martes, 25 de octubre de 2016

Los Winesday de La Fisna

Cada vez me interesan menos los premios Nobel. El de la Paz, para Obama, cuando acababa de acceder al mandato y no se sabía que tipo de decisiones iba a tomar, alguna de ellas de transcendencia mundial. Recientemente, el de Literatura para Bob Dylan, que convendrás conmigo en que no ha escrito en su vida más de un folio, al menos ninguno que haya tenido alguna transcendencia. Sin embargo, todo esto ha cambiado cuando me enteré de que Iñaki y Delia, mis amigos de La Fisna, habían estado cerca de conseguir un merecidísimo Nobel de Física.

Creerás que estoy de broma. Nada más lejos de la realidad. Sus contribución a los estudios sobre el drenaje de energías negativas con productos derivados de la fermentación de la uva están siendo considerados con detenimiento por el colectivo científico. Sin pecar de soberbia, puedo decir que he tenido mi pequeña contribución en los estudios, que continúan en curso, a título de colaborador necesario. En otras palabras, pimplando, que no se me da mal.

A estas alturas, creerás que se me ha ido la pinza, y no seré yo el que no te de la razón, pero déjame que me explique. Muchos de vosotros sabéis que Iñaki y Delia han cambiado su local por uno más amplio en la calle del Amparo, número 91, en el madrileño barrio de Lavapiés. Lo que quizás sea nuevo para vosotros es el interés científico que hay detrás de este cambio. La primera vez que entré en el nuevo local de La Fisna con mis hijas, percibí rápidamente que este era, y sigue siendo, un sitio especial en el que, tras estar unos minutos, uno se olvida de gurteles y eres, de podemos o debemos, y se centra en disfrutar un rato de la compañía y los buenos vinos. Un verdadero vórtex que extrae los malos flujos negativos. La grasa la deja donde está, porque se come francamente bien, y uno sale algo más redondo, pero ese no es el motivo del actual estudio.

Para aislar las variables, atraer a sujetos de estudio, y dar a conocer sus vinos (finalidad esta que consideraremos adventicia), aunque la ciencia sin financiación no va a ninguna parte, han ideado los Winesday. Día en el que de siete a ocho por un precio módico, alrededor de cinco euros, se puede disfrutar una copa de un buen vino y acompañarlo de los aperitivos que exponen en la barra. Destacaré, de las veces que he podido ir, unos deliciosos champiñones rellenos, aunque los canapés de ensaladilla no le van muy a la zaga.

Te cuento mis experiencias como sujeto digno de estudio en los Winesdays. El primero de ellos es un día caluroso, lánguido, aplastante. En La Fisna programan un cava fresquito, un vino que además de relajar y hacer olvidar las penas del telediario, está francamente bueno. Lo hace un pequeño productor de San Sadurní de Anoia que trabaja las tres variedades típicas de la zona, macabeo, xarel.lo y parellada.  Pere Mata Cupada N.15 es un vino con una nariz muy limpia y honesta, en la que las levaduras ceden el protagonismo a las flores blancas y la manzana reineta. En boca es muy fresco y cremoso. Sencillo. Refresca la boca, que con insistencia pide más. Carbónico perfectamente integrado. Se despide con un final afrutado, con recuerdos de piel de lima. No se si l es largo o no, porque me costó espaciar los sorbos.

El segundo día el otoño ya ha hecho su aparición efectiva, y empieza a refrescar. Un tinto les parece más apropiado a mis amigos de La Fisna, y desde luego no puedo estar más de acuerdo con ellos. Sobre todo, si se trata de un tinto sencillo, afrutado, pero a la vez muy bien elaborado, como este toscano de Casavecchia alla Piazza.

El Rosso de Toscana Buondonno 2014 (sangiovesse 85%, syrah 15%) se hace con uvas de agricultura ecológica. Utilizan, para este vino de entrada, las viñas más nuevas y con mayor rendimiento. Seis meses en barricas bordelesas lo redondean. Al principio es algo parco en aromas, pero con un poco de paciencia van apareciendo frutas rojas muy frescas (arándanos) junto con especias (pimienta blanca y algo de curry). En boca tiene muy buena acidez, con una fruta opulenta y fresca. Amplio y amable, con un tanino redondo. A veces parece incluso algo chispeante. El final es largo, con recuerdos de fruta en su sazón.

