miércoles, 4 de mayo de 2016

Manzanilla Ecológica Entusiástico. Rica, pero no muy Bien Vestida.


Recibí hace ya algún tiempo en casa una botella de manzanilla ecológica “Entusiástico”, de la bodega sanluqueña Delgado Zuleta, y la verdad es que en principio me llamó poderosamente la atención su presentación… por lo horrorosa. Etiqueta rosa que enmarca una cara femenina de recuerdos cubistas. Supongo que querrán darle un aire moderno, o dirigirla a un público no tan tradicional como un servidor, pero a mi juicio deberían darle una vuelta, sobre todo a la etiqueta.

Aparte de eso, las bodegas grandes no suelen ser el motivo de mi interés, prefiriendo habitualmente las impresiones que me producen proyectos pequeños, bodegas familiares y otros aventureros del vino. No obstante, cuando leí la carta adjunta cambié instantáneamente de forma de pensar.

Entusiástico es una manzanilla resultante de la colaboración de Pepe Cabral y Delgado Zuleta. La gran bodega pretende abrir una línea ecológica y se acerca, demostrando sabiduría y humildad a un hombre que se ha ganado su experiencia viviendo la viña.

Pepe Cabral, viticultor de Trebujena, tiene una importante historia a la espalda. Entre sus “hazañas” se incluye la promoción de “mostolé”, que pretende ser la versión gaditana de los beaujolois nouveau. Se remonta Pepe a los orígenes vinícolas de nuestra tierra, a lo que los romanos llamaban mulsum, el primer vino del año, que debió parecerse a lo que hoy llamamos en Andalucía mosto. Un vino en el que la fruta es la protagonista, salvaje y directo. La comercialización de estos vinos jóvenes daría impulso a los pequeños proyectos, que como el de Pepe van sacando adelante con mucho esfuerzo los agricultores de la sierra gaditana. Aunque no está claro el futuro de este proyecto, hay que decir que el mosto está ganando adeptos en la zona, y que hay restaurantes gaditanos que los están incluyendo en sus cartas acompañando a los guisos típicos, como el ajo caliente.

Después de investigar un ratillo, el proyecto de Delgado Zuleta me va calando. Mezcla de grande y pequeño. Ilusión medida. Botas de La Goya llenas de mosto del pago de Burujena que va dejándose hacer por la madre, por el velo de flor y la “caricia” ardiente del levante. ¿Qué nos deparará la copa?

La botella clara nos deja ver el color subido de la manzanilla, no filtrada y que tiene trazas de pasada. La nariz, sin embargo, nos devuelve a la idea de una manzanilla fina característica. Notas de crianza biológica, de marea baja, de matorral mediterráneo, de flor de manzanilla que aparece con timidez. En boca es punzante, fresca y persistente. Se bebe sola. Está francamente rica. Muy Bueno.

La verdad es que en todo el proceso de cata no he tenido en cuenta que se trataba de un vino ecológico, y salvo el detalle de la intensidad de color no es muy apreciable. El trabajo conjunto de Delgado Zuleta y Pepe Cabral ha dado un fruto de lo más interesante. Yo, desde luego estaré pendiente de la evolución de esta manzanilla que sin duda promete.

He de decir que al día siguiente de catar con detenimiento e intensidad dignas de la magnitud de la empresa, sí que me he dado cuenta que era un producto natural. Cabeza y estómago en perfecto orden.

Esperemos que cunda el ejemplo y haya nuevas colaboraciones de este tipo del que salgan vinos tan prometedores como este. Espero estar al tanto para contártelo, pero eso serán ya otras historias.



2 comentarios:

  1. Me alegro que hayas tenido la ocasión de probar esta manzanilla ecológica, Vicente.
    Es un poco diferente a todo, tanto por dentro como por fuera ja, ja!!, pero no deja de ser un vino experimental, eso sí, la materia prima es de la mejor. Me gustaría probarla con algo más de crianza, pero de momento está muy bien.
    Saludos

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    1. Muchas gracias, Guillermo. A mi la manzanilla me ha gustado, en boca tiene un poco más de pegada de lo normal, pero es fresca y se bebe muy fácil. Lo de la presentación creo que es posible mejorarlo, claro que como dice Pepe los gustos son muy personales. De cualquier manera y aparte de que la figura de la etiqueta no me gusta nada, la combinación de colores creo que no es muy acertada. Ahora, si lo que se busca es que no pase desapercibida, lo han clavado.

      Un abrazo
      Vicente Vida

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