sábado, 17 de enero de 2015

Aprende a Amar el Vino

Hace ya algún tiempo leí “How to Love Wine: A Memoir and a Manifesto”, escrito por Erik Asimov, crítico de vinos del New York Times. Es interesante ver como su aproximación al mundo del vino está sujeta a infinitas casualidades, pero a ningún tipo de encorsetamiento. De especial interés encontré su “método” para aprender a amar el vino, que he puesto en práctica y recomendado a algunos amigos y compañeros, con muy buenos resultados. Me gustaría compartirlo contigo.

Supongo que puedes estar preguntándote para qué puñetas es necesario un método para amar el vino. El vino se bebe y te gusta, o no. Y tienes toda la razón, para disfrutar el vino sólo hace falta tener sed, y una copa de vino, por supuesto. Si has llegado a esa conclusión por ti mismo, ¡enhorabuena! Has dado el primer paso.

Muchas veces el acercamiento al mundo del vino puede parecer  imposible para una persona sin conocimientos. Las notas de cata, a veces extremadamente rebuscadas, no ayudan desde luego a suavizar esa impresión. El montón de nombres de uva, la infinidad de denominaciones de origen, cada una con sus siglas correspondientes, y la cara de más de una catador al acercarse a la nariz una copa de vino, desde luego no atraen demasiado.

Pues bien, yo conozco personas que creían que la maloláctica es el nombre pijo de la leche en mal estado, que hoy no sólo disfrutan una copa de vino, sino que se han visto atrapados por este mundo fascinante, y gozan buscando entre la gran diversidad aquellos que pueden llegar a emocionarles. Pero empecemos por el principio.


Para comenzar tiene que gustarte el vino. Lo daremos por hecho ya que estás en este cuaderno, porque no sé si te has enterado pero esto va de vinos. Lo siguiente es buscar una tienda de vinos. ¡NO! Ni el CARREFOUR ni el DIA valen para este método. Se trata de que busques una tienda especializada y pidas una caja de seis botellas de vino diferentes. Dile que no tienes un gusto definido, y que quieres ir probando.

Puedes pedir blancos o tintos, y ajustarte a tu presupuesto. Este método ha funcionado con estudiantes de los que está a dos velas. Pídele al comerciante que te cuente algo de los vinos que te estás llevando, pero no hace falta que retengas nada. Sólo hay que tener una precaución, si te habla de que tal o cual vino tiene nosecuantos puntos Parker, o puntos Peñín, o puntos de quiensea… ¡HUYE!

Como no creo que se dé el caso, seguiremos. Se trata de que en tu casa, relajadamente vayas probando los vinos, mejor si es comiendo. Hay que ir probando con tranquilidad. Si te bebes las seis botellas de una sentada, amarás al vino sólo un rato. Al día siguiente estarás hecho un asco, y no será culpa mía.

Se trata de que te vayas fijando, y muy importante, vayas apuntando que es lo que te gusta o disgusta del vino que estás bebiendo. Tal vez te gustan afrutados o más ligeros, más o menos ácidos. Te puede atraer el gusto dulce, o más equilibrado con la acidez. Anótalo, y cuando lo hayas hecho con las seis botellas, vuelve a la tienda y pide otras seis. Continúa el proceso. No es muy duro, ¿verdad?

Lo de las seis botellas es importante para generar un cierto “compromiso” y para que cuando vuelvas a la tienda tengas criterios para que el tendero pueda ayudarte con cierta eficacia.

Cuando hayas bebido las doce botellas, tendrás anotado cuales te han gustado más y cuáles no, y lo que es más importante, el porqué. Vuelve a la tienda y cuéntaselo a tu amigo el de la tienda de vinos, porque ya habrás empezado a establecer una cierta relación con este profesional. Pídele que te recomiende cosas nuevas de acuerdo con lo que más te ha gustado. Explora, y verás cómo te vas enganchando.

Entonces será el momento de hacer una cata de iniciación, o leer algún libro, o explorar zonas de producción. Como te vaya pidiendo el cuerpo. Pasarás de disfrutar del vino (que es bien sencillo) a sentir pasión por él (para lo que es bueno conocer).

Muchas veces he oído la solemne tontería de “yo del vino se lo que me gusta y lo que no”. Si pruebas descubrirás que vinos que no te gustaban al principio, empezaran a atraerte, y finalmente  te encantarán. A mí me ha pasado con los barolos.

Para facilitarte un poco la búsqueda de la tienda, permíteme que te recomiende alguna de las que a mí me gustan, porque tengo ya esa confianza en las personas con las que trato. Si vives en Madrid, Miguel de Enoteca Barolo, o Juan de La Tintorería pueden ayudarte a caminar por este fascinante mundo. Los recomiendo, porque son con los que más trato en estas tiendas. En internet también te puedo recomendar una tienda, Gourmet Hunters. Puedes fiarte de que  si pillas a Claudio en el chat de la página o le mandas un correo te ayudará a encontrar esos vinos para comenzar y te guiará después.

Si te animas, me encantará conocer cómo te ha ido la experiencia, que tiendas te han gustado, o que vinos te han impresionado. Yo seguiré, disfrutaré, y tal vez de ahí salgan otras historias.

PS. Las fotos son de dos de mis tiendas favoritas en Madrid. La de arriba es de una cata en Barolo, y la segunda es la puerta de La Tintorería.

8 comentarios:

  1. Hola Vicente,
    la foto de La Tintorería ahora es algo distinta. Esa foto es de la tienda que estaba por Manuel Becerra y que cerraron. Ahora sólo están en Guturbay ;-)

    Saludos,

    Jose

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    1. Tienes toda la razón, cuando vaya por allí esta semana hago una nueva y la cambio.
      Saludos,
      Vicente

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  2. Brillante post Vicente. Será lectura imprescindible para todo el que me pregunte cómo entrar en el vino.

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    1. Me alegro mucho de que te haya gustado. La verdad es que es un método relajado, y en el que no se necesita tener ningún conocimiento previo.
      Un abrazo,
      Vicente

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  3. Buenisimo articulo.
    Para gente como yo tengo que decir que lo clavas.
    Sobretodo con la frase tipica de "se lo que me gusta y lo que no".
    Yo empecé enamorado de los riesling,y despues de unas catas y algun que otro lujo por parte de Mariano,me voy dando cuenta de la inmensa variedad y al que me venga con la frasecilla le tendre que dar un sutil capón.
    Los tintos(que para mi eran un muro infranqueable),me han abierto mucho el cpo de vision y tengo que reconocer que soy muy de la mencía jajajaja.

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    1. Hola Enrique
      Muchas gracias por tu comentario. Yo no daría por finalizada la etapa "riesling", son vinos que dan muchas agradables sorpresas a poco que se les de una oportunidad.
      Los mencía son increibles si vienen de un buen elaborador, si conoces a Mariano seguro que te ha recomendado alguno de los de referencia.
      Saludos
      Vicente Vida

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  4. Muy buena entrada.
    He descubierto tu blog por casualidad y estoy disfrutando mucho con su lectura.
    Llevo tiempo disfrutando del vino, pero no tengo ni idea. Y cada dia me gusta mas. Cojo al pide de la letra todos los consejos que da en esta entrada..

    Un saludo.

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    1. Hola Javier

      Muchas gracias por tu comentario y por tu confianza. Los consejos de esta entrada están contrastados por la experiencia y por profesionales de conocimientos contratados. ya me contarás como te va. Cualquier sugerencia es bienvenida.

      Saludos
      Vicente

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