martes, 5 de abril de 2016

De Personas y Vinos

Iba a titular esta nueva entrada "De Vuelta II", pero mucho me temo que en unos años estaría sacando el "De vuelta XIV", y no me gusta  demasiado la idea. Me hace pensar en mi inconstancia, y el propósito de este cuaderno es tan sólo compartir pasión.


En estos días he estado cavilando sobre mis razones para volver a escribir, y he encontrado dos, los vinos y las personas, de ahí el título de esta primera entrada de la ya tercera temporada de Vinos para Compartir. Mi carácter, poco constante y demasiado perfeccionista, y lo que me absorba, determinarán lo que dure. Sin embargo, es momento de compartir, y  mientras permanezca te propongo que me acompañes a la búsqueda de nuevas personas y nuevos vinos. Igual esta es la definitiva.


De los vinos, la tierra y las personas, siempre me quedo con las personas. Sólo ellas son capaces de conseguir arte de esta tierra que nos han prestado, siempre que como decía José Luis Mateo pensemos en conservarla e incluso mejorarla para nuestros hijos. Sólo las personas son capaces de dar lo mejor, de ilusionarse con un proyecto, y con tesón llevarlo a cabo.


Desgraciadamente también las personas somos capaces de lo peor, de agotar la tierra con avaricia, de pedirle más de lo que ella puede permitirse dar. Sin embargo, en mi accidentado recorrido he encontrado gentes a las que he admirado. Personas que me fascinan por su íntima relación con la tierra. Por la magia que tienen en sus manos de convertir las uvas en una bebida que calienta el corazón, y apasiona los sentidos. Personas naturalmente honestas, con esa sinceridad y humildad que regala el contacto con la tierra. Virtudes estas tan fáciles de perder por el ansia de control y por la venta del alma a cambio de ganancias, normalmente difíciles de obtener. Virtudes que se pierden cuando te crees que todo depende de ti.


Y es que la tierra, maravilla que nos muestra la grandeza de su Creador, no puede ser manejada ni controlada, so pena de caer en la vulgaridad, de destruir lo que es bello, y hacer algo que será tan sólo aceptable.


Quería hoy visitar un vino que sintetizara lo que quiero expresar en mi blog. El vino debe ser humilde como mis pretensiones, pero llevar dentro el aliento de la pasión que abre para mí este mundo al que me acerco con ilusión renovada. La pasión de la fruta de un vino joven, como joven es esta tarea tantas veces empezada, y renovada. Un vino al que me asomo cada año para comprobar que la alianza entre las personas y la tierra sigue vigente. Que de los frutos se siguen obteniendo vino.

Puede que te lleves una sorpresa, pero este vino es PR1MERO 2015. Bodegas Fariña. DO. Toro (100% tinta de toro). Un vino de maceración carbónica que me sorprende cada vez con su potencia frutal, bien equilibrada con una acidez suficiente. Hoy acompañó en la comida con solvencia una sencilla ternera asada. Un vino humilde del que es imposible escribir notas muy largas, lo que tampoco es nunca mi pretensión. Me vienen recuerdos de su aroma potente a grosellas, y caramelos de fresa. Disfrutable, es una palabra que pienso lo resume bien.


También elegí este vino por su relación con el arte, porque algo de arte debe haber siempre en este cuaderno. La imagen de su etiqueta es creación del ganador del concurso que al efecto convoca cada año la bodega. Una etiqueta en la que grises, rojos y marrones llevan a mi fértil imaginación, equilibrios difíciles entre la naturaleza y la tecnología, entre la urbe y el campo, entre el vino y el afán de  control. Pensamientos que tal vez estén solo en mí, o tal vez no...


Por hoy ya escribí demasiado, prometo que habrá pronto una nueva entrada. Riojas y riberas van desfilando por delante de mí, pero eso será otra historia.

10 comentarios:

  1. Cómo me alegro que vuelvas escribir amigo. Se te echaba de menos.
    En cuanto al vino, no se encuentra entre mis favoritos ;) en esa elaboración

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  2. Muchísimas gracias, Jorge. No es un gran vino, es tan sólo un vino sencillo, pero agradable y que encajaba perfectamente en lo que quería expresar en esta entrada de vuelta.
    Un abrazo
    Vicente Vida

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  3. No te rindas. es duro seguir adelante, pero mas duro es dejar un blog vacío de nuevos versos, mucho ánimo !

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  4. Me alegro de tu vuelta. :)
    Espero leerte de nuevo, pronto :)

    El camino es siempre duro, pero nunca desistas de lo que es tu pasión.

    Un saludo. Virginia.

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    1. Muchas gracias amiga. Me leerás pronto, seguro.
      Besos
      Vicente

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  5. Yo también me alegro de que hayas vuelto a las andadas, Vicente, y además con este vino que me trae también buenos recuerdos como uno de mis primeros vinos que "descubrí" que no eran de Rioja ni de Ribera de Duero, te hablo de hace unos veintitantos años, cuando llegué a El Puerto. Entonces había un bar restaurante cerca de Aponiente - del primer Aponiente - que se llamaba Casa Luis, que tenía este vino por copas, y cada año la etiqueta era de un pintor diferente, y me sorprendió tanto el color y el aroma, que no lo he olvidado nunca. Entonces no sabía lo que era la maceración carbónica ni nada de nada, ja, ja!!
    Un abrazo

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    1. Hola Guillermo,
      Es un vino que sin ser espectacular, tiene su sitio. Como le comentaba a Jorge, para mi es un vino casi talismán. Me acuerdo de Casa Luis, un sitio en el que pasé muy buenos momentos. Cuando recuerdo sus profiteroles, todavía salivo.
      Un abrazo
      Vicente Vida

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  6. Gracias Vicente, te extrañabamos.
    Un abrazo.

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    1. Gracias a ti por pasarte, Antonio.
      Un abrazo
      Vicente Vida

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