miércoles, 2 de noviembre de 2016

Corte Sant'Alda. En la Biodinámica está el Camino

Dentro del Veneto los vinos de Valpolicella tienen una gran prestigio, con un modelo marcado y que siguen con fidelidad muchos elaboradores. Esto, sin embargo, no ha sido impedimento para que haya personas inquietas, que hayan tratado de descubrir nuevos caminos en busca de los vinos que realmente les gustan. Es el caso de Marinella Camerani, de la bodega Corte Sant'Alda, que será protagonista, junto a sus vinos, de la entrada de hoy de Vinos para Compartir.

Conocí a Marinella hace pocos días en una cata de la Enoteca Barolo. Es una persona directa, franca, de una gran personalidad, que responde a las preguntas con media sonrisa socarrona y no demasiadas palabras, detrás de las cuales se adivina una verdad sin disfraces. Nos cuenta cuales son los ideales hacia los que quiere conducir sus vinos. Uno francés, los grandes pinot noir borgoñones, y otro español, Vega Sicilia Único. Dos modelos, que sin parecerse demasiado, le van marcando la ruta que quiere seguir en sus elaboraciones.

Lleva haciendo vinos desde hace treinta años, y conoce muy bien sus tierras. No son demasiado bonitas, nos cuenta. Unos llanos en los que las viñas comparten el terreno con olivos,  avellanos y cerezos. Los vinos de sus comienzos no reflejaban la tierra, no le satisfacían, por lo que investigó y empezó a probar técnicas alternativas. Hasta que en 2002 llegaron a sus oídos los postulados biodinámicos del francés Nicolas Joly. Todo empezó a encajar. Este era su camino.

Marinella se siente una persona afortunada, que no distingue entre pasión y responsabilidad. Familia y trabajo. Diversión y obligación. ¿Cómo va a ser trabajo venir a España a disfrutar de su gastronomía, y a compartir sus vinos con unos aficionados? Mientras lo dice, mantiene su sonrisa socarrona, su mirada sencilla. Tiene una personalidad magnética y humilde a la vez. Una mujer con la que conversaría sin prisas.

Voy probando sus vinos, que me parecen muy sencillos en nariz, pero muy interesantes en boca. Vinos frescos, con una suavidad personal, y una gran complejidad. Son los vinos que a Marianella le gustan, aún cuando puede que no sean los más típicos de la región a la que pertenecen. Me sorprende muchísimo su blanco, y su valpolicella, que tuve tiempo de beber en casa con tranquilidad hace unos días, siguiendo el consejo de Miguel. Te cuento lo que me parecieron:

Soave Corte Sant'Alda 2015. DOC Soave (80% garganega, 15% trebiano di soave, 5% chardonnay). Elaborado con levaduras autóctonas, y mantenido en depósitos de inox durante varios meses con sus lías. Como decía es un vino que sorprende, el más aromático de la casa. Ciruelas amarillas maduras, con notas de jazmines y hierbas aromáticas. Patio cuidado de una casa de campo. En boca domina la exclente frescura, con notas cítricas que se esparcen por toda la boca. Graso y limpio. Equilibrado y elegante. Le noto una cierta salinidad. Final de ciruelas maduras, estragón y notas de albahaca. Largo.

Pruebo después un rosado que no atrae demasiado mi atención, y paso a un reciente conocido, Valpolicella Ca'Fiui 2013. DOC Valpolicella. (50% corvinone, 30% corvina, 15% rondinella y 5%molinara) Fermentan en tinas de cincuenta mil litros, y se mantiene el vino en ellas entre seis y diez meses. Como casi todos, algo tímido en nariz. Con el tiempo aparecen algunas sencillas violetas, arándanos muy frescos, con notas de salvia y cantueso. Como si nos hubiéramos retirado a los alrededores de la casa de campo, dejando el patio. Olores más silvestres. En boca de nuevo frescura, y fruta que toma la boca. Tanino amable, suave. Inmediato, directo. Al final arándanos y piel de lima. Frescura larga, deseable.

El siguiente vino es un ripasso, un valpolicella que se deja macerar unos seis días en los hollejos del amarone, vino que a su vez se elabora con uvas que se han dejado secar hasta que pierden un 40% de su agua aproximadamente. Valpolicella Ripasso Superiore Campi Magri 2012. DOC Valpolicella Ripasso (50% corvinone, 30% corvina, 20% rondinella). Se cría en tinas de cerezo de quince mil litros durante unos dos años. Nariz no demasiado expresiva en la que aparecen cerezas negras, junto con higos maduros. Algo de chocolate y balsámicos. Continuando nuestro paseo olfativo por Ca'Fiui nos hemos desplazado a los campos de cerezos que se entremezclan con las viñas en este paisaje particular y sencillo. En boca es suave y concentrado, con acidez de cerezas frescas, y algo de chocolate negro. Tanino marcado, pero amable. vuelven las cerezas al final, con unas notas amargas elegantes. Muy largo.

Seguimos con Amarone della Valpolicella Valmezzane 2011 DOC Amarone della Valpolicella (50% corvinone, 30% corvina, 20% rondinella). Un vino complejo en nariz. Clavo y pimenta blanca. Orejones. La abuela que te mira, en la entrada de la casa, recogiendo ristras de albaricoques y uvas desecados por el aire y el sol. Manos llenas de historia, ligeramente manchadas por las especias de la comida reciente. Al entrar el vino en la boca, reclama su protagonismo. Intenso y ligeramente maduro. No exento de frescura. Tanicidad marcada. Redondo. Vuelven los orejones, acompañados de uvas pasas, y cerezas frescas. Largo, te deja pensando, meditando.

Nos propone después Marianella su Mithas Valpolicella 2008 DOC Valpolicella (50% corvinone, 30% corvina, 20% rondinella). Un vino al que le tiene especial cariño, porque fue la primera añada que pudo sacar con uvas cultivadas de acuerdo a principios biodinámicos. Los Mithas son vinos que sólo se elaboran en añadas especiales. Este está pleno de fruta roja fresca. Arándanos y cerezas, con algo de fresa ácida. Notas de sándalo, y humo de barbacoa. Especias. En boca fresco y amplio. Juventud descarada. Final en que la acidez cítrica, mezcla bien con fresas y cerezas. Un gran vino.

Finaliza el evento con el Recioto della Valpolicella 2013. Recibe con aromas de tarta de cereza en el horno, canela, ciruelas pasas. La cocina de nuestra hacienda prepara un postre casero, sencillo, pero que adivino sabroso. No me equivoco. Fresco y amplio. Excelente equilibrio entre la fruta y la acidez. Tanino pulido, redondo. Final de ciruelas ligeramente desecadas, con un toque de lima.

Sigue la charla con Marinella. Alguien pregunta cual de sus vinos le gusta más. Como si una madre pudiera decidirse por alguno de sus hijos. No bebe sus vinos, comenta. Tiene suficiente con probarlos durante la elaboración, en las catas... Dice que dependiendo de la temporada le gustan más unos vinos que otros, que en verano bebe cerveza. El champán también le gusta, concluye.

Vinos y personas. Personas y vinos, son las razones que hacen que me fascine este mundillo. Hoy he tenido la oportunidad de encontrar una persona interesante, humilde, sincera y simpática, a la que recordaré  con esa media expresión socarrona. Sus vinos me han impresionado. Soave y valpolicella no son difíciles de encontrar en Madrid. Volveré a ellos, y posiblemente salgan de ahí nuevas historias.

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