martes, 25 de octubre de 2016

Los Winesday de La Fisna

Cada vez me interesan menos los premios Nobel. El de la Paz, para Obama, cuando acababa de acceder al mandato y no se sabía que tipo de decisiones iba a tomar, alguna de ellas de transcendencia mundial. Recientemente, el de Literatura para Bob Dylan, que convendrás conmigo en que no ha escrito en su vida más de un folio, al menos ninguno que haya tenido alguna transcendencia. Sin embargo, todo esto ha cambiado cuando me enteré de que Iñaki y Delia, mis amigos de La Fisna, habían estado cerca de conseguir un merecidísimo Nobel de Física.

Creerás que estoy de broma. Nada más lejos de la realidad. Sus contribución a los estudios sobre el drenaje de energías negativas con productos derivados de la fermentación de la uva están siendo considerados con detenimiento por el colectivo científico. Sin pecar de soberbia, puedo decir que he tenido mi pequeña contribución en los estudios, que continúan en curso, a título de colaborador necesario. En otras palabras, pimplando, que no se me da mal.

A estas alturas, creerás que se me ha ido la pinza, y no seré yo el que no te de la razón, pero déjame que me explique. Muchos de vosotros sabéis que Iñaki y Delia han cambiado su local por uno más amplio en la calle del Amparo, número 91, en el madrileño barrio de Lavapiés. Lo que quizás sea nuevo para vosotros es el interés científico que hay detrás de este cambio. La primera vez que entré en el nuevo local de La Fisna con mis hijas, percibí rápidamente que este era, y sigue siendo, un sitio especial en el que, tras estar unos minutos, uno se olvida de gurteles y eres, de podemos o debemos, y se centra en disfrutar un rato de la compañía y los buenos vinos. Un verdadero vórtex que extrae los malos flujos negativos. La grasa la deja donde está, porque se come francamente bien, y uno sale algo más redondo, pero ese no es el motivo del actual estudio.

Para aislar las variables, atraer a sujetos de estudio, y dar a conocer sus vinos (finalidad esta que consideraremos adventicia), aunque la ciencia sin financiación no va a ninguna parte, han ideado los Winesday. Día en el que de siete a ocho por un precio módico, alrededor de cinco euros, se puede disfrutar una copa de un buen vino y acompañarlo de los aperitivos que exponen en la barra. Destacaré, de las veces que he podido ir, unos deliciosos champiñones rellenos, aunque los canapés de ensaladilla no le van muy a la zaga.

Te cuento mis experiencias como sujeto digno de estudio en los Winesdays. El primero de ellos es un día caluroso, lánguido, aplastante. En La Fisna programan un cava fresquito, un vino que además de relajar y hacer olvidar las penas del telediario, está francamente bueno. Lo hace un pequeño productor de San Sadurní de Anoia que trabaja las tres variedades típicas de la zona, macabeo, xarel.lo y parellada.  Pere Mata Cupada N.15 es un vino con una nariz muy limpia y honesta, en la que las levaduras ceden el protagonismo a las flores blancas y la manzana reineta. En boca es muy fresco y cremoso. Sencillo. Refresca la boca, que con insistencia pide más. Carbónico perfectamente integrado. Se despide con un final afrutado, con recuerdos de piel de lima. No se si l es largo o no, porque me costó espaciar los sorbos.

El segundo día el otoño ya ha hecho su aparición efectiva, y empieza a refrescar. Un tinto les parece más apropiado a mis amigos de La Fisna, y desde luego no puedo estar más de acuerdo con ellos. Sobre todo, si se trata de un tinto sencillo, afrutado, pero a la vez muy bien elaborado, como este toscano de Casavecchia alla Piazza.

El Rosso de Toscana Buondonno 2014 (sangiovesse 85%, syrah 15%) se hace con uvas de agricultura ecológica. Utilizan, para este vino de entrada, las viñas más nuevas y con mayor rendimiento. Seis meses en barricas bordelesas lo redondean. Al principio es algo parco en aromas, pero con un poco de paciencia van apareciendo frutas rojas muy frescas (arándanos) junto con especias (pimienta blanca y algo de curry). En boca tiene muy buena acidez, con una fruta opulenta y fresca. Amplio y amable, con un tanino redondo. A veces parece incluso algo chispeante. El final es largo, con recuerdos de fruta en su sazón.

Dos Winesdays y dos buenos vinos, aderezados por el picoteo y por la agradable charla con Delia e Iñaki. En mi caso de vinos, porque en esto de la investigación científica estoy un poco pez. Desde luego, no serán los últimos. Estaré disponible para charlas, vinos y picoteos. Todo sea en beneficio de la ciencia.

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