viernes, 31 de octubre de 2014

Terroir al Limit

El quinto aniversario de una de mis tiendas habituales en Madrid, La Tintoreria, está convocando a los aficionados a catas de un enorme interés. Una de ellas, a la que tuve la fortuna de asistir, fue la protagonizada por Dominik Huber y sus Terroir Al Limit. Ya había tenido varias  ocasiones de charlar con él de sus vinos.

El mismo nombre de los vinos nos sugiere en cierto modo la filosofía de producción de Dominik, en los que se pretende una identificación completa con la viña de la que procede. Vinificando parcelas cada vez más pequeñas, realizando un cultivo respetuoso con el medio ambiente, no intervencionista.

Según Dominik nos encontramos en la tercera renovación del Priorat. De los vinos en los que se buscaba la concentración y el alcohol, vendidos para rectificar los de otras zonas, se pasó a los “cinco grandes” que empezaron a dotar a los vinos del Priorat de una personalidad propia. De ellos “bebieron” los nuevos productores que aún hoy nos siguen asombrando con vinos muy grandes, potentes pero frescos, en los que la madera pierde por completo el protagonismo con respecto a la fruta.

Dominik es un hombre enamorado de la tierra en la que trabaja, que percibe su belleza y trata de reflejarla en sus vinos. En esta tercera renovación de la que nos habla tiende a menores extracciones, parcelas más  pequeñas. Quiere buscar la esencia de la tierra, dejando a la fruta expresarse con cada vez menos madera. Vinos con alma, que vienen de una tierra dura que exige grandes sacrificios para otorgar su fruto. El culmen de esta tercera generación estará en vinos más auténticos, más identificados con el terruño y con aún menos (¿ninguna?) intervención de la madera.

La cata comienza con sus blancos, en la que encontramos muy gratas sorpresas. El primero es Terra de Cuques 2012 (90% pedro ximenez, 10% moscatel). D.O.Q. Priorat. Un vino con aroma muy complejo, no excesivamente expresivo. Se presenta aromas  de manzanilla seca con notas de flores blancas. Va desarrollando aromas herbáceos y de fruta amarilla (albaricoque). En boca tiene una buena acidez, controlada por la fruta, cremoso, con puntas golosas. Se despide con un final ligeramente floral, ligeramente dulzón.

Sigue Pedra de Guix 2011 (garnacha blanca, pedro ximenez y macabeo). D.O.Q. Priorat. Aroma potente frutal (pera y ciruela blanca), va abriendo a flor blanca y heno cortado. Notas de tiza. Estamos ante un muy buen vino. En boca entra con amplitud, es muy fresco y bien estructurado. Tremendamente mineral, con un final con toques salados y recuerdos de manzanilla. Recuerdo que no quieres olvidar.


Seguimos con vinos especiales de la bodega, los Vinum Verum, en los que se está avanzando en procedimientos naturales. Vinos en los que se busca la fruta sin complejos, y con una gran personalidad.

El primero de esta serie es Terroir al Limit Xarel-lo 2013. D.O.Q. Priorat. Aroma frutal (pera), acompañado de notas muy minerales a piedra mojada y tiza. En boca entra dulzón, pero se va volviendo cada vez más complejo, pasando a destacar su frescura. No excesivamente intenso de entrada, pero va adquiriendo cada vez un mayor volumen, para dejar un final muy largo y complejo.

Continua otro vino natural, si se pueden clasificar así de forma independiente  uno de los vinos de esta bodega. Terroir al Limit Muscat 2013. Abre con aromas de manzana “royal gala”. Intenso y agradable en nariz. Conforme va abriendo salen notas de tiza y leves recuerdos de tierra mojada. El paso por boca es ligero, frutal y equilibrado. Amplio y elegante. El final es ligeramente amargoso y muy duradero.

Seguimos con un descubrimiento, el rosado Roc D’Aubaga 2013. Leo en la etiqueta “Al cuidado de J. Gómez Pallarés” (mi catalán es francamente mejorable), pero parece que Joan tiene algo que ver con este vino, y si es así que deje ya las lenguas antiguas y se dedique por entero a esta nueva tarea para bien de la humanidad. No porque considere que su labor como profesor no sea importante, sino porque el vino es francamente bueno. Recibe, el vino, con aromas de fruta roja fresca, ligeras notas de carne blanca y de flores (rosa). En boca es muy fresco, acompañan notas ligeramente maduras. Ligero y vertical. Muy persistente. Tremendamente fácil de beber. (Con un salmón a la parrilla al lado la botella se vacía sola. N. del R.)

Pasamos a continuación a los tintos, viejos conocidos de este tragavinos. El Vi de la Vila de Torroja 2012 (50% garnacha, 50% cariñena). D.O.Q. Priorat. Tiene aromas florales no demasiado intensos. Flor azul acompañada de ciruela roja en su punto de madurez. Notas especiadas muy bien integradas. En boca es muy equilibrado, con acidez suficiente y taninos muy finos. El final nos deja con la fruta roja que percibíamos en nariz, y toques de violeta.

