martes, 8 de noviembre de 2016

XVIII Salón Guia Peñín de los Mejores Vinos de España

Sin entrar en demasiados detalles, es difícil argumentar en contra de la contribución que hace él equipo de la Guía Peñín a la difusión del conocimiento del vino español. Uno de los eventos que contribuye a ello, entre otros muchos, es el Salón de los Mejores Vinos en España, que proporciona a profesionales, y en menor medida a aficionados, la oportunidad de conocer cada vino a través de su elaborador. El año pasado no pude asistir por problemas laborales, pero este, sabiendo con tiempo la fecha, consideré la oportunidad de gastar uno de mis escasos días libres para dedicarlo en exclusiva al evento.

La entrada se produce de forma fluida, sin esperar más que unos minutos para que me pongan la consabida "pulserita". Dedico unos minutos a comprobar en la lista las bodegas participantes, y hecho de menos a muchos de mis amigos, que hasta la fecha habían sido fieles participantes del salón. Alonso del Yerro, Terroir al Limit, Alfredo Maestro, entre otros, son bodegas que me hubiera gustado ver allí. Hay, sin embargo, suficientes bodegas de calidad como para pasar muchas más de las que se me antojan escasas horas de disfrute.

Este año me dedico con más interés a los blancos, tengo delante de mí 167 mostradores, con vinos de unas 200 bodegas, por lo que trato de centrarme. Ha habido algo de revuelo en las redes sociales con los blancos de Rueda, por lo que me apetece probar la muestra presente, entre los que deben estar algunos de los mejores verdejos nacionales. Ya puestos, otra de las denominaciones que está haciendo vinos casi clónicos, es Rias Baixas, también quiero hacer una comparativa. A ver que encuentro.

Los primeros que llaman muy gratamente mi atención son un par de blancos catalanes elaborados con garnacha gris. Vinos con una acidez importante, muy bien compensada por una intensidad frutal que la envuelve, haciendo que la experiencia sea agradable y muy particular. El primero de ellos fue Siuralta Gris, de Clos del Portal, un vino fresco y muy fácil de beber. Otro que también me sorprendió fue L'Avi Arrufí 2013, monovarietal de garnacha gris fermentado en barrica, de una gran personalidad, complejo y con una boca muy fresca y agradable, en la que la fruta es protagonista.

Disfruto, como siempre con los vinos de Clos del Portal, y charlando unos minutos con Alfredo Arribas. Tiene varias añadas de sus vinos, y es una gozada comprobar como sus Trossos y Trossos Tros blancos van transmitiendo su tierra y sus añadas. La oportunidad de beber en magnum su Trossos Tros Blanc 2008, y comprobar su opulencia, complejidad y amplitud es como para no perdérsela y a fe que no me pal pierdo.

Me detengo un rato en el mostrador de Bodegas La Val, vinos en los que encuentro personalidad distintiva, nada de piñita, Su Crianza sobre Lías 2010 me parece un vino enormemente disfrutable, graso, fresco, muy bebible, El blanco fermentado en barrica de 2011 me parece más sencillo, y tiene que pulir un poco las aristas de la madera, pero no le falta equilibrio y "bebibilidad".

 Después beber algunos albariños "clónicos" encuentro uno, Chan de Rosas Gran Cuveé Magnum 2015 que tras una nariz que no me dice mucho, encuentro una boca muy fresca y agradable, en la que no falta fruta y un punto mineral. Me quedo con una sonrisa, que no tardará en borrarse. Cometo el "gravísimo error"  de preguntarle al enólogo que tipo de levaduras usan en la fermentación. Al hombre se le cambia un poco la cara, y me dice que seleccionadas. Acto seguido comienza a lanzarme una diatriba sobre que los que dicen que las usan naturales mienten, y que las levaduras no tienen tanta importancia en la elaboración de un vino, y que por supuesto no tienen nada que ver con la aromática del vino. Me marcho pensando "excusatio non petita...".

No abundaré en los vinos de las bodegas amigas cuyos vinos siempre me han emocionado y que sigo desde hace tiempo. Los saludo, pruebo sus vinos, charlo con ellos y sonrío. Siguen creciendo. Algueira, Rafa Palacios, entre otros hacen que sus vinos expresen sentimientos, el alma de la tierra. Sorte o Soro 2014 me hace pararme y dejarlo hablar con tiempo. Un vino grande.

Entre los verdejos no me llevo grandes alegrías, ni grandes decepciones. Me gustó Naiades 2013 FB, un vino que me parece que tiene personalidad, carácter y frescura. También me pareció destacable Marcorta de Javier Sanz, que aunque tenía una nariz "estándar", en boca sorprende por su frescura y amplitud.

Más me gustaron los godellos del Bierzo, entre los que encontré algunos que me impresionaron. especialmente Godeval Cepas Vellas, del que pruebo las añadas 2014 y 2015 me parece un vino con cierta capacidad de guarda, fresco y amplio. Se bebe sólo. Me hace reconciliarme con la variedad. Capricho de Val de Paixariñas también me parece un buen exponente de esta variedad que tenía casi apartada.

Sólo destacaré un blanco más, déjame hacer una pequeña concesión a mi tierra andaluza. El Moscatel Morisco Antigua Real Fábrica San Miguel de Ronda 2014, tiene un nombre tan largo como destacable es su frescura y complejidad. Su sabor limpio, y su fruta redonda. Seguiré de cerca a esta gente simpática, hacedora de vinos sorprendentes.

Llevo cuantro horas catando blancos, y me doy cuenta de que aún no he comido. Seguiré después. Esta tarde daré una vuelta por los vinos naturales. Hay una buena representación. Será otra historia.

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