martes, 31 de enero de 2017

Espumosos Ingleses de Calidad


Si hace unos meses alguien hubiera puesto las tres palabras del título de esta entrada juntas, habría pensado que merecería ser condenado al ostracismo enológico eterno. Esto es,  ser expulsado a vivir en un sitio donde, haciendo un calor sofocante, sólo pudiera beber riberas bien concentrados y con su roble potente, marcado, cremoso. Pero hete aquí que mi amiga Lynne me ha sacado del error, en las islas están haciendo cosas no sólo interesantes, sino realmente de calidad. Deja que te cuente la historia.

No soy de los que pasa mucho tiempo en el Facebook, pero a finales del pasado año, estaba vagueando un poco, y curioseando vi que mi amiga Lynne, compañera de algunas catas desde hace ya tiempo, estaba online y le saludé. Después de cruzar algunos mensajes ocurrió algo inesperado, me invitó a una cata que organizaba en la Enoteca Barolo, en la que probaríamos unos espumosos ingleses. De vez en cuando me invitan a alguna cata, eso no es lo inesperado, pero que Lynne organizara una no es frecuente, y desde luego creo que es la primera vez que en España se prueban este tipo de vinos. La verdad es que no lo pensé mucho, y anoté la fecha rápidamente.

Llega el día, hace bastante frío y camino de Barolo, aterido, pienso que tal vez hubiera sido mejor una cata de cognacs, o al menos de oportos, para meter un poco de calor en los huesos. Llego y ya está todo preparado. Me da un poco de tiempo para charlar con Lynne, que no suelta prenda cuando le pregunto algo sobre los vinos que va a presentar. Ha pasado recientemente las pruebas del diploma WSET, y pensaba que tendría algo que ver con eso. Nada, me mantiene en ascuas.

Van llegando poco a poco los invitados. La mayoría son habituales del mundo del vino en Madrid. Lynne comienza su exposición, algo atropellada, se nota que no está habituada a estas lides, y que el tema le interesa especialmente. Capta nuestra atención rápidamente.

El clima en el sur de Inglaterra, lugar de donde proceden estos vinos, es especialmente húmedo, y los días de sol escasos. Esto hace que la maduración de la uva sea uno de los factores críticos. Los cambios climáticos parece, sin embargo, que les están echando un cable. En el último siglo la temperatura media ha subido un grado.

Los suelos del sureste tienen una composición similar a los alrededores de París. Lynne nos muestra unos gráficos de la evolución y edad geológica de los suelos, en los que se muestra la similitud entre la zona entre Portsmouth y Dover, y la zona de Champagne, de hecho el nombre que reciben ambas es el Paris Basin. Nos cuenta también el interés que está despertando la producción vinícola en Inglaterra, constatada por el hecho de que la última reunión del International Cool Climate Wine Symposium se celebró en Brighton.

Todo esto está muy bien, y es tremendamente interesante, pero sin duda la última palabra en estos asuntos la tienen los vinos, y empezamos cómo se debe, por el primero: Leckford Estate 2012 Brut, producido con uvas de la granja Waitrose (55% chardonnay, 25% pinot noir y 20% pinot meunier). La mayoría de las bodegas inglesas sólo elaboran vinos de añada, ya que su infraestructura no le permite guardar vinos. En el caso de este espumoso, me encuentro ante un aroma agradable y personal, pero no muy definido. Frutos secos y flores blancas rivalizan con especias y tostados. En boca tiene muy buena acidez y es sabroso. Dulzor notable, que se mueve en un difícil equilibrio con la frescura de la fruta. Rayando los límites.

El siguiente es Ridgeview Bloomsbury Brut 2014. (58% chardonnay, 28% pinot noir y 14% pinot meunier). Ha estado en rima durante 18 meses con sus lías. Esta bodega fue fundada por Mike y Chris Roberts, y se mantiene desde 1994 como un negocio familiar de elaboración de vinos, que mostraron que tienen algo especial. Al cargo está ahora la segunda generación, que nos ofrece estos espumosos que muestran aromas muy finos, donde dominan la flor blanca y la almendra tostada. Algunos atisbos de frutas exóticas y peras. En la boca es muy interesante, capta la atención enseguida por su frescura y vinosidad. Equilibrado, aunque de nuevo con un puntillo dulzón que sobresale. La única pega es el carbónico, al que le falta un pelín de integración. Un buen vino, no obstante. Bravo por los Roberts.

El mosto con que se elabora Camel Valley 2013 Rosé Brut (100% pinot noir) se fermenta a 13º, permaneciendo después el vino en rima 12 meses son sus lías. Procede de una bodega de cuento, en la campiña de Cornwall. Es la ilusión de Bob y Anne Lindo, que la comenzaron hace casi veinte años. Reciben aromas de frutos rojos (fresa ácida) y piedra caliza, no es un vino muy expresivo en nariz. En boca es equilibrado, pero jugando como los anteriores en el límite, debido a su dulzor goloso. Como los anteriores muy dirigido al mercado inglés, pero de buena factura.

Los vinos no nos están decepcionando. Se ve a Lynne orgullosa de lo que están haciendo a su país. Con sonrisa plena y más calmada nos presenta la siguiente bodega, de la que probaremos dos vinos: Nyetimber. Es la más importante de la cata, y la que crea mayor expectación. Un detalle importante de su compromiso con la calidad es que no embotellaron la añada 2012, porque entendieron que no era lo suficientemente buena para ponerse a la venta.

El primero de sus vinos que probamos es Nyetimber Classic Cuveé 2010 (36% chardonnay, 51% pinot noir y 13% pinot meunier), permanece cuatro años con sus lías, lo que nos da una pista de la importancia de la bodega, que les permite utilizar largas crianzas. El vino es una pasada, desde luego puede ponerse a la alturas de espumosos de clase mundial. Aromas de panadería y manzana reineta comparten la nariz con flores blancas y crema pastelera. Almendras tostadas y algunos toques especiados. En la boca es fresco y amplio, cremoso y muy equilibrado. ¡Un vino enorme!

Le sigue Nyetimber Rosé, el favorito de Lynne, que tiene la desgracia de que le sitúen tras su enorme hermano. No demasiado expresivo en nariz, en boca se muestra amplio y fresco, con ligeros toques minerales.

Estos vinos ingleses, con la excepción de Nyetimber, que en mi opinión está preparado para competir en igualdad de condiciones con espumosos de gran calidad, están muy dirigidos a su mercado local. En su mayoría están iniciando su aventura, y están ganando experiencia con pasos agigantados. Las bodegas presentadas tan sólo exportan un 5% de su producción, y en cuanto a precios se ve que su público objetivo es de alto poder adquisitivo y está dispuesto a pagar un plus por un producto de su país.

Termina una cata que recordaré por la singularidad de los vinos, por la gran clase de los Nyetimber, y sobre todo por la ilusión y el justo orgullo de mi amiga Lynne, a la que agradezco la invitación, y a la que le doy la enhorabuena por su brillante cata y por sus tremendas calificaciones en su reciente examen WSET. Espero que no sea la última, seguro que de ahí salen nuevas historias.

PS. La foto de Camell Valley está extraída de su página web.

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