Arbossar 2011 (100% cariñena). D.O.Q. Priorat. Aroma medio de fruta roja, con notas de piel de naranja y recuerdos de polvo de tiza. En boca destacan su finura y equilibrio. Alguna nota herbácea ligera que da personalidad al conjunto.  Tanino algo seco. Final ligeramente punzante, muy frutal, con recuerdos de arándanos y cerezas.

Dits del Terra 2011. (100% cariñena). D.O.Q. Priorat. Aroma de buena intensidad en el que se mezclan las frutas rojas con las negras. Nariz un poco más madura que en los anteriores. Un vino mediterráneo, como gusta señalar a Dominik, en el que notas de monte se mezclan con la evolución del vino (romero, pimienta, menta, raíz de regaliz). En boca es intensos, con taninos marcados pero elegantes. Muy largo y elegante, con un final frutal y algo balsámico.

Les Tosses 2010. (100% cariñena). D.O.Q. Priorat. De nuevo aparece el monte mediterráneo en la nariz con romero, regaliz y hierbabuena. Juegan con ellas los arándanos en medio de ligeras notas ahumadas. Impresionante. En boca es amplio, de intensidad media, muy elegante. Taninos presentes, que acompañados de tan buena acidez auguran un futuro prometedor (no a esta botella).
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Termina la cata  y  los presentes  nos miramos. Hemos asistido a algo grande. Uno propone abrir una botella de Les Manyes 2010. Hacemos una “suscripción popular” y alargamos la cata. No queremos terminar. Miro ahora mis notas y sólo hay un escueto “vino para disfrutar”. No soy un profesional y me he permitido trasladarme a los campos prioratinos disfrutando de este excelente vino. No hay tiempo para frutas rojas ni taninos finos. Sólo para el disfrute.  Inmenso.

Si buenos han sido los vinos comprobar la pasión que pone Dominik en su trabajo. Sus ganas de mejorar, de continuar la evolución del fruto de estos campos que le dejaron clavado en Torroja, es una experiencia única. Seguiré de cerca esta bodega y jugando los viernes al cupón de la ONCE, porque los vinos son tan buenos como caros.

2 comentarios:

  1. Buenas tardes, Vicente, y muchas gracias por este extenso artículo por la parte que me toca que es, más que otras, la de la fbra sensible de la amistad con Dominik.
    Me alegra ver cómo supo transmitir su pasión y su relación con el Priorat y, ya puestos, me gusta, cómo no, que ese vino "a cura de..." (Dominik se inventó ese uso de la expresión que, en catalán, se usa para denominar a quien hace una edición de un texto), te haya llegado.
    Hace años que no valoro más que con descripciones los vinos de los que hablo en mi blog. Tus valoraciomes, palabras también, tienen una numeraciín detrás, por lo que explicaste en su día y se puede leer, hoy todavía, en una entradilla de tu blog.
    Me hace pensar...No creo que progrese yo mucho en hacer vino más allá de lo que amigos como Dominik me dejan hacer en su bodega...Escoger los viñedos, escoger la uva, vendimiar y hacer el vino ab ouo usque ad mala. Pero no me quito la contraetiqueta que Teobaldo Cappellano puso en su día a sus barolos...Me gusta mucho tu percepción del vino, aquello que escribes y aquello que has comentado en tuiter. Y con eso me quedo, que es mucho y bueno.
    Un abrazo y gracias de nuevo!
    Joan

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    1. Querido Joan:
      Muchas gracias por tu comentario, y por tan elegante crítica.
      Perdona que haya tardado en contestarte, pero ha sido necesario reflexionar e investigar. Discúlpame también porque me temo que me voy a extender en demasía.
      La contraetiqueta de Cappellano me ha dado mucho que pensar, dice mucho de él. Un hombre que considera necesaria la crítica, como un medio necesario para mejorar, pero que considera que los números sólo sirven para establecer comparaciones que dividen y no tienen capacidad para expresar el trabajo de las personas. No puedo estar más de acuerdo, es imposible valorar las sensaciones, mucho menos la pasión o el trabajo.
      He repasado mis críticas musicales, y jamás he valorado una interpretación con algo que no sean palabras. ¿Por qué obrar de forma diferente con el vino, que también me apasiona?
      Mi abuelo clasificaba los vinos en excelentes, muy buenos y buenos, pero sólo los de las botas de la bodega en la que trabajaba. Me comentaba ayer mi padre que jamás obró así con un vino de los que hacían sus amigos o conocidos. Se ve que mi mente analítico/matemática me ha jugado una mala pasada. No sé como seguiré, probablemente repiense lo de las valoraciones. He retirado los de este artículo, y no creo que se pierda nada. Lo que trato es de transmitir, con mayor o menor fortuna, la sensación que me producen los vinos que me gustan, y no creo que los números sean necesarios para ello.
      Dices que no crees que progreses más allá de hacer un vino de principio al fin (grande Horacio), yo también me veo en la misma tesitura, con menos éxito que tú, todo sea dicho, y creo que para un aficionado es un logro notable.
      Gracias de nuevo
      Vicente Vida Lanzas

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