domingo, 9 de noviembre de 2014

Santamanía. Destilería Urbana.

Inmerso en el mundo de los vinos, nunca había prestado la atención a los destilados, que me parecían algo mecánico y poco interesante. No fue hasta que conocí los productos de Santamanía en la presentación de bodegasFontana, que me surgió la curiosidad.

No veía llegar el momento de dar una vuelta por la destilería, tras cruzar varios correos electrónicos por fin pudimos concertar una cita. Llega el día señalado, y me pongo a buscar por las inmediaciones de la  dirección que me habían dado. Es una calle particular, por lo que el GPS no me sirve de mucho. La pinta del lugar me hace retrotraerme a la ley seca. Destilerías clandestinas situadas en callejones con poca luz, esperando que de un momento a otro alguien me diga a media voz con tono grave: “Dove vai?”


Nada más lejos de la realidad. Las instalaciones de Santamanía son extremadamente pulcras, destaca en la habitación principal, no demasiado grande, regordeta y algo cabezona, Vera. No se confunda el lector, Vera es el nombre que los dueños de Santamanía le han dado al alambique. Un prodigio de la técnica fabricado ex profeso en Alemanía para estos maníacos.

Porque estos tipos son unos maníacos. Unos maníacos de la perfección. Unos maníacos de los productos de la más alta calidad.

Elaboran sus destilados en lotes de no más de 330 botellas, porque para ellos es importante que los botánicos que se incorporan a su ginebra sean frescos y de la más alta calidad, y esto no se puede hacer de forma industrial.

Buscan los botánicos allá donde se producen en el mundo con mayor calidad. Enebro de Macedonia, canela de Ceilán, cardamomo de Guatemala,… Pensarás que se pasan la vida paseando de un sitio a otro. Te olvidas del todopoderoso Google. Cada uno de estos productos los compran a importadores españoles encontrados in moverse de la oficina. Son tiempos modernos.

Tienen otra manía. El alcohol con que producen sus destilados procede de uva tempranillo, de esta manera, incluso su vodka tiene unas leves notas de frutos rojos, que lo hace muy característico, y una untuosidad muy particular.

Nos proporcionan  algunos detalles técnicos como que destilan siempre a 96º de alcohol, lo que hace que sus productos preserven de forma especial su pureza y sus aromas. También nos indican que para diluir hasta los 40 grados utilizan agua de muy baja mineralización, filtrada por las rocas volcánicas del Teide.

Por fin llega el momento de la cata. Nos proporcionan los destilados a temperatura ambiente, con objeto de que los apreciemos con toda su contundencia, especialmente en boca.

Empiezo con el Premium Vodka. La nariz la domina la potencia del alcohol, pero sin embargo es cierto que se aprecian detrás tímidas notas de arándano fresco. Donde rompe este vodka los esquemas es en boca. Suave y cremoso. Por supuesto cálido, pero con una cierta elegancia, apreciándose un ligero retrogusto balsámico con ligeras notas frutales. Pasa por la boca incluso con cierta delicadeza. Frío tiene que ser imponente como aperitivo con unos encurtidos, o salazones de pescado.

Sigo con la Ginebra London Dry, realizada en vera por medio de destilación contínua, es muy aromática y tremendamente compleja. Abre con notas de cítricos (naranja y piel de lima), seguida por balsámicos, y notas especiadas (canela y cardamomo). Sigue con delicados aromas de flor blanca. En boca se distingue por su suavidad y elegancia. Una ginebra para tomarla sola, pero que debe combinar muy bien con tónicas con aromas no muy marcados, como la Schweppes.

Finalizo con la Ginebra London Dry Reserve, que tiene una ligera maduración en barricas nuevas de roble francés. Curiosísimos aromas de panettone reciben en la nariz, acompañados como en su hermana por cítricos y aromas florales, de menor intensidad. Dificilísimo identificarla en cata ciega, se asemeja más al licor Drambuie, aunque algo más ligero. Una ginebra que ha obtenido medalla de plata en el prestigioso concurso inglés “Gin of the Year”.


Vuelvo  a casa con la idea de que la experiencia ha merecido la pena. Tendré que seguir de cerca a estos maníacos de Santamanía, aunque el nombre no me guste demasiado. La pasión que ponen en su trabajo, y la puerta que me han abierto al mundo de los destilados de calidad, me han picado la curiosidad. Espero que de su afán de superarse, salgan nuevos productos , y de ellos nuevas historias.

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