domingo, 1 de febrero de 2015

PR1MERO 2014.

Hay vinos que evocan situaciones especiales. Vinos para pensar. Vinos para charlar. Hay vinos para ligar, y también vinos para olvidar. El  que te propongo hoy, iniciando una nueva sección de este cuaderno con  vinos accesibles, es para que te des cuenta de que sigues vivo. Que el ciclo de la vida continúa. Que la tierra sigue ofreciendo sus frutos, y que durante el frío invierno seguirá habiendo una copa de vino que te calentará el cuerpo, y también el alma. Un vino que en septiembre estaba en la cepa, y en noviembre podía estar en tu copa. El primero de la cosecha.


Los entendidos, que no hayan leído el título pensarán que traigo un beaujolais nouveau, y no se equivocarán del todo. Pr1mero 2014, de bodegas Fariña, es la traducción con tinta de toro de los vinos de maceración carbónica hechos con gamay. Los vinos franceses que se hacían para celebrar la vendimia, el final del duro trabajo que se recompensaba con estos vinos frescos, afrutados, que nos dicen que la madre tierra sigue proveyendo. En España también se hace de estos vinos, aun cuando nuestra habilidad para el marketing no sea tan buena como la de nuestros vecinos.

Este vino es alegre, campechano, como debe ser si quiere mantener la alegría. Aromas sencillos de ciruelas y cerezas que quieren madurar. Recuerdos balsámicos de los pinos que aguantan con fuerza los embates del invierno, y alguna flor tímida que aún el frío no ha logrado vencer. En boca es fresco, potente. Con una acidez que al final es matada por la fruta golosa. Notas de ciruela madura y un poquito de naranja sanguina que queda al final, alegre, desenfadada.

Un vino para disfrutar sin complicarse demasiado la vida. Sin pretender grandes estridencias, pero recibiendo un placer sencillo, disfrutable. Acompañó bien un revuelto de setas con un poco de pimienta negra recién molida. No le iría mal un asado sencillo, o un simple filete a la plancha muy poco hecho, como a mí me gusta.

Como decía este es el inicio de una serie de entradas que iré entremetiendo con vinos sencillos, de los que voy encontrando todos los días. Espero seguir disfrutándolos y contándoos nuevas historias.

2 comentarios:

  1. Le tengo grato recuerdo a estos "Primero" de Fariña...Cuando llegué a El Puerto hace más de 20 años había un restaurante que siempre tenía este vino en carta: Casa Luis, en la Ribera del Marisco, restaurante que lamentablemente ha tenido que cerrar hace un par de años por jubilación de su dueño, sin nadie a quien traspasárselo, hoy sigue cerrado. Pues bien como te digo, en Casa Luis creo que fue donde empecé a apreciar los vinos de Toro, empezando por el Primero de Fariña...entonces tenía unos veintipocos años y no me daba la paga para nada más...

    Buen post, Vicente.

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    1. Hola Guillermo
      No sabía que hubiera cerrado Casa Luis. Es una pena, porque el nivel de la cocina de Luis era francamente bueno. No se si sabes que trabajó en tiempos en la cocina de El Faro.
      Este Primero es un vino sencillo, pero con una muy buena calidad. Un vino que creo que puede gustar a mucha gente, pero sin perder personalidad por ese tratar de agradar.
      Un abrazo
      Vicente

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