Dos Winesdays y dos buenos vinos, aderezados por el picoteo y por la agradable charla con Delia e Iñaki. En mi caso de vinos, porque en esto de la investigación científica estoy un poco pez. Desde luego, no serán los últimos. Estaré disponible para charlas, vinos y picoteos. Todo sea en beneficio de la ciencia.

jueves, 20 de octubre de 2016

Celler Vell. Cavas Artesanos

Esta bodega no llamó mi atención por los medios habituales: sugerencias de mis tenderos de confianza, comentarios de algún aficionado que conozco, reseña en un blog de los que leo normalmente, o cosas así. Lo que me atrajo fue la página web de la bodega, que miré después de que me ofrecieran unas muestras. Me resulta incómodo este tipo de ofrecimientos y normalmente no los acepto (es la última vez que lo hago, por motivos que ahora no vienen al caso). Pero, ¿qué tenía esta web de especial? Déjame que te lo cuente mientras vamos conociendo sus vinos.

Si abres la página de Celler Vell lo primero que te encuentras es una foto de una maqueta de tren, ambientada en un paisaje del Penedés. En mi juventud me apasionaban los trenes eléctricos, especialmente los de corriente alterna que fabrica Märklin. Aún recuerdo, y anda por mi casa, mi primera locomotora, una pequeña de la famosa serie 3000 que se fabricaba en los 60 y cayó en mis manos casi destrozada. Aún funciona. Si a estos bodegueros les gustan los trenes, me dije, son buena gente; es más, gente divertida. ¿Serán capaces de reflejarlo en sus vinos? El gusanillo empezó a roerme y ya no paró. Tenía que probarlos.

El primero de los cavas que pruebo es su Celler Vell Brut Nature Reserva, y doy fe de que es un vino divertido, que se disfruta sin demasiadas complicaciones. Sin aristas, con aromas de panadería, manzana reineta y corteza de limón. Un vino que se bebe solo, pero que acompaña muy bien las comidas. Fresco y directo. Se me hace la boca agua, cuando recuerdo lo bien que se llevó con mis albóndigas de merluza y gambas.

Sigo curioseando su web y me dirijo al blog, allí encuentro sus recetas con cava. Algunas de ellas con una pinta tremenda. La imagen de que los cavas, y los espumosos en general, son para momentos especiales y celebraciones, está muy extendida, y no sólo en España. Hace poco en la revista Bloomberg, el actor austriaco Christoph Waltz propuso sus cinco reglas del champagne: entre las que estaba que hay que reservarlo para ocasiones especiales, y que si no se sabe lo que se está bebiendo, mejor que se beba cerveza o Coca-Cola. Seguramente lo dijo para quedar bien, pero podía perfectamente haberse reservado su opinión. El champagne, como los espumosos en general, son para disfrutarlos cuando se quiere, se tenga conocimientos sobre él, o no.

Pero por lo que parece en Celler Vell tienen las ideas claras y están dispuestos a trabajar por eliminar tabúes. Investigo un poco y me entero de como Pere Struch fundó la empresa en 1954. Sus hijos han seguido trabajando en la empresa familiar, vinificando sólo las uvas de sus tierras, aquellas que ellos han trabajado, y cuya evolución han podido seguir de cerca. Seriedad y experiencia parece que acompañan a la diversión... No es una mala combinación.

Mientras mi mente sigue "currando", descorcho Celler Vell Cuvée Les Solanes (chardonnay, xarel.lo y pinot noir). Las chardonnay y xarel·lo se vinifican por separado, realizándose la fermentación en barrica, posteriormente se completa el tercio restante con pinot noir vinificada en blamco. El resultado es un vino muy amable en nariz, donde encuentro aromas de manzana verde, junto con pan caliente y almendras tostadas.Junto a ellos algunas notas de piel de limón. En boca es muy fresco y amplio, con la burbuja muy bien integrada. Entrada cítrica que va ganando complejidad en boca, apareciendo notas de bollo suizo, y de almendras. Final muy fresco, en el que vuelve la piel de limón, junto con un ligero amargor muy elegante. Aguantó de película un marmitako de bonito.

