sábado, 20 de diciembre de 2014

De Cómo Encontré a La Perdida 2013.

Últimamente he leído varias veces como en internet la comunicación sobre el mundo del vino, y especialmente las discusiones y debates se están trasladando hacia redes sociales como Facebook y especialmente Twitter, que proporcionan mucha más agilidad y en las que la información se puede procesar en muy poco tiempo.

Es cierto que ya había percibido que la interacción de los lectores con las entradas de este humilde cuaderno son mucho más escasas que en la primera época, lo que no voy a decir que me encante, pero sin duda es necesario adaptarse.

Podría decir que mi primer interés al escribir este cuaderno es satisfacer la necesidad de compartir la pasión  que me produce el mundo del vino, y relatar los grandes momentos que vivo con una copa  en la mano, especialmente si estoy cerca de personas que intervienen directamente en su elaboración. No voy a decir que mentiría, pero no estaría contando toda la verdad.

No es que me parezca que hablo solo cuando escribo. Hoy día la tecnología me permite saber que algo más de seiscientas personas leen cada entrada, y que el promedio de tiempo que pasan curioseando las letras de este tragavinos es de alrededor de un par de minutos. Mucho más de lo que esperaba, y de lo que sin duda merezco.

Creo, sin embargo que los blogs tienen su sitio, y que las redes sociales a que antes hacía referencia pueden complementarlo, pero no sustituirlo. Como decía, lo que me mueve a escribir, y lo que percibo en cuadernos o artículos que sigo, y que desde el principio me sirven de referencia, es transmisión de  pasión, comunicación de  ilusión por este mundo que tantas alegrías nos da.

Leo a Mariano Fisac, a Joan Gómez, o a Mario Estévez, por citar a los cercanos que sigo con asiduidad y desde el principio me sirven de norte, y siento la pasión que transmiten, el calor con el que se acercan al vino. Para esto hace falta tiempo, hace falta dedicación, hace falta perderse un poco en las palabras. Facebook lo permite sólo en parte, y con Twitter es imposible.

Leo a Eric Asimov, a Alice  Feiring o a Jamie Goode (este último en menor manera, que le tengo un poco de manía) y percibo esas ganas de informar y conformar ilusión, ganas de que te acerques a ese vino que les ha tocado alguna fibra. ¡Cómo  me gustaría tener la maestría que en ellos percibo!

Puedo mirar a Elena a los ojos y decirle: te quiero. Después de casi veinticinco años casados, no hace falta más que una mirada y un par de palabras para comunicar  corazones. Si estuviera lejos necesitaría un poco más para expresarme. El tiempo o el espacio escrito suplirían la falta de cercanía. Salvando la inmensa distancia, es  lo que me pasa para comunicar sentimientos relacionados con el vino, y también para recibirlos.

Leía hace algún más de un mes una entrada  de Joan sobre un vino al que  ya me he acercado en varias ocasiones y del que tenía ganas de escribir, La Perdida 2012. Su entrada transmite, con la habilidad que le caracteriza, un vino hecho con sinceridad. Un vino honesto, lleno de matices. Transmite un productor, Nacho González, directo como su vino, sin tapujos. Transmite, sobre todo, las ganas de conocer a producto y productor. Esto es mucho más difícil en Facebook, y prácticamente imposible en Twitter.


En mi humilde opinión, el blog tiene además la ventaja de una cierta permanencia, que permite volver cuando una entrada te ha dejado algún poso y quieres volver a revivirla, como he hecho hace un minuto con La Perdida 2012 (tinto) de Joan Gómez Pallarès. Facebook y Twitter son hojas mecidas por el viento, que pueden darte un buen momento, pero que sólo permanecen, como mucho, en el débil instante de algunos recuerdos.

La entrada de Joan llamó, como dije, mi atención sobre Nacho. No he cruzado media palabra con él, pero basta estar atento a sus intervenciones en Facebook para ver que se trata de una persona directa, sincera, firme en sus convicciones, y algo intransigente. Una persona fuerte, que es capaz de embarcarse en un proyecto, aunque el mundo a su alrededor le mire como si estuviera mal de la cabeza. Una persona con ganas de comunicar su trabajo, y satisfecha de lo que consigue.

