay mucho más por donde mirar. Cooperativas que van dando bandazos, y vinos muy comerciales. A ver si cunde el ejemplo.

      Saludos
      Vicente Vida Lanzas

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