El último cava que voy a probar, Estruch Brut Nature Gran Reserva ECO, que está elaborado en ecológico con uvas pinot noir y chardonnay. Este vino sube un notable escalón de calidad con respecto a sus hermanos. Está claro que estas uvas han sido mimadas de forma especial, y la diferencia en el vino es fácilmente perceptible. El aroma es complejo, con aromas de pastelería combinados con manzana verde, y notas sutiles de frutos rojos y calizas. En boca es cremoso y amplio, muy equilibrado, con una frescura notable. Finaliza con notas de piel de lima combinadas con almendras tostadas. De impresión.

Es curiosa la evolución mental de divertido a serio, y de ahí a comprometido. El cava ECO me ha impresionado de forma especial. Espero que marque la línea de la bodega en su compromiso con la tierra. Ojalá vea nuevos cavas "responsables" de esta bodega. Estoy convencido que de hay surgirían nuevas historias.

domingo, 16 de octubre de 2016

Los Vinos Dulces del I Salón de Vinos Especiales Verema

Sé que me estoy extendiendo demasiado con el Salón Verema de Vinos Especiales, pero la verdad es que mereció mucho la pena. Permíteme que  le dedique una última entrada de este cuaderno a unos vinos que realmente me apasionan, los dulces. Es esta una categoría de vinos considerada por mucho menor, por lo relativamente fácil de beber. Sin embargo, conseguir un buen dulce, equilibrado y elegante, pienso que es un reto para cualquier elaborador, especialmente en las zonas cálidas de mi Andalucía, o en las pétreas laderas del Duero en la región de los oportos. Comencemos.

La primera sorpresa me la llevo en el mostrador de Terras de Portugal donde pruebo vinos de un par de bodegas que me impresionan muy gratamente. La primera es de Oporto, Quinta do Crastro. Su básico no me termina de convencer, aunque probablemente tenga influencia el notable nivel de los otros dos vinos que presentan: el Vintage 2011, que aunque está muy joven y le falta mucha botella para ensamblarse, por su tanicidad, acidez y fruta estoy convencido de que se convertirá en una grande; y el Colheita 1997, que encuentro en un momento magnífico de consumo, fresco y sabroso, equilibrado, un vino hecho para disfrutar sin complejos. Una bodega, esta Quinta do Crasto, que elabora por método tradicional, lo que para mí le agrega un punto extra. De ese magnífico Vintage ya hay un par de botellas reposando en la bodega para cuando sea abuelo. (¡Niñas, no tengo ninguna prisa! El vino aguantará perfecto muuuchos años).

Continuando en Terras de Portugal tengo la  oportunidad de probar algunos vinos de una bodega que completamente desconocida para mi, Justino de Madeira. Sus vinos tienen un equilibrio y una elegancia que me han dejado con ganas de seguir profundizando en estas elaboraciones que seguro que me van a seguir dando muchas alegrías. En especial me parece magnífico el Justino's Madeira Colheita 1998, un vino para seguir investigando y disfrutando. Un vino con toques de miel, pero muy fresco y equilibrado, que proporciona un placer inmediato, sin complicaciones.

Veo el mostrador de Alvear aligerarse un poco de gente y me acerco. Pruebo sus vinos secos, y me quedo extasiado con su Fino Capataz, que me devuelve a tiempos en los que paseaba entre botas con mi abuelo, probando de aquí y allá, aprendiendo a descubrir los matices que él me iba indicando. Con el Pedro Ximenez Solera 1810 vuelve el déjà vu. Olores que me transportan a la infancia, toffe y pasas soleadas sobre esteras. Sonrisas. Una cara orgullosa que mira a un niño mientras  asiente. Y la boca se vuelve dulce de arrope, fresca de menta y eucalipto, amarga de caramelo ligeramente quemado. Los buenos viejos tiempos, que vuelven a la mente y anidan en el corazón.

Termina el salón para mí y tengo claro donde despedirme, me dirijo lentamente, curioseando, hacia el mostrador de Toro Albalá, hacia mis vinos de meditar. Empiezo con el Pedro Ximenez del 87, un vino untuoso, suave, largo, pero paso rápidamente al Convento Selección del 65. Eucalipto y guirlache. Caramelo casero y notas de ebanistería muy ligeras. Caja de puros. Especias. Podría pasarme la vida oliendo y no acabaría de describir esta complejidad enorme. Este momento indescriptible.  Un vino que en la boca es difícil de describir. Equilibrio perfecto. Acidez que hace posible disfrutar de este prodigio. Chocolate negro y fruta roja. Persistencia eterna.