Poco después del artículo de Joan encontré una botella de La Perdida 2013 en Enoteca Barolo. Después de eso han caído un par de botellas más. No es tan difícil encontrar a esta perdida, cuando realmente uno quiere pasar un rato con ella.

Descorché la botella acordándome de Nacho. ¡Estos productores naturales y sus lacres! Llega el vino a la copa, y uno percibe su color intenso, la lágrima emocionada de la garnacha tintorera, que se presume cálida.

Lo llevo a la nariz y el vino transmite la honestidad de una tierra difícil. Tierra de retama, en la que se ha colado algún laurel. Uno cree que el viento le trae la esencia del pino gallego, el olor de la hierba tras la lluvia menuda. Uno cree encontrar algún arándano  y  alguna mora de zarza. Un festival de aromas, como lo es la buena tierra gallega de donde salió este vino.

No sé si al llevármelo a la boca se va a interrumpir la magia del aroma del vino. Supero el miedo a romper el momento, y soy enormemente recompensado. Un vino de contrastes. Mano acostumbrada a la labor que te acaricia con ternura. Suavidad y rusticidad que se llevan de la mano. Fruta y tierra. Tanino humilde y persistente. Felicidad y miedo de que alguien rompa el equilibrio de la tierra que produjo este vino. Magia.

Soy torpe, lo sé, pero no puedo describir lo que este vino me dice en menos palabras. No puedo y no quiero. Aunque tenga que hablarle al viento. Aunque tenga que buscar el eco que me devuelva palabras que no cumplieron su cometido. Seguiré buscando pasiones escritas por personas a las que considero mis amigos porque han hecho posible que conozca sus pasiones, sus ilusiones. Seguiré perdiendo tiempo deleitándome en la lectura de sus escritos. Tres minutos. Cinco. Una vida…

Me encantaría ayudar a alguien a encontrar una perdida. Me gustaría saber si alguna vez hubo un destello en mis palabras que llegó a hacer sentir algo a alguien. Seguiré, aunque no sea así. Intentándolo. Buscando un eco que me devuelva mis palabras, que fueron escritas con la esperanza de cumplir alguna misión. De dar alguna alegría. Nacho y Joan, os debo una.

14 comentarios:

  1. Siempre me ha interesado mucho lo que escribes, Vicente, y también me ha gustado. Historia del día a día, y también intimas y personales. Pero este esto de hoy lo he sentido diferente, o me ha llegado diferente, o en un momento diferente. Es recogido, cálido, inspira y transpira la tranquilidad del un espíritu en paz, que el mayor tesoro que una persona puede albergar en su corazón. Has dejado el mío en calma, reposado, apaciguado, algo no muy frecuente. Gracias porque, además, y aunque al lado de lo anterior esto no sea demasiado importante, me has hecho conocer un nuevo vino, como a ti Joan, pudo ser a quien has ayudado a encontrar una perdida. O una pérdida. Un abrazo y hasta muy pronto.

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    1. Querido amigo

      No sabes cuanto me alegra leer tus palabras. la comunicación se produce siempre en dos sentidos, y los sentimientos que se transmiten tienen que ver, como no puede ser de otra manera, con las dos personas que intervienen.
      La Perdida es un vino que me ha encantado, y conociéndote se que a ti también te va a gustar. Es ante todo un vino franco y honesto, de los que tocan.

