martes, 18 de noviembre de 2014

Livio Felluga. La "finezza" del Friuli

La región italiana de Friuli tiene una historia convulsa, como corresponde a una zona fronteriza cercana a los Balcanes, que se ha visto sacudida por las dos guerras mundiales, y previamente por la invasión del imperio austro-húngaro. La falta de estabilidad de la zona afectó, sin duda, a una familia con una estrecha relación con el vino y la gastronomía, los Felluga.

Livio Felluga, parte de la cuarta generación de una familia dedicada a la producción del vino, tras combatir en la Segunda Guerra Mundial, y perder la totalidad de su negocio, decidió empezar de cero, y producir vinos con las variedades históricas de la zona como friulano, la picolit o refosco.
Es Livio un visionario que no fue bien entendido en su época, pero tuvo la constancia, la pasión y la firmeza suficientes para continuar su empresa. Por supuesto, con trabajo duro, y sin hacer caso a los cantos de sirena que se llevaron a la mayoría de los jóvenes hacia la “seguridad” de las grandes ciudades.

Hoy la bodega Livio Feluga es una realidad en la ciudad  de Brazzano di Cormons, cerca de la Abadía de Rosazzo, en un marco incomparable. La bodega está formada por una preciosa estructura, muy tradicional y respetuosa con el extraordinario paisaje, que alguna vez tengo que visitar.

Podría decir que Maurizio Felluga vino a la Enoteca Barolo a hablarnos de su trabajo y presentarnos sus vinos, pero los que tuvimos la gran suerte de asistir a la extraordinaria cata sabemos que fue mucho más. Os lo cuento:

Maurizio está en la sala de cata cuando entro. Sería una persona normal si no fuera por su mirada apasionada y su media sonrisa. Empieza a contarnos en italiano la historia de la bodega, mientras otra persona le traduce. La traducción hace falta sólo unos minutos. El hablar pausado de Maurizio, y sobre todo la pasión que transmite por sus vinos lo hacen completamente innecesario.

Amor por la tierra. Pasión por sus vinos. Seguridad de que están haciendo una gran tarea, resumen perfectamente la actitud de Maurizio.

Nos presenta primero tres añadas de su blanco Terre Alte. Fueron los blancos lo que me han traído a la cata, por lo que empiezo con una gran ilusión.  Los Terre Alte son un coupage de sauvignon blanc, pinot blanco y friulano a partes iguales, en el que la friulano se somete a crianza en barrica.


Terre Alte 2009. DOCG. Rossazzo. Recibe con aromas de intensidad suficiente. Complejo, aunque no demasiado expresivo. Mezcla de recuerdos de hierba cortada con matices salinos. Mineral. Evoluciona hacia aromas más frutales, como de albaricoque no muy maduro. En boca es amplio, con muy buena acidez. Los matices afrutados avanzan por la boca y se la apropian. Ligeramente tánico. Un blanco muy rico, con mineralidad acusada.

Las impresiones de la primera añada hacen que espere con avidez el Terre Alte 2008. DOCG. Rossazzo. ¿Cómo le sentará el paso del tiempo? El aroma empieza algo reducido, con la aireación me recuerda notas florales de manzanilla, muy especiadas, con  laurel y pimienta blanca. En boca es cremoso, y muy bien equilibrado. Potente y largo. Evoluciona hacia un final elegante ligeramente amargo, con notas de piel de lima y recuerdos de  maderas nobles muy bien integrados. Para tenerlo en cuenta, sin duda.

Y finaliza la mini-vertical con el Terre Alte 2007. DOCG. Rossazzo. Aroma delicado que me trae a la memoria flores secas, mezcladas con aromas balsámicos, como de resina de pino. En boca es algo maduro, muy balsámico, con buena acidez y final algo cálido. Para beberlo ya con un buen gorgonzola al lado.

Cumplidas las expectativas por los blancos continuamos hacia los tintos, a los que sólo me impulsa la curiosidad. No espero grandes cosas. El primero es el Sosso 2007. DOC. Colli Orientali del Friuli. ( merlot y refosco). El aroma empieza reducido no excesivamente limpio. Necesita mucha aireación, empezando entonces a mostrar un aroma complejo, con una mezcla de fruta roja muy fresca y de almendras algo tostadas. Avanzan detrás las especias y el granito mojado. En boca presenta taninos dulces marcados, pero finos. Equilibrado y amplio. Final ligeramente amargo y elegante.

Le sigue el Sosso 2001. DOC. Colli Orientali del Friuli. ( merlot y refosco). En nariz recuerda a un Chateaneuf Du Pape clásico. Notas animales, detrás de las cuales se deja ver muy tímidamente la fruta. Violetas y retama le siguen. Balsámicos y cuero. Esto va creciendo por momentos en complejidad y en interés. La sala, que estaba muy animada, es invadida por el silencio. Este vino reclama atención completa. En boca elegancia y equilibrio. Recorrido interesante entre la juventud avanzada y una madurez incipiente. Notas ligeramente rústicas que le aportan mayor interés si cabe. Fruta roja silvestre en su sazón. Es difícil describir el aluvión de impresiones. Basta resumir diciendo que estamos ante un vino muy grande.

Finaliza esta vertical con el Sosso 1997. DOC. Colli Orientali del Friuli. El aroma está ya un poco decaído. Notas de tabaco de pipa, acompañadas por tostados y cuero muy ligero. En boca es muy rústico, con marcada tanicidad y cierto verdor. El más flojo de a serie, se nota el claro avance en la mejora de la elegancia de los tintos de esta bodega.

Termina la cata y me acerco a Maurizio a desempolvar mi ya oxidado italiano y a compartir las impresiones que me han producido sus vinos. No puedo dejar de comentarle las emociones que ha generado en mi su Sosso 2001, un vino que me parece grande. Me escucha sonriente, muy complacido, y me comenta que tienen pensado sacarlo este año como Riserva. Toma un par de copas, busca una botella de 2001 y sirve. El vino elimina las inhibiciones, mejora mi italiano y paso un buen rato de charla, interrumpida por un goteo incesante de gente que viene a felicitarle, sobre todo por este Sosso que miran en mi mano no sin cierta envidia. Un extraordinario colofón a una cata que recordaré.

Vuelvo a casa y en la radio del coche se escucha a Ray Charles cantar “Unchain my heart”. En cierto modo es lo que me ha pasado en esta cata, a la que sin duda acudí con el corazón encadenado por los prejuicios. Prejuicios contra tintos en una zona de la que me atraen principalmente los blancos. Prejuicios contra tintos en los que se incluyen variedades no autóctonas. Tintos que me han impresionado y que finalmente me han liberado de los prejuicios. Una cata para meditar.

Me comentaba Miguel, en una visita posterior a Barolo, que los vinos de la cata son los de entrada en esta bodega, que produce cosas muy interesantes. Habrá que probarlos. Puede que sean otras historias.

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