miércoles, 27 de mayo de 2015

A La Volé. Pasión por el Champagne.

Arriesgar por lo que te apasiona es sin duda de admirar. Para hacerlo  en estos tiempos turbulentos e inseguros hace falta algo más que pasión, y es que estos cuatro apasionados que formaron hace unos meses Champassion tienen algo más que un fuerte sentimiento por los mágicos espumosos  de Champagne. Conocen la zona. Son amigos de productores, y quieren trasladarnos sus vinos.

Soy un gran admirador de la denominación de Champagne, en la que el  Sindicato de Vignerons de Champagne, parte importante. Sé que sin la concurrencia  de los viticultoresesta denominación no sería lo que es hoy. No nos proporcionaría esos momentos mágicos. No despertaría en nosotros esas sonrisas que se dibujan en nuestras caras al descorcharse estas fuentes de alegría. No serían nuestros cómplices en tantos momentos mágicos. Pero la denominación no es perfecta, y esta vez la han fastidiado.

Como digo cuatro amigos arriesgaron su tiempo y su dinero en formar una pequeña empresa cuyo centro es transmitir la pasión por el champagne, especialmente el de pequeño productor. Empiezan con un pequeño porfolio de cinco vignerons. Vinos que representan las tierras en las que nacen. Vignerons amigos. Relaciones estables. Esto no gustó a los grandes, y les amenazaron con una demanda absurda por usar el nombre de la AOC sin licencia.

Aun teniendo en cuenta lo ridículo de la amenaza (pruebe el lector a “googlear” champagne y verá la inmensidad de páginas que usan este nombre), hizo mucho daño a una empresa que empieza. Decidieron cambiarle el nombre, dejar Champassion atrás y comenzar A la Volé.

He de decir que me encanta este nuevo nombre. A la Volé es el degüelle manual tradicional del champán. Habla de tradición. Habla de movimiento. Habla de algo especial. Algo donde no deben entrar las máquinas. Habla de pasión. Me gusta. A la Volé.

Lo de seguirles por internet y ver su dinamismo, las actividades que promocionan está bien, pero se queda corto. Hay que probar sus vinos. De manera que me atreví a pedirle a Álvaro Moreno, uno de los cuatro apasionados, que me recomendara dos para probarlos en la tranquilidad de mi casa y ver que me decían. Ver su carácter. Compartir su alma.

Me imagino a Álvaro sonriendo. Su porfolio no es muy amplio. Cada uno de las bodegas representadas en él, es el reflejo de una amistad. De viñas conocidas, bodegas visitadas. Proyectos compartidos delante de uno vinos. Es como pedir a un apadre que recomiende a uno de sus hijos.


Álvaro me recomienda dos champanes de entrada de gama, con los que se puede comprobar el trabajo de las bodegas sin destrozar el bolsillo.

Hure Freres “L’Invitation” (50% pinot menuier, 25% pinot noir y 15% chardonnay). AOC Champagne. Degollado hace algo menos de un año. Perfumado. Las flores blancas juegan con las notas de panadería que juegan su papel justo, sin excesivo protagonismo. Manzana verde y notas de hierbas aromáticas. Directo, pero a la vez inquisitivo. Hace quedar colgado de este buqué buscando nuevos aromas, esperando nuevas sensaciones. En boca es sensual, la fruta de la menuier adquiere su justo protagonismo. Frescura agradable. Amplitud. Equilibrio. Fondo de manzana y albaricoque. Algo balsámico. Puerta de entrada de una bodega de la que me gustaría no salir.

El siguiente es un vino más radical. Un champán producido de acuerdo a criterios biodinámicos. Algo más que un reto en estas tierras en las que las uvas se encuentran el límite teórico para producir vinos. Charlot – Tanneux “Expression” (70% pinot menuier, 10% pinot noir y 20% chardonnay). AOC Champagne. Abre con notas frutales muy marcadas. Muy limpio. La pera conferencia delata la elaboración con procesos naturales. Está muy bien acompañada por melocotón de viña y heno recién cortado. Diferente, pero muy atractivo. Cargado de personalidad. Boca expansiva, frutal. De nuevo el melocotón ácido y fresco se muestra en la boca. Un vino sincero, sin tapujos. Delicioso.

La propuesta de Álvaro realmente me ha gustado. Bodegas pequeñas que si ellos no hubieran traído de la mano difícilmente hubieran llegado a nuestras copas. Les deseo toda la suerte del mundo desde el lado que me toca, el de tragavinos. Estoy seguro que de ahí saldrán nuevas historias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario