jueves, 27 de noviembre de 2014

Dominique Roujou. Ciencia y Terroir.

No conocía de nada a Dominique Roujou de Boubee. No tenía ni idea de su formación en Burdeos donde trabajando con algunos de los más famosos enólogos (Denis Dubordieu entre ellos), ni sabía que era doctor en Enología, gracias a su trabajo de investigación sobre la molécula responsable del olor a pimiento verde en los vinos, por el que obtuvo  el Gran Premio de la Academia Amorim al mejor trabajo de investigación enológica en 2003.

Probablemente aunque hubiese conocido sus méritos académicos no me hubiera atraído demasiado. En realidad tan  sólo algún había leído algún comentario suyo en Facebook que me atrajo por sus puntos de vista sobre el vino y el terroir. Este detalle, sin gran importancia, sí que me atrajo a la cata que había programada en la UEC para mostrar sus vinos y conocerle.

Cuando entro en la sala de catas no hay nadie. Los cuadernillos habituales sobre la mesa que leo durante unos minutos, y que muestran los extensos méritos académicos de Dominique, que realmente son impresionantes. Dan también una idea de su personalidad, un verdadero explorador en busca de terroirs singulares en los que los vinos puedan expresar con intensidad el campo del que proceden.

Estaba por allí Dominique y tuve la ocasión de charlar un ratillo con él. No hace falta mucho para comprobar su pasión por lo que hace. Mi trabajo es mi afición, me dice. Va catando botella tras botella, comprobando que todas están en perfecto estado. Se le ve absorto en lo que hace, como introduciéndose en otro mundo.


Ha seleccionado doce vinos diferentes. Le han tenido que frenar, porque le hubiera gustado hablar de todos. Cuando presenta cada uno es difícil que pare de hablar, aunque se esfuerza por hacernos participar. Sus vinos son un poco su obra, en la que él no pretende controlar todo, sino conducir la uva hacia el vino en que mejor pueda expresarse.

Empezamos con sus vinos catalanes de Epicure Wines, de Terra Alta y el Priorat, que califica de un terroir excepcional. Colabora allí con su amigo Franck Massard, que compró hace unos años una viña en el Priorat con el sueño de producir un vino en aquella tierra que le atraía con fuerza. Buscan también uva de campesinos locales, ofreciéndoles buenos precios y convenciéndoles de la ventaja de cultivar con respeto a la tierra y con rendimientos adecuados para conseguir alta calidad en la fruta.

Catamos El Mago 2013 (95% garnacha, 5% syrah). DO. Terra Alta. Un vino orgánico  que  se embotelló después de 7 meses en acero inoxidable en contacto con las lías. Me recibe con fruta roja fresca con algunos matices florales. Aroma muy fresco, que evoluciona hacia hierbas aromáticas con recuerdos de laurel. Entra en boca con sabor especiado, buena estructura y tanino muy ligero. Muy armónico. Sin aristas. Se despide con recuerdos ligeramente amargos de fruta escarchada, algo goloso. Un vino para todos, que se bebe sin pensar, y reclama un buen guiso de carne grasa a su lado.

Le sigue Huellas 2011, su primer vino con DOQ Priorat. (60% cariñena, 40% garnacha) Las uvas fermentan por separado, la cariñena en barricas usadas de 400 litros, y la garnacha en inox. Aroma punzante, muy personal, que no alcanzo a identificar. Después dirá Dominique que son aromas de casís. Comenta que es raro en vinos españoles. Después vienen las especias, y el monte bajo, la retama y el hinojo. En boca tiene una estructura muy buena, taninos algo dulces y sedosos. Acidez presente, pero compensada por la fruta fresca. Llena la boca y se despide con ese casís tan personal. Tremendo. No paro de salivar.

Seguimos nuestro viaje hacia Fontanars dels Alforins (Valencia), donde asesora a Bodegas Los Frailes. Allí la familia Velázquez plantó monastrell y marselan, y comenzó poco a poco a elaborar vinos cada vez arriesgados. Tuvieron la buena idea de contar con Dominique. Es una familia que cultiva en ecológico y tiene una cierta vocación biodinámica. La viña está a unos 80 km. del Mediterráneo y a unos 700 msnm. Nos comenta que es un paraje privilegiado para el cultivo de la vid.

Probamos primero su tinto joven F Monastrell 2013 (88% monastrell, 8% muscat, y el resto a partes iguales entre cabernet sauvignon, marselan y syrah). DO. Valencia. Aromas complejos para un vino joven. Romero y retama. Menta y hierbabuena. Mercado de especias. Al final van apareciendo ligeros toques de mermelada. En la boca se desenvuelve con elegancia. Muy buena acidez, y un volumen aceptable de fruta fresca. Se despide no muy tarde, con notas especiadas. Un joven envidiable. ¡Por cuatro euros!


Después viene un vino muy serio, mi favorito del Mediterráneo en esta cata. 1771 Casa Los Frailes 2011. (100% monastrell). DO. Valencia. 12 meses de crianza en tinas de roble de 700 litros (50% nueva, 20% de un año, y 30% de dos a tres años). De nuevo el mercado oriental de especias, y el monte bajo. Vuelven la retama y las hierbas aromáticas. Notas ligeras de cuero. Gran complejidad. Fruta roja fresca y aceitunas negras. En la boca es donde muestra mejor su grandeza. Vertical y elegante. Muy especiado. Estructura perfecta, en la que la fruta se alterna con el laurel y las notas de clavo. Para no parar de beber.

El paseo mediterráneo sigue hacia el norte de Mallorca, entre Pollensa y Alcudia. Suelo calcáreo en el pie de la sierra de Tramuntana, con vistas a la bahía de Pollensa. La viña se cultiva con buen criterio: cubierta vegetal, poda en verde para limitar el rendimiento, aclareo de racimos y vendimia manual. Asesoraba hasta el 2012 Raúl Pérez. De él es este vino:

Sibila 2011. (100% gorgollasa). Sin DO (ni falta que le hace). Balsámicos con notas mentoladas, con fruta roja fresca acompañando. Aromas a violeta, y recuerdos de regaliz. Ligeros verdores. En la boca es fresco y balsámico. Amplio y largo, dejando un fondo de menta fresca. Un vino muy personal, en el que se ve la firma de Raúl.

Paramos aquí, que no quiero cansaros. En un par de días contaré el resto de este viaje enológico, por tierras gallegas. Será otra historia.

PS. Los vinos de Dominique no son fáciles de conseguir. Los de Epicure Wines se exportan prácticament en su totalidad. Los De Bodegas Los Frailes los he encontrado en Alforins.

2 comentarios:

  1. Extraordinaria entrada, me parece que es un acierto que las catas ofrezcan cierta variedad de gustos y precios. Es muy de agradecer fue estilo cercano y poco engolado típico de marineros viejos curtidos en siete mares. Me atrevería a opinar a ofrecer un par de vinos valencianos criados al calor de una buena mano y mejor ojo, pero no hay que hacer publicidad. Gracias por tu profesionalidad!

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  2. Hola Agnes
    Me alegro de que te haya gustado la entrada. Esta cata se prestaba a vinos muy diferentes y de precios variados por ser el hilo conductor el enólogo, Dominique.
    Me encanta que mi estilo te parezca cercano. una de mis mayores motivaciones a la hora de escribir es mostrar un mundo del vino disfrutable para todos.
    Saludos
    Vicente

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