Me despido de José María, dirigiéndome inmediatamente hacia la puerta. Ya nada del salón importa. Todo ha terminado por hoy. Puede que alguna vez encuentre un vino que me emocione como este. Seguro que de ahí saldrán nuevas historias.

martes, 11 de octubre de 2016

Cuatro Bodegas de Generosos del I Salón de Vinos Especiales Verema

Llevo ya un rato catando espumosos por el salón, y me decido a cambiar a los generosos (de finos a olorosos). Los más dulces los dejo para el final, ya que me temo que después de ellos mi habilidad como catador se verá sensiblemente reducida o anulada. Os cuento en esta nueva entrada del blog las cuatro bodegas que, a mi juicio, mantenían mejores gamas de fino a oloroso.

En cuanto asomo la nariz a la zona de generosos, me encuentro con mi amigo Jaime Jiménez, que está probando con aire entusiasmado el vermut de  Fernando de Castilla. Me acerco a él y pido que me sirvan un poco. Rápidamente, entiendo el entusiasmo de Jaime. El vermut que probamos, mezcla de oloroso y pedro ximénez, es impresionante. Envolvente y limpio en nariz, tiene una entrada en boca deliciosa. Amplio, dulce y elegantemente amargo en boca, me hace olvidarlo todo y sonreír. ¡Qué rico! Charlo un rato con Jaime y continúo el paseo de reconocimiento.

Poco después, junto a Flequi Berruti, descubro la que será la primera bodega reseñada en esta entrada,  Maestro Sierra. No es un descubrimiento como tal, porque son vinos que conozco desde hace ya tiempo, pero sin duda merecen ser reseñados sin tardar. Su línea está marcada por su personalidad. Dentro de ella me parece especialmente destacable el palo cortado, que aúna la delicadeza llena de matices en nariz propia de un amontillado con la amplitud e intensidad en boca de un oloroso. Un palo cortado que destaca sobre todo por su autenticidad y redondez.

Justo al lado de Flequi, estaba el stand de la segunda bodega que destacaré, Fernando de Castilla. Ya había probado allí su fantástico vermut, que a buen seguro no faltará en mi bar. Encuentro cerca a  Paco del Castillo, quien me recomendó que me detuviera con los vinos viejos de crianza oxidativa, así que después de refrescarme con un muy buen fino, pedí que me sirviera un poco de amontillado. Desde luego, merecía la pena. La verdad es que es difícil  elegir sólo uno dentro de una gama que destaca por su  redondez, limpieza y su fácil accesibilidad, incluso para los no iniciados en estas joyas andaluzas.

Dos bodegas destacables, y sigo mi rueda por los generosos secos. No tuve que andar demasiado para encontrar la tercera a incluir en esta entrada, Bodegas Tradición. No hace mucho que tuve ocasión de visitar la bodega, mezcla de pasión por el arte y el vino. Vinos elegantes, precisos, magníficamente definidos los de esta bodega, que desde la nada ha ido creciendo para preservar las más antiguas tradiciones del marco. Por no extenderme demasiado, destacaré tan sólo su oloroso VORS, un vino potente que no renuncia a la elegancia, que va creciendo en complejidad y equilibrio. ¡Para no perdérselo!

Queda sólo una y dudo entre los vinos de mi tierra montillana o continuar en Jerez. Lustau tiró más que mi tierra. Pruebo su vermut, que me habla de romero y tomillo con un fondo jerezano. Impresionantes estos nuevos aperitivos que se están colocando desde cero en los niveles más altos. Cada vez que pruebo sus vinos, especialmente la gama VORS, me gustan más. En este caso, destacaré su amontillado, afilado y muy salino. con una nariz muy compleja en la que no es difícil encontrar cera, madera antigua y toques especiados de curry y clavo. Boca rotunda. ¡De impresionar!

