martes, 11 de octubre de 2016

Cuatro Bodegas de Generosos del I Salón de Vinos Especiales Verema

Llevo ya un rato catando espumosos por el salón, y me decido a cambiar a los generosos (de finos a olorosos). Los más dulces los dejo para el final, ya que me temo que después de ellos mi habilidad como catador se verá sensiblemente reducida o anulada. Os cuento en esta nueva entrada del blog las cuatro bodegas que, a mi juicio, mantenían mejores gamas de fino a oloroso.

En cuanto asomo la nariz a la zona de generosos, me encuentro con mi amigo Jaime Jiménez, que está probando con aire entusiasmado el vermut de  Fernando de Castilla. Me acerco a él y pido que me sirvan un poco. Rápidamente, entiendo el entusiasmo de Jaime. El vermut que probamos, mezcla de oloroso y pedro ximénez, es impresionante. Envolvente y limpio en nariz, tiene una entrada en boca deliciosa. Amplio, dulce y elegantemente amargo en boca, me hace olvidarlo todo y sonreír. ¡Qué rico! Charlo un rato con Jaime y continúo el paseo de reconocimiento.

Poco después, junto a Flequi Berruti, descubro la que será la primera bodega reseñada en esta entrada,  Maestro Sierra. No es un descubrimiento como tal, porque son vinos que conozco desde hace ya tiempo, pero sin duda merecen ser reseñados sin tardar. Su línea está marcada por su personalidad. Dentro de ella me parece especialmente destacable el palo cortado, que aúna la delicadeza llena de matices en nariz propia de un amontillado con la amplitud e intensidad en boca de un oloroso. Un palo cortado que destaca sobre todo por su autenticidad y redondez.

Justo al lado de Flequi, estaba el stand de la segunda bodega que destacaré, Fernando de Castilla. Ya había probado allí su fantástico vermut, que a buen seguro no faltará en mi bar. Encuentro cerca a  Paco del Castillo, quien me recomendó que me detuviera con los vinos viejos de crianza oxidativa, así que después de refrescarme con un muy buen fino, pedí que me sirviera un poco de amontillado. Desde luego, merecía la pena. La verdad es que es difícil  elegir sólo uno dentro de una gama que destaca por su  redondez, limpieza y su fácil accesibilidad, incluso para los no iniciados en estas joyas andaluzas.

Dos bodegas destacables, y sigo mi rueda por los generosos secos. No tuve que andar demasiado para encontrar la tercera a incluir en esta entrada, Bodegas Tradición. No hace mucho que tuve ocasión de visitar la bodega, mezcla de pasión por el arte y el vino. Vinos elegantes, precisos, magníficamente definidos los de esta bodega, que desde la nada ha ido creciendo para preservar las más antiguas tradiciones del marco. Por no extenderme demasiado, destacaré tan sólo su oloroso VORS, un vino potente que no renuncia a la elegancia, que va creciendo en complejidad y equilibrio. ¡Para no perdérselo!

Queda sólo una y dudo entre los vinos de mi tierra montillana o continuar en Jerez. Lustau tiró más que mi tierra. Pruebo su vermut, que me habla de romero y tomillo con un fondo jerezano. Impresionantes estos nuevos aperitivos que se están colocando desde cero en los niveles más altos. Cada vez que pruebo sus vinos, especialmente la gama VORS, me gustan más. En este caso, destacaré su amontillado, afilado y muy salino. con una nariz muy compleja en la que no es difícil encontrar cera, madera antigua y toques especiados de curry y clavo. Boca rotunda. ¡De impresionar!

Soy consciente de que no es justo dejar en el tintero bodagas como Toro Albalá, Delgado Zuleta o Alvear. Sin embargo, las cuatro reseñadas fueron las que más impresión me causaron en un salón en el que nivel medio de los generosos fue realmente bueno. En la próxima entrada hablaré de los dulces, pero eso será ya otra historia.



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