viernes, 30 de enero de 2015

Vinos Ambiz.

Me enteré de causalidad, como suelen pasar las cosas especiales. Debo decir que iba bastante batallador, aunque Fabio no lo notara. Ese Viña Ambiz Airén 2013 me había vuelto a traer a la mente ideas sobre los vinos naturales que yo creía superadas. Esos niveles de acético, cerca del límite del fregadero, me habían hecho daño, sólo moral, no se alarme el lector. Para ser justo he de decir que me lo bebí todo, bien fresquito y acompañando comida, y que  fue disfrutable. Aun así, traía preparados argumentos sobre la higiene de la producción, y los criterios que se deben exigir a un vino, sea cual fuere su método de producción.

Llego a Le Petit Bistrot con un poco de tiempo, como siempre, y me impresiona el conseguido ambiente del pequeño restaurante. Me pregunto cómo se puede organizar en este espacio una cata, pero las dudas duran poco. Me atrae más la charla con Luis Olivan y Tomasella mientras esperamos a Fabio, que no se demora demasiado.  Luis, al que conozco de su etapa en Dominio de Tares, me cuenta que está ahora en Gredos, en Las Moradas de San Martín. Tengo que hacerles una visita.

Por fin llega Fabio, y empieza la fiesta. Viña Ambiz Airén 2014. Me siento preparado para el debate. Me lo llevo a la nariz, y el vino, tímido como si estuviera leyendo mi ánimo, me recibe con frutas ligeras. Manzana Golden y pera limonera. Aromas sencillos para un vino limpio y honesto. Le miro y parece como si me sonriera. En boca muestra la misma sencillez, frescura y honestidad. Se va en un suspiro. El vino de la copa me refiero. ¿Y el debate? No ha existido. El vino me ha ganado, como debe ser.


Le sigue Viña Ambiz Malvar 2013, un vino que Fabio ha macerado con las lías, y que recibe con aromas de naranja, matizadas con hierba cortada y notas muy ligeras de hierbabuena. Un vino alegre e informal, que en boca se muestra amplio y fresco. Te vuelve a los recuerdos de naranja que no quieren irse de la boca.  El vino se lo pasa bien, se entrega por completo y no quiere marcharse. Es de los que primero que se acaba. Alguna razón habrá.

El sauvignon blanc no me resulta tan emocionante. Un vino huidizo, con aromas  de hierba cortada y notas de humo en  nariz. En boca entre  aromas herbáceos que se repiten, alguna nota como de neumático, posiblemente porque estaba demasiado frío. Un vino resbaladizo, frío, al que tengo que darle otra oportunidad. Esto tienen los vinos de Fabio, son vinos vivos a los que siempre conviene volver, porque se van creciendo en la botella. No tienen dos día iguales.

Y llega la reina de las blancas de Gredos, la albillo. El Viña Ambiz Albillo 2013 es exuberante en nariz. Pera fresca acompañada de balsámicos y notas de monte. Muy varietal y característica. La retama es acompañada por sutiles notas de romero. La boca, sin embargo, es más seria. Me hace pensar, sacándome del ensimismamiento aromático. La tierra predomina. Las notas del monte. La pera que antes era limonera, se vuelve conferencia. Vuelvo al monte, a la viña. ¡Cómo me gusta este vino!

Y llegamos a los tintos. El Viña Ambiz Tempranillo 2013 es impresionante. Nariz que te habla de montes. Tomillo, romero. Algo de albahaca. Fruta roja silvestre. Grosella fresca muy ligera. Aroma que va descubriéndose sin prisas. Cambiante. Atrayente. La boca es suave pero no ligera. Volumen suficiente. Acidez relevante. Vuelven las hierbas aromáticas. Vuelve el monte bajo del que el vino parece no querer salir. ¡Imprescindible!

Finaliza la cata el Viña Ambiz Garnacha 2013. Vino típico. Fruta negra fresca. Notas lácticas muy sutiles. Algún balsámico. En la boca tiene un inicio muy goloso, arándanos y moras, con una acidez suficiente. Algo no me cuadra, me falta algo de emoción. Disfrutable, pero sin fuegos artificiales. Hay que darle otra vuelta.

Le cuento a Fabio mi aversión por el acético. Me mira con cara displicente y me dice que a él tampoco le gusta. Que acaba de tirar dos mil litros de vino porque le parecía que estaba pasado de volátil. Se me queda cara de tonto. Sigo disfrutando del vino.

Al principio tenía dudas sobre las posibilidades de Le Petit Bistrot como local para organizar estos eventos. Al final me doy cuenta que es el ideal para este tipo de cata. Intercambio de opiniones. Interacción con el hacedor de vinos. ¡Disfrute! Nada mejor que este local inusual para este evento atípico. Por lo extraordinario del elaborador. Por la personalidad de los vinos. Por los bocados que nos van pasando. Para probar los vinos en su terreno, el de la gastronomía.

Me cuenta Fabio que pronto habrá nuevas catas. Por allí andaré. A la búsqueda de nuevas historias.

10 comentarios:

  1. Hola Vicente,
    son vinos bien peculiares estos de Fabio. Hace un par de meses estuve en una cata similar. Los blancos sí me gustaron, aun con la rareza de uno que había estado 1 año con sus lías. Los tintos me resultaron solventes. El tempranillo correcto y la garnacha, aunque me gustó más, me pareció por debajo de alguna otra garnacha suya anterior.

    Saludos,

    Jose

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    1. Hola Jose,
      Muchas gracias por tu comentario. En efecto, los vinos de Fabio son muy singulares. Como ves a mi los blancos me gustaron, a excepción del sauvignon blanc, que encontré muy cerrado. De los tintos el tempranillo realmente me gustó, me pareció un vino de lo más interesante. De hecho tengo que dar una vuelta por el Petit Bistrot a comprar un par de botellas, a ver que tal evolucionan.
      Saludos,
      Vicente

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    2. Sin embargo a mi el SB sí me gusto bastante. Expresivo sin parecer un concentrado de aromas artificiales como suelen adolecer los SB patrios.

      Saludos,

      Jose

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    3. En nariz me pareció interesante y muy personal, sin embargo en boca ese amargor como de neumático no me convenció. Juraría que el vinos tenía mal día, de hecho tengo pensado darle una oportunidad, como decía en la entrada.
      Saludos,
      Vicente

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    4. Uy, amargor de neumático. Qué descripción tan curiosa :-)

      Saludos,

      Jose

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    5. Si, no ha quedado muy técnica Es lo que tiene responder deprisa en el trabajo. Ahora, en la tranquilidad de casa hubiera dicho que en boca notaba aromas de la gama de los empireumáticos. De cualquier manera a lo mejor patento esto del neumático amargoso como descripción organoléptica. ;)

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    6. No hombre, a mi me parece mucho mejor lo de "amargor de neumático". Es más directo, claro y transmite mucho mejor la sensación, que es de lo que se trata. Esto lo entiende todo quisque, lo de empireumáticos no lo pilla nadie :-)

      Saludos,

      Jose

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    7. Por supuesto, estaba de guasa. Estoy completamente de acuerdo contigo. Si una nota de cata no se puede comprender, no sirve para nada.
      Saludos,
      Vicente

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  2. Tengo una cuenta pendiente con los vinos de Fabio y después de leerte aún más pero es que hay tanto que probar que uno no llega a todo. Tarde o temprano caerán, seguro.

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    1. Sin lugar a dudas merecen la pena. Cuando los pruebes ya me contaras.
      Un abrazo
      Vicente

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