Soy consciente de que no es justo dejar en el tintero bodagas como Toro Albalá, Delgado Zuleta o Alvear. Sin embargo, las cuatro reseñadas fueron las que más impresión me causaron en un salón en el que nivel medio de los generosos fue realmente bueno. En la próxima entrada hablaré de los dulces, pero eso será ya otra historia.



viernes, 7 de octubre de 2016

Cuatro Bodegas de Espumosos en el I Salón de Vinos Especiales Verema

Hace ya algunos años que empecé mi andadura en el mundo del vino "comunitario" en Verema. Después, por circunstancias, me fui desenganchando de ese foro que me dio la oportunidad de escribir sobre vinos cuando empezaba y donde reuní el ánimo para empezar este cuaderno. Siguen notificándome cuando organizan algo y, cuando me enteré de su I Salón de Vinos Especiales, no lo dudé. Los generosos de mi tierra y los espumosos me apasionan y, aún con un poco de miedo de encontrarme el salón "hasta los topes", me decidí a dar una vuelta.

El sistema de acreditaciones funciona con agilidad y entro en pocos minutos a la sala, que acoge con comodidad los cincuenta mostradores que exponen sus vinos. La gran diversidad de referencias  me hace pensar en escribir tres entradas. Esta será la primera, que dedicaré a una de mis pasiones enológicas, los espumosos. Vinos a los que pienso que no se hace suficiente justicia, limitándolos a algunas celebraciones o festejos, cuando perfectamente pueden acompañar con gran alegría muchas comidas.

Estuve pensando en buscar vinos accesibles o, como dicen, con buena relación calidad precio pero, finalmente, prefiero dejar que los vinos me sorprendan, independientemente de su precio. Equilibrio, finura y burbuja bien integrada deben estar, por supuesto, presentes, pero espero algo más, algo que los haga diferentes y personales. A fe que lo encontré, personalidad y sorpresa, aunque no siempre fueran positivas. A poco de empezar, indiqué a una chica que representaba una de las bodegas que quería probar sus vinos, a lo que respondió con aire de superioridad: "No son vinos, son cavas." Superado el impacto, y con la mandíbula desencajada me fui con mi "ignorancia" a otra parte.

Me limitaré a reseñar las cuatro bodegas de vinos espumosos que más me impresionaron, pero no quiero dejar de mencionar un espumoso portugués que al principio probé con cierto escepticismo. Se trata de Soalheiro, un espumoso elaborado con albariño, de nariz sorprendente y atractiva de frutos secos, flores blancas y leves notas de panadería. Su frescura y amplitud no lo dejaban tampoco en mal lugar. Una bodega de la que escribiré probablemente en el futuro, cuando la conozca un poco más.

Pero entremos en materia, la que me gustó fue una bodega valenciana que presentaba dos cavas, uno blanco elaborado con chardonnay y pinot noir y un rosado de monovarietal de pinot noir. Los cavas Tantum Ergo de bodegas Hispano Suizas me impresionaron, especialmente el blanco, por su frescura, complejidad y equilibrio, con las levaduras muy en segundo plano. Probablemente tenga recorrido en botella, pero si tuviera una a mano no le daría la oportunidad de envejecer.

Sigo paseando por el amplio muestrario de espumosos, encontrando algún que otro vino "burbujón", hasta que me paro frente a un padre y su hijo y me entretengo charlando con ellos. En tiempos del abuelo, vendían sus uvas a las grandes firmas pero, tras su muerte, decidieron arriesgar y empezar a elaborar. Sus cavas los elaboran con las uvas de sus viñas en Torrelles de Foix en el Alt Penedés. Los Antigva me gustaron por su personalidad enorme. Especialmente, el Grand Reserve y el Millesimé 2011 en los que me marcaron su elegancia y frescura. Burbuja finísima y muy bien integrada. No vamos mal.

Me paso un buen rato con los grandes reserva de Torelló Mata. No creo que sorprenda a nadie. Su Gran Reserva Barrica 2010 aúna balsámicos y tostados con manzanas maduras en una sinfonía de complejidad y elegancia. En boca es fresco y amplio, puede sorprender el toquecillo de madera, pero a mí me parece que le aporta una enorme personalidad. El Rosado 2012 de trepat es también único, juntando balsámicos con frutas rojas frescas que se repiten en boca con amplitud y frescura. Donde me quito el sombrero es con el Serrat del Vell 2007, un vino que en nariz no me sorprende, muy tradicional. En la boca, su fruta blanca muy fresca y su acidez afilada te hacen ver que estás delante de algo especial. Equilibrio, elegancia y juventud van de la mano en este cava para beber sin pensar.