      Un abrazo
      Vicente Vida Lanzas

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  2. Buena entrada Vicente. Esa "la perdida" la tengo pendiente desde hace tiempo y tus palabras me animan más.
    Los blogs tienen su sitio, claro, y su futuro depende de las ganas y tiempo e intereses, sean los que sean, de cada autor.
    Con la misma sinceridad que hablo de vinos, nunca he sido un blog de los más leídos, el último año pegó un bajón de un 25 %, ahora lleva 4 meses subiendo otra vez.
    El blog me permite expresarme, dar mi opinión, relacionarme con gente con mi misma pasión, aprender. Ese es su éxito y estoy a gusto. Otra cosa es el coste, y eso cada día me crea más dudas sobre continuar en ese formato.
    La inmediatez de las redes, su rapidez de uso, permite relacionarse con mucha más gente al mismo tiempo. Son complementarios pero también es mucho tiempo de dedicación para algo personal y altruista.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Jorge. La Perdida merece sin duda la pena, ya me contarás que te parece cuando lo bebas.
      Tu blog es uno de los de referencia para los aficionados en España. Tu buen criterio y tu sinceridad son valores que no son fáciles de encontrar en este mundillo. El controlar un poco la audiencia del blog no se puede evitar, pero darle demasiada importancia nos puede llevar a perder el sentido por el que escribimos. En mi caso disfrutar dos veces el vino, bebiéndolo y compartiendo la experiencia escribiendo mis sensaciones.
      Escribir un blog es una tarea trabajosa, sobre todo si se mantiene al día con regularidad y durante mucho tiempo como haces tú. Espero que no cambies mucho el formato, sería una perdida importante para los que te seguimos de cerca, como yo. Tal vez aceptar muestras podría ser una opción menos gravosa, la credibilidad te la has ganado a pulso en todos estos años.
      Espero seguir leyéndote y tener la oportunidad de que bebamos algún vino juntos.
      Un abrazo
      Vicente Vida

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    2. Muchas gracias por tus palabras Vicente pero no eran ni merecidas, ni buscadas. Sólo era una forma de ilustrar mi comentario con datos al respecto.
      Y sobre las muestras, yo las acepto pero nunca las pido. Eso representa un 15 % de los catado aprox. , el resto pagado y cuesta mucho además de tener que elegir pensando muchas veces más en la vida del blog que en lo que a veces me apetece. Y es que ese formato, o lo actualizas mucho o se muere.
      La audiencia no es un fin, por eso hablaba de los intereses de cada cual y exponía una situación real, la del mío. Pero también es cierto que ese esfuerzo de tiempo y dinero tiene que verse recompensado y el compartir, debatir y aprender, de momento, es lo que me mantienen ahí.
      Desde luego sin blogs, yo no me hubiera nutrido ni aprendido tanto de ese mundillo pero también es cierto que todo se va derivando a las redes sociales.

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    3. Se que no buscabas mi respuesta, pero en cualquier caso es mi opinión sincera sobre tu blog, que sigo con asiduidad y en el que busco cuando quiero descubrir algún vino de una zona concreta.
      Espero que no tengas razón y los blogs sigan, adaptándose a nuevos retos, pero teniendo su propio hueco. Exige dedicación y se va un dinerillo manteniéndolos, pero creo que merece la pena.
      Un abrazo
      Vicente

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  3. Buenos días, Vicente, y muchas gracias por tu reflexión y por el tiempo que dedicas a explicar tu relación con el vino a través de palabras escritas. No es nada sencillo...Lo sabes mejor que nadie. Y aunque la proximidad con tu esposa es total y fácil de comunicar con dos palabras y una mirada,a mí me sucede lo mismo con el vino. Dos palabras, una mirada intensa, concentración, la copa y la comunicación está servida. Cuando esto no sucede con rapidez, es que algo no funciona...
    Eso es lo que yo intento transmitir cada vez más. Me gusta explicar detalles e historias, sí, me gusta dar datos a veces y minucias técnicas también. Pero sobre todo me gusta intentar convertir en palabras esa comunicación intensa que siento con el vino cuando me llama sin más, cuando reconozco en una copa y en una botella a uno de los míos.
    Yo soy de los que no crea contenidos para facebook. De hecho salí unos años de él por estar muy en desacuerdo con ciertas prácticas de Zuckerberg. Pero he vuelto sobre todo porque hay mucha gente que sólo se comunica a través de facebook. Lo que decidí, pues, es que lo que publicaba en el blog o en twitter pasara de forma automática a facebook. Y lo que hago allí es contestar y reaccionar a los comentarios. Pero no me sale creac contenido nuevo para esa plataforma, más que nada porque nos é qué es ni para qué sirve...
    Sé que el blog me permite lo que llamamos macroblogging: sin más ataduras que mi capacidad para retemer la atención del lector, me puedo mover de los mínimos caracteres a la novela corta, si quisiera...Y siempre con fotos de calidad, por supuesto. Y siempre, como bien apuntas, sabiendo que ese contenido es fácilmente rastreable por los navegadores.
    Twitter me permite el microblogging, es decir, la obligación de sintetizar en 140 caracteres un pensamiento, unas características concretas, una idea de un vino, de un plato, de un lugar...Como apasionado de la literatura y del aforismo, también he acabado encontrándole cierta gracia. Eso sí: lo que escribes allí, se lo lleva el viento, porque nadie puede rastrear esos contenidos...
    Instagram te permite lo mismo que twitter peroi con fotografía. Una amiga me convenció de que entrara en eso. Y me resistí no poco, la verdad...pero ahora casi siempre estoy encantado. He reconocido una parte de mí que también quiere expresarse en imágenes (las palabras ya van por otros lados...) y a ratos eso también me da placer y a algunos amigos incluso les gusta a ratos.
    Al final, querido Vicente, ¿qué queda? Las ganas de compartir más que emociones, descubrimientos, botellas, vinos, lugares, recetas a las que no todos pueden llegar y que tú facilitas. Y conmigo todos vosotros también.
    Compartir conocimiento con buenas palabras.
    Ese sigue siendo el fundamento y con mayores o menores audiencias, ese sigue siendo, para mí, el objetivo. Cuando pierda esa necesidad morirán el blog y el resto.
    Un fuerte abrazo y mil gracias por tus referencias y comentarios.
    Joan

