viernes, 7 de octubre de 2016

Cuatro Bodegas de Espumosos en el I Salón de Vinos Especiales Verema

Hace ya algunos años que empecé mi andadura en el mundo del vino "comunitario" en Verema. Después, por circunstancias, me fui desenganchando de ese foro que me dio la oportunidad de escribir sobre vinos cuando empezaba y donde reuní el ánimo para empezar este cuaderno. Siguen notificándome cuando organizan algo y, cuando me enteré de su I Salón de Vinos Especiales, no lo dudé. Los generosos de mi tierra y los espumosos me apasionan y, aún con un poco de miedo de encontrarme el salón "hasta los topes", me decidí a dar una vuelta.

El sistema de acreditaciones funciona con agilidad y entro en pocos minutos a la sala, que acoge con comodidad los cincuenta mostradores que exponen sus vinos. La gran diversidad de referencias  me hace pensar en escribir tres entradas. Esta será la primera, que dedicaré a una de mis pasiones enológicas, los espumosos. Vinos a los que pienso que no se hace suficiente justicia, limitándolos a algunas celebraciones o festejos, cuando perfectamente pueden acompañar con gran alegría muchas comidas.

Estuve pensando en buscar vinos accesibles o, como dicen, con buena relación calidad precio pero, finalmente, prefiero dejar que los vinos me sorprendan, independientemente de su precio. Equilibrio, finura y burbuja bien integrada deben estar, por supuesto, presentes, pero espero algo más, algo que los haga diferentes y personales. A fe que lo encontré, personalidad y sorpresa, aunque no siempre fueran positivas. A poco de empezar, indiqué a una chica que representaba una de las bodegas que quería probar sus vinos, a lo que respondió con aire de superioridad: "No son vinos, son cavas." Superado el impacto, y con la mandíbula desencajada me fui con mi "ignorancia" a otra parte.

Me limitaré a reseñar las cuatro bodegas de vinos espumosos que más me impresionaron, pero no quiero dejar de mencionar un espumoso portugués que al principio probé con cierto escepticismo. Se trata de Soalheiro, un espumoso elaborado con albariño, de nariz sorprendente y atractiva de frutos secos, flores blancas y leves notas de panadería. Su frescura y amplitud no lo dejaban tampoco en mal lugar. Una bodega de la que escribiré probablemente en el futuro, cuando la conozca un poco más.

Pero entremos en materia, la que me gustó fue una bodega valenciana que presentaba dos cavas, uno blanco elaborado con chardonnay y pinot noir y un rosado de monovarietal de pinot noir. Los cavas Tantum Ergo de bodegas Hispano Suizas me impresionaron, especialmente el blanco, por su frescura, complejidad y equilibrio, con las levaduras muy en segundo plano. Probablemente tenga recorrido en botella, pero si tuviera una a mano no le daría la oportunidad de envejecer.

Sigo paseando por el amplio muestrario de espumosos, encontrando algún que otro vino "burbujón", hasta que me paro frente a un padre y su hijo y me entretengo charlando con ellos. En tiempos del abuelo, vendían sus uvas a las grandes firmas pero, tras su muerte, decidieron arriesgar y empezar a elaborar. Sus cavas los elaboran con las uvas de sus viñas en Torrelles de Foix en el Alt Penedés. Los Antigva me gustaron por su personalidad enorme. Especialmente, el Grand Reserve y el Millesimé 2011 en los que me marcaron su elegancia y frescura. Burbuja finísima y muy bien integrada. No vamos mal.

Me paso un buen rato con los grandes reserva de Torelló Mata. No creo que sorprenda a nadie. Su Gran Reserva Barrica 2010 aúna balsámicos y tostados con manzanas maduras en una sinfonía de complejidad y elegancia. En boca es fresco y amplio, puede sorprender el toquecillo de madera, pero a mí me parece que le aporta una enorme personalidad. El Rosado 2012 de trepat es también único, juntando balsámicos con frutas rojas frescas que se repiten en boca con amplitud y frescura. Donde me quito el sombrero es con el Serrat del Vell 2007, un vino que en nariz no me sorprende, muy tradicional. En la boca, su fruta blanca muy fresca y su acidez afilada te hacen ver que estás delante de algo especial. Equilibrio, elegancia y juventud van de la mano en este cava para beber sin pensar.

He gastado ya tres de las posiciones que me fijé al principio de la entrada, dos elaboradores recientes y un clásico. Me queda sitio para un veterano más, y dudo. Gramona y Llopart me gustan mucho, pero cuando encuentro a Recaredo la elección esta hecha, y eso que no probé Kripta. Me encantaron Gran reserva 2012 y Terrers 2009 , percibiéndose cómo interpretan cada añada con maestría. Cuando bebo el 2008 y me dice que han quitado toda la chardonnay que tenían, bebo otro sorbo y casi me dan ganas de llorar. me gusta que se dediquen a las variedades locales, pero es una pena que nunca más elaboren un vino como el que tengo en la copa. Es, sin embargo,  con Serral del Vell 2008 donde la cata alcanza su culmen. Una nariz muy mineral y compleja, con humo y especias mezcladas con abundante fruta blanca confitada. En la boca su frescura acompaña un leve amargor elegante, dejando finalmente sensaciones de piel de lima confitada. Enorme.

Después de este apasionante "viaje por las burbujas" me dirijo a los generosos de mi tierra andaluza, empezando por los que no tienen elevado azúcar residual, pero eso serán otras historias, probablemente...








No hay comentarios:

Publicar un comentario