He gastado ya tres de las posiciones que me fijé al principio de la entrada, dos elaboradores recientes y un clásico. Me queda sitio para un veterano más, y dudo. Gramona y Llopart me gustan mucho, pero cuando encuentro a Recaredo la elección esta hecha, y eso que no probé Kripta. Me encantaron Gran reserva 2012 y Terrers 2009 , percibiéndose cómo interpretan cada añada con maestría. Cuando bebo el 2008 y me dice que han quitado toda la chardonnay que tenían, bebo otro sorbo y casi me dan ganas de llorar. me gusta que se dediquen a las variedades locales, pero es una pena que nunca más elaboren un vino como el que tengo en la copa. Es, sin embargo,  con Serral del Vell 2008 donde la cata alcanza su culmen. Una nariz muy mineral y compleja, con humo y especias mezcladas con abundante fruta blanca confitada. En la boca su frescura acompaña un leve amargor elegante, dejando finalmente sensaciones de piel de lima confitada. Enorme.

Después de este apasionante "viaje por las burbujas" me dirijo a los generosos de mi tierra andaluza, empezando por los que no tienen elevado azúcar residual, pero eso serán otras historias, probablemente...








sábado, 1 de octubre de 2016

Introducción al Oporto (3 de 3). La Región


La región vinícola de Oporto se enclava a ambas bandas del río Duero casi desde la frontera con España hasta el pueblo de Messao Frío, en la provincia de Vila Real. El paisaje es de laderas escarpadas de esquisto y granito que someten la capacidad humana y la de las viñas a una dura prueba. En muchas ocasiones las raíces tienen que penetrar más de medio metro para encontrar nutrientes. En ocasiones la capa de tierra es tan fina que hay que cavar en la roca para poder cultivar la viña.

La región en principio se denominaba Alto Douro. El limite oriental de la región estaba cercano al pueblo de Cachao do Valeira, ya que en el río había un bloque granítico que impedía la navegación, por lo que no era practicable el traslado de mostos desde más allá de este pueblo. En el reinado de Doña María se eliminó este obstáculo, incorporándose posteriormente a la región la zona de Douro Superior, gracias a la enorme tenacidad de los agricultores que sacaron adelante las plantaciones en circunstancias casi heroicas, aunque siempre tuvo menor importancia que la del Alto Douro.

En la reforma de 1936 el Alto Douro se dividió en dos zonas: Baixo Corgo y Cima Corgo, ambas toman el nombre del Corgo, un afluente del Duero. La importancia de la viticultura es mucho mayor en el Baixo Corgo, de clima más benigno, ocupando la viña casi un 30% de la zona cultivable.

El clima

El clima de la región es tanto más extremo cuanto más lejos está del Atlántico. A poniente la sierra de Marao que sirve de barrera para la humedad excesiva pase a la zona de producción. Es también importante la sierra de Montemuro que protege de los vientos fríos del norte. El río, con sus abundantes cambios de dirección crea microclimas que van configurando la personalidad de las diferentes parcelas de la región de Oporto.

Las precipitaciones son escasas y se reparten de forma irregular en la región, siendo aproximadamente el doble en Baixo Corgo que en Cima Corgo, estadísticamente. Esto hace que los rendimientos sean mucho mayores en la región más occidental. Esta “ventaja” de Baixo Corgo en que la viticultura es menos dificultosa tiene influencia en la calidad de la uva que es sustancialmente mayor en Cima Corgo, de donde proceden muchos de los vinos que se dedican a Vintage o LBV. Por el contrario de Baixo Corgo proceden mayoritariamente los ruby jóvenes y los tawny de pocos años.

La preparación del terreno

La inclinación media en la zona de producción es de unos 30º, por lo que se hace necesario el cultivo en terrazas para poder efectuar las labores propias de la viticultura, y favorecer la retención de la escasa agua. Tres son las formas en que podemos encontrar estas terrazas:

Socalcos. Son las terrazas más antiguas. Se construían muros que sostienen las terrazas. Hoy en día son irrepetibles, por la cantidad de mano de obra necesaria. Tanto es así que los socalcos del Duero están declarados patrimonio de la humanidad. Se caracterizan porque en cada terraza hay una sola hilera de viñas. La densidad de plantación es de unas 3500 plantas por hectárea.