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Joan. Tienes toda la razón, la comunicación con el vino es instantánea, o como dices, hay algo que no funciona. Trasladar a los demás esos sentimientos que el vino te comunica es otra historia, al menos en mi caso. Como a ti, me gusta dedicar un poco de espacio a contarlo, esperando poder captar la atención del que lee, y provocar en cierto modo la necesidad de buscar esos sentimientos.
      Como decía, el Twitter se me resiste un poco, se ve que no soy muy bueno sintetizando mis ideas. lo que si he comprobado es que en Twitter la interacción con el que lee puede ser mayor, y eso es algo que busco. La pena es que, como bien dices, lo escrito es fugaz. A mi me gusta volver a algunas entradas y recordar debates, renovar sensaciones, debo tener algo de romántico.
      Compartimos objetivo, espero que por mucho tiempo.
      Que el próximo año te traiga buenos vinos y grandes personas con los que compartirlos. Feliz Navidad.
      Un abrazo
      Vicente Vida Lanzas

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  4. Y al contrario de lo que dice Joan, que en general es cierto y estoy de acuerdo, a veces vuelven a la luz tuits de días atrás e incluso meses. Es la minoría, si pero hay.

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    1. En efecto, hay tuits que duran tiempo. Pero convendrás conmigo que si quieres buscar opiniones o entradas sobre algún tema relacionado con el vino, podría buscar en tu blog, o en algunos otros de mi confianza, pero difícilmente encontraría información en Twitter de algo que esté buscando.

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  5. Gracias, Vicente, igualmente!!! No soy muy de este tipo de fiestas ni de sus tradiciones, pero lo que queda de verdad es que acabes encontrándote, un momento u otro, con personas a las que quieres y con las que compartes.
    Y poder ofrecer vinos buenos, vinos que emocionen, es uno de sus alicientes!!!
    Mucha salud y mucha gente que te quiera alrededor, Vicente!
    Joan

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    1. Muchas gracias Joan. Estos días estaré en mi tierra, y tengo prevista alguna visita interesante aprovechando uno de los escasos huecos que permite el ajetreo de estas fechas.

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  6. Me alegra que resistas con el formato largo, Vicente. Yo estoy en el cuadrilátero mirando de reojo mi rincón, donde el entrenador sujeta la toalla, y dudamos si tirarla o no. Pero da gusto que alguna gente con pasión y finas palabras sigáis ahí.
    Respecto a La Perdida tengo una botella esperándome en casa, para cualquier momento. Por algún cauce lo contaré, supongo.

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    1. Hola Jorge
      Espero que no salgas del cuadrilátero, y te mantengas aunque sea a medio gas. Cuando pruebes La Perdida, si te apetece, deja por aquí tus impresiones, será enriquecedor tener tu opinión sobre este vino, que estoy seguro que te proveerá de buenas sensaciones.
      La toalla... para secarse.
      Un abrazo
      Vicente

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