miércoles, 22 de junio de 2016

Champagne Pinot Menier. A La Volé.

Han sido unos días atareados para mí, pero no quiero dejar de contarte la parte que me resultó más especial de la cata de la UEC en la que nos propusieron champagnes elaborados total o principalmente con pinot meunier. La segunda parte de la cata fue de vino spropuestos por mis amigos segovianos de A La Volé, y fue Álvaro Moreno el que, con gran pasión, compartió con nosotros lo que le decían estos vinos elaborados por pequeños vignerons.

Pero antes déjame compartir contigo unas reflexiones sobre dos tipos de elaboración de champagne, la de las grandes casas, y la de los pequeños elaboradores.

Recuerdo que en un evento en el que tuve oportunidad de catar algunos vinos de Krug, realmente impresionantes. Decía en aquella ocasión Xavier Monclús que una de las razones de la grandeza de Krug es que están elaborados con la mezcla de unos 150 vinos de entre 6 y 20 años, procedentes de ocho de los diecisiete grandes crú de Champagne.

Debemos tener en cuenta que nos enfrentamos a una región en la que el clima está en el límite para que la uva madure, por lo que no será infrecuente encontrarnos con añadas que no sean muy buenas. Mezclando vinos de diferentes añadas y zonas lo que buscan es mantener una calidad estable. Es una razón parecida a porqué se adoptó el sistema de soleras y criaderas en Jerez, para homogeneizar la calidad y proveer un producto de calidad más o menos constante.

Esto, no hace falta pensarlo mucho, es imposible para los pequeños elaboradores. ¿Por qué se animan entonces a producir vinos si no pueden acceder a una cantidad tan grande de vinos para equilibrar las añadas peores? Y, ¿de donde viene el creciente tirón que tienen entre los aficionados los champagnes de pequeño productor?

Los vigneron, muy apegados a la tierra, no tienen grandes extensiones de viñedo. La mayoría solo posee unas pocas hectáreas. Lo que si tienen algunos de los jóvenes productores es una excelente formación. Tienen además la posibilidad de ejercer un mayor control sobre la cosecha, reduciendo los rendimientos para conseguir una uva de muy buena calidad. Esta es su clave para disminuir el efecto de las cosechas no tan buenas, teniendo la posibilidad de elaborar muy buenos vinos de tan sólo dos o tres vendimias, y muchas veces de una sola parcela, lo que les permite champagnes de una mayor conexión con el terroir, que expresan mejor de donde vienen.

No te aburro más, te comento lo que me dijeron estos vinos únicos.

El primero es Bourdaire Gallois Brut Meunier (100% Meunier) AOC Champagne. Elaborado el 90% en depositos de acero inoxidable y el 10% en fudres. Los niveles de sulforoso son mínimos. Se presenta con aromas de flores blancas y manzana reineta madura. Algunas  notas herbáceas y de pan de molde. En boca es penetrante, serio y ligeramente amargo. Excelente acidez, muy bien compensada por su fruta. Un vino fácil de beber, pero con una gran personalidad.

Le sigue Charlot-Tanneux "Fruit de ma Passion" (70% meunier, 15% pinot noir, 15% chardonnay) AOC Champagne. Las uvas proceden del valle del Marne, y el cultivo es biodinámico. Los vinos fermentan en barricas de roble viejas de 225 litros y en fudres. En nariz es elegante y aparentemente sencillo. Aromas herbáceos acompañados de manzanas golden. Evolucionan hacia brioche y pan recien hecho, con notas minerales calcáreas y de tiza. Muy agradable en boca, amable y equilibrado. Mineral y afilado. Excelente evolución que va tomando la boca  con sencillez, sin agredir. Amargor final muy elegante, volviendo los ligeros recuerdos calcáreos.

El tercero es Hure Freres 4 Elements Pinot Meunier 2012 (100% meunier) AOC Champagne. Procede de la parcela La Grosse Pierre (montaña de Reims), y tiene una crianza de cuatro años. El vino se presenta algo cerrado, con aromas de cedro. poco a poco va desplegando notas minerales de tiza y herbáceas. Aparece el melocotón de viña acompañando notas de manzana verde. Sotobosque. En boca es crujiente, con una acidez pronunciada y muy fina. Muy bien estructurado. Tiene un final cítrico acompañado de nuevo por las notas calcáreas y de hierbas de bosque.

Finaliza la cata de champanes de pequeños elaboradores con Laherte Freres Rosé de Meunier. (100% meunier) AOC Champagne. Las uvas proceden de agricultura biodinámica. La elaboración de este vino es curiosa, ya que el 60% de la uva se elabora como blanco (sin macerar), el 30% se hace por método de sangrado con una maceración de 24 horas, y el 10% restante se elabora en tinto. El resultado es un vino muy complejo en el que de entrada aparecen aromas de manzana golden y melocotón de viña. Aromas muy frescos de grosella, con notas de regaliz, acompañados por notas calcáreas. Tremendamente atractivo. En boca es muy ágil y elegante. Fresco y equilibrado, con una cierta tanicidad muy fina. El final trae recuerdos de frutas rojas, con notas de regaliz y minerales. Un vino tremendo.

Disfruto como un niño de estos champanes que recuerdan muy bien la tierra de la que proceden. Son vinos que retan al bebedor, sacando de él lo mejor, haciéndole disfrutar y olvidarse por un momento de que el mundo existe. Chispa que te devuelve a la tierra. Emociones que hacen brillar los ojos. No puedo resistirme a seguir explorando estos grandes vinos, que te recuerdan que no todo lo previsible, matemático y homogéneo tiene por que ser mejor.

En mi bodega duermen algunas botellas de estos meunier mágicos de Laherte Freres, seguro que de ahí salen otras historias.

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