Patamar. En estas terrazas, se excava en las colinas con máquinas para formar el espacio suficiente para plantar la viña. En cada una de las terrazas se plantan un par de hileras de viñas. La separación entre terrazas está inclinada, en lugar de ser vertical como en el socalco. Es más inestable. La densidad de plantación es de unas 3500 plantas por hectárea.

Viña en alto. Las viñas se plantan en hileras verticales siguiendo las inclinaciones del terreno. La densidad de plantación es similar a las parcelas de viña tradicionales, de unas 4500 plantas por hectárea. Tiene la ventaja adicional de que puede aplicarse a parcelas pequeñas.

Otras formas de producción

Antes de comenzar la última cata del curso, nos explica Juanma que hay dos formas minoritarias de producción de vino de Oporto, son los vinos de garrrafeira cuya crianza se realiza en damajuanas de unos diez litros durante décadas, no considerado estilo por el IVPD. Existen también los crusted, que son vinos de crianza oxidativa en pipas mezcla de varias añadas, cuya crianza se produce en botella sin filtrar. Conviene decantarlo antes de servirlo.

Tawnies viejos

Quinta do Vallado 40 años. La quinta de la que procede la uva está en el Baixo Corgo, limitando con Cima Corgo. Su aroma es penetrante, pero delicado, elegante y complejo. Se mezlan los frutos secos (nuez) con tostados y balsámicos (menta). En boca sorprende por su fruta (albaricoque maduro). Excelente acidez, buena estructura y un extraordinorio equilibrio conforman un vino que se bebe muy fácil. Final fresco, con recuerdos de frutos secos y menta.

Barros 40 años. Abre con aromas florales y de almendra tostada. Conforme pasa el tiempo gana en complejidad apareciendo notas de tabaco rubio, mentolados y tiza. Con la temperatura aparecen aromas de anticuario. En boca es fresco y amplio, con un final afrutado que recuerda la fresa ácida para pasar a dominar los aromas balsámicos. Tanicidad muy fina y suave. Muy equilibrado y larguísimo.

Vintage

Los Vintage maduran en botella. Se producen con uvas de una sola añada, embotellándose entre julio del segundo año tras la vendimia y el 31 de enero del tercero. La declaración de una añada como vintage la pueden hacer las bodegas con un máximo de tres años de cada diez. También puede declarar la añada vintage el IVPD.

Empezamos estas joyas con Dalva Vintage 2011. Un vino todavía muy joven que tiene una nariz poco definida en la que se encuentran tiza, guindas en licor, flores secas y lácteos, junto con notas vegetales. Da la impresión de que falta que los aromas se conjunten. En boca encuentro el azúcar y el alcohol muy marcados. Es un vino bravío, algo asalvajado y falto de estructura. Si tienes una botella mejor guardarla para dentro de unos 10 años.

Ramos Pinto Ervamoira Vintage 94 es muy agaradable en nariz con aromas de guindas en armagnac, flor azul seca y algunas notas balsámicas. En boca es suave, con fruta roja bien marcada y frescura muy agradable. El tanino es robusto, marcado. Finaliza marcando de nuevo la fruta roja (guinda), con frescor matizado por recuerdos de chocolate amargo.

Finaliza la cata y el curso con Niepoort Vintage 1980, un vino con aroma delicado, ligeramente licoroso. Aromas de miel de azahar, se mezclan con café tostado y flor seca. También encuentro algo de humo. En boca es suave pero intenso, con aromas de dátil, talco y balsámicos. Fresco y equilibrado. El final que nos devuelve aromas de café torrefacto es larguísimo. Contrasta su apertura ligeramente cálida con su final fresco. Un gran vino.

Así terminó el curso al que tuve la suerte de asistir sobre los vinos de oporto. Nuevos vinos, algunos conocimientos más y el disfrute de tres días aprendiendo de Juanma Ruiz Casado, de Enoteca Barolo,  al que le agradezco desde estas líneas su buen hacer y el haber revisado esta serie de artículos, para que no os confundiera demasiado.

Enlaces de interés:
Introducción al Oporto (1 de 3). La Historia (20/09/2016)
Introducción al Oporto (2 de 3). La Elaboración (26/09/2016)