miércoles, 27 de abril de 2016

Bodegas Licinia. Vinos "by the Book"

Hoy iba a hablar del vino y la juventud, y es posible que aún lo haga. Recibí hace unos días un correo de un chico que no conocía de nada, después me di cuenta que era uno de los amigos de mi hija Elena, contándome las maravillas de su visita a una bodega de Madrid. No me negarás que el correo tenía contenido suficiente como para despertar el interés. Le había comentado Luis al que les condujo por la bodega que seguía el blog de este humilde juntaletras, sugiriéndole la posibilidad de que yo le visitara.

La verdad es que me encantó la idea, y sugerí a Luis la posibilidad de ir juntos, y en eso quedamos. El día de autos quedamos en una cafetería y desde allí nos dirigimos a la bodega. La primera impresión fue magnífica. Licinia no es una bodega de las que cuiden su imagen exterior encargando a un arquitecto de renombre la construcción de la bodega antes de haber elaborado el vino de la primera cosecha. Una nave pintada de blanco con el logo “Bodegas Licinia” en la entrada. Han preferido dedicar el dinero a la producción del vino. Parecen gente sensata.

Saludamos a José Luis Román, director de la bodega, y partimos hacia la viña. Vemos una parcela no demasiado grande en la que según nos indica hay cabernet sauvignon, que nos comenta es vital para darle acidez al vino. Hacen un vino de ensamblaje con tempranillo, shiraz y cabernet sauvignon procedentes de tres parcelas diferentes.

En la que estamos hay líneas de vides en espaldera, según nos explica José Luis para alejar los frutos de la tierra y controlar la maduración. Veo que en toda la parcela se mantiene una cubierta verde, lo que en principio no me cuadra con la mentalidad de José Luis, que desde el principio me parece muy científica. Se explica con facilidad, la cubierta verde limita la reflexión del sol en el suelo, que en su composición tiene yeso lo que le da un característico color blanquecino. La cubierta verde beneficia además, nos comenta, el mantener el suelo vivo. Nos cuenta también que no utilizan productos sistémicos, combatiendo las plagas exclusivamente con azufre y cobre. Un 10 para Licinia y su cooperación la tierra.

Fran y Luis se enzarzan en la conversación con José Luis que tiene mucha facilidad de palabra, se ve que le ha sacado buen fruto a sus años de investigador en la facultad de agrónomos. Esto proporciona también a la bodega el acceso a entrar en proyectos de investigación. Ensayos con espalderas a diferentes alturas, estaciones meteorológicas para colaborar en el control del riego y estudiar los beneficios, parece que no se quiere dejar nada fuera de control. El objetivo es elaborar el mejor vino posible con estas cepas de algo más de diez años, y José Luis pone todos sus conocimientos en el empeño.

Volvemos a la bodega y José Luis nos lleva a la sala de barricas. Usan sólo un 30% de madera nueva en la crianza. Maceraciones prolongadas que dan al vino su característico tono oscuro. Lo que me gusta menos es el uso de levaduras “seleccionadas” en la fermentación, que bajo mi punto de vista son las responsables de la “uniformidad” de algunas famosas denominaciones de blancos de elevada/media producción. La conversación con José Luis es muy amena, contesta a las preguntas sin rodeos, con honestidad y sinceridad. De todas maneras donde una bodega demuestra lo que vale es con sus vinos, y pasamos a la cata.

Catamos el vino que está en el mercado, el de la cosecha de 2011. En Licinia no sacan el vino hasta que no se ha redondeado lo suficiente en botella, lo que es muy de agradecer para el consumidor final. La nariz de este 2011 es muy franca con aromas de guindas en licor, notas de violeta y especias, aromas marcados. En boca el vino se muestra muy correcto, con una acidez más que suficiente y buen volumen. Un vino en el que parece que todo está en su sitio, buen volumen, suficiente estructura, y excelente longitud. Yo diría que es un vino “by the book”, como el elaborador.

Me quedo con las ganas de catar otras añadas, para tratar de percibir su evolución. José Luis me ofrece invitarme a una cata vertical que programarán en el futuro. La idea me atrae muchísimo, la espero ardientemente. Puede que de ahí salgan nuevas historias.

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