sábado, 1 de octubre de 2016

Introducción al Oporto (3 de 3). La Región


La región vinícola de Oporto se enclava a ambas bandas del río Duero casi desde la frontera con España hasta el pueblo de Messao Frío, en la provincia de Vila Real. El paisaje es de laderas escarpadas de esquisto y granito que someten la capacidad humana y la de las viñas a una dura prueba. En muchas ocasiones las raíces tienen que penetrar más de medio metro para encontrar nutrientes. En ocasiones la capa de tierra es tan fina que hay que cavar en la roca para poder cultivar la viña.

La región en principio se denominaba Alto Douro. El limite oriental de la región estaba cercano al pueblo de Cachao do Valeira, ya que en el río había un bloque granítico que impedía la navegación, por lo que no era practicable el traslado de mostos desde más allá de este pueblo. En el reinado de Doña María se eliminó este obstáculo, incorporándose posteriormente a la región la zona de Douro Superior, gracias a la enorme tenacidad de los agricultores que sacaron adelante las plantaciones en circunstancias casi heroicas, aunque siempre tuvo menor importancia que la del Alto Douro.

En la reforma de 1936 el Alto Douro se dividió en dos zonas: Baixo Corgo y Cima Corgo, ambas toman el nombre del Corgo, un afluente del Duero. La importancia de la viticultura es mucho mayor en el Baixo Corgo, de clima más benigno, ocupando la viña casi un 30% de la zona cultivable.

El clima

El clima de la región es tanto más extremo cuanto más lejos está del Atlántico. A poniente la sierra de Marao que sirve de barrera para la humedad excesiva pase a la zona de producción. Es también importante la sierra de Montemuro que protege de los vientos fríos del norte. El río, con sus abundantes cambios de dirección crea microclimas que van configurando la personalidad de las diferentes parcelas de la región de Oporto.

Las precipitaciones son escasas y se reparten de forma irregular en la región, siendo aproximadamente el doble en Baixo Corgo que en Cima Corgo, estadísticamente. Esto hace que los rendimientos sean mucho mayores en la región más occidental. Esta “ventaja” de Baixo Corgo en que la viticultura es menos dificultosa tiene influencia en la calidad de la uva que es sustancialmente mayor en Cima Corgo, de donde proceden muchos de los vinos que se dedican a Vintage o LBV. Por el contrario de Baixo Corgo proceden mayoritariamente los ruby jóvenes y los tawny de pocos años.

La preparación del terreno

La inclinación media en la zona de producción es de unos 30º, por lo que se hace necesario el cultivo en terrazas para poder efectuar las labores propias de la viticultura, y favorecer la retención de la escasa agua. Tres son las formas en que podemos encontrar estas terrazas:

Socalcos. Son las terrazas más antiguas. Se construían muros que sostienen las terrazas. Hoy en día son irrepetibles, por la cantidad de mano de obra necesaria. Tanto es así que los socalcos del Duero están declarados patrimonio de la humanidad. Se caracterizan porque en cada terraza hay una sola hilera de viñas. La densidad de plantación es de unas 3500 plantas por hectárea.

Patamar. En estas terrazas, se excava en las colinas con máquinas para formar el espacio suficiente para plantar la viña. En cada una de las terrazas se plantan un par de hileras de viñas. La separación entre terrazas está inclinada, en lugar de ser vertical como en el socalco. Es más inestable. La densidad de plantación es de unas 3500 plantas por hectárea.

Viña en alto. Las viñas se plantan en hileras verticales siguiendo las inclinaciones del terreno. La densidad de plantación es similar a las parcelas de viña tradicionales, de unas 4500 plantas por hectárea. Tiene la ventaja adicional de que puede aplicarse a parcelas pequeñas.

Otras formas de producción

Antes de comenzar la última cata del curso, nos explica Juanma que hay dos formas minoritarias de producción de vino de Oporto, son los vinos de garrrafeira cuya crianza se realiza en damajuanas de unos diez litros durante décadas, no considerado estilo por el IVPD. Existen también los crusted, que son vinos de crianza oxidativa en pipas mezcla de varias añadas, cuya crianza se produce en botella sin filtrar. Conviene decantarlo antes de servirlo.

Tawnies viejos

Quinta do Vallado 40 años. La quinta de la que procede la uva está en el Baixo Corgo, limitando con Cima Corgo. Su aroma es penetrante, pero delicado, elegante y complejo. Se mezlan los frutos secos (nuez) con tostados y balsámicos (menta). En boca sorprende por su fruta (albaricoque maduro). Excelente acidez, buena estructura y un extraordinorio equilibrio conforman un vino que se bebe muy fácil. Final fresco, con recuerdos de frutos secos y menta.

Barros 40 años. Abre con aromas florales y de almendra tostada. Conforme pasa el tiempo gana en complejidad apareciendo notas de tabaco rubio, mentolados y tiza. Con la temperatura aparecen aromas de anticuario. En boca es fresco y amplio, con un final afrutado que recuerda la fresa ácida para pasar a dominar los aromas balsámicos. Tanicidad muy fina y suave. Muy equilibrado y larguísimo.

Vintage

Los Vintage maduran en botella. Se producen con uvas de una sola añada, embotellándose entre julio del segundo año tras la vendimia y el 31 de enero del tercero. La declaración de una añada como vintage la pueden hacer las bodegas con un máximo de tres años de cada diez. También puede declarar la añada vintage el IVPD.

Empezamos estas joyas con Dalva Vintage 2011. Un vino todavía muy joven que tiene una nariz poco definida en la que se encuentran tiza, guindas en licor, flores secas y lácteos, junto con notas vegetales. Da la impresión de que falta que los aromas se conjunten. En boca encuentro el azúcar y el alcohol muy marcados. Es un vino bravío, algo asalvajado y falto de estructura. Si tienes una botella mejor guardarla para dentro de unos 10 años.

Ramos Pinto Ervamoira Vintage 94 es muy agaradable en nariz con aromas de guindas en armagnac, flor azul seca y algunas notas balsámicas. En boca es suave, con fruta roja bien marcada y frescura muy agradable. El tanino es robusto, marcado. Finaliza marcando de nuevo la fruta roja (guinda), con frescor matizado por recuerdos de chocolate amargo.

Finaliza la cata y el curso con Niepoort Vintage 1980, un vino con aroma delicado, ligeramente licoroso. Aromas de miel de azahar, se mezclan con café tostado y flor seca. También encuentro algo de humo. En boca es suave pero intenso, con aromas de dátil, talco y balsámicos. Fresco y equilibrado. El final que nos devuelve aromas de café torrefacto es larguísimo. Contrasta su apertura ligeramente cálida con su final fresco. Un gran vino.

Así terminó el curso al que tuve la suerte de asistir sobre los vinos de oporto. Nuevos vinos, algunos conocimientos más y el disfrute de tres días aprendiendo de Juanma Ruiz Casado, de Enoteca Barolo,  al que le agradezco desde estas líneas su buen hacer y el haber revisado esta serie de artículos, para que no os confundiera demasiado.

Enlaces de interés:
Introducción al Oporto (1 de 3). La Historia (20/09/2016)
Introducción al Oporto (2 de 3). La Elaboración (26/09/2016)

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