jueves, 30 de marzo de 2017

Las Mejores Torrijas de 2017

El sufrido lector pensará que tienen que ver las torrijas con el vino, tema al que se dedica este humilde cuaderno. No te voy a quitar la razón. El caso es que soy un goloso incorregible y cuando mi amigo Manuel Fernández, organizador a la sazón de este singular concurso, me invitó no pude decirle que no. Una vez que asistí, y como disfruté tanto, no he podido dejar de compartirle. Algo habrá en la entrada de vino, ten paciencia, y si te apetece, sígueme en esta entrada de "Torrijas para Compartir".

La sufrida torrija es un dulce muy típico en esta época de Cuaresma y en Semana Santa. Habrá quien crea que el origen de este postre sea el aprovechamiento del pan, que se consumía menos por el hecho de que no se comiera carne. Algo de razón tiene, pero no es del todo cierto, la torrija en España era un alimento muy nutritivo a base de pan duro, leche, huevo y azúcar que se daba a las parturientas para fortalecerlas. Posteriormente, sí que tenía la utilidad de aprovechar el pan, e incluso hubo una época en que se ofrecía como tapa con la copa de vino (Jordi, incluida en el precio, no gratis).

La primera referencia escrita en España datan del siglo XV, citada por  Juan del Encina, "miel y muchos huevos para hacer torrejas", como medio para recuperar parturientas. La primera receta figura en el "Libro de Cozina" de Domingo Hernández de Maceras, cuya primera edición se publicó en 1607.

Llega el día y Elena y yo nos dirigimos al Centro Comercial Moda Shopping, donde organiza la Asociación de Empresarios Pasteleros de Madrid este concurso. Llegamos y en el hall del centro hay una gran aglomeración alrededor de la exposición de torrijas. Se ve que en las oficinas de alrededor ha corrido la voz y el personal ha decidido ahorrarse el desayuno. De cualquier manera, un buen escaparate para mostrar el trabajo de estos artesanos pasteleros, con un dulce humilde, pero en el que es difícil ocultar defectos, demostrando sin dudas la capacidad del elaborador.

Pasamos por la zona del jurado, compuesto por especialistas de la talla de Jesús Díaz, director de la Escuela de Hostelería y Turismo Simone Ortega; Alejandro Montes, propietario de Mamá Framboise; Iraida Almundi, redactora jefe de Hola.com, y Rocío Navarro, jefa de la sección de gastronomía de la guía Metrópoli. No les envidio el trabajo, de probar una detrás de otra las dieciocho torrijas que se presentan en la sección tradicional, y otras tantas en la categoría innovadora.

Vamos probando poquito a poco las tradicionales y encontramos entre las que más nos gustan sutiles diferencias, sobretodo en lo que respecta a la textura y la consistencia. Gracias  a Dios casi todas llevan azúcar, porque las de miel me parecen excesivamente empalagosas. A mí que me gusta el pan castellano de miga recia, en las torrijas también aprecio que no queden excesivamente blandas. Mientras las voy comiendo, pienso con que vino las maridaría, y no tengo dudas. El Moscatel Oro "Los Cuartillos", me parece el vino ideal, ya que aporta la acidez que compensa la golosidad de estos dulces. Una pena que el "negrero" de Manuel no  me haya dejado traer una botellita para acompañar el postre. El año que viene me vengo con una petaquita...

Los ganadores en este apartado (se selecciona un quinteto), son las pastelerías Vait, Nunos, Carmine, Cercadillo y Cala Millor. No nos hemos llevado grandes sorpresas, estaban entre las que más nos gustaron. Se ve que el jurado también aprecia la consistencia en las torrijas.

Los pasteleros tienen la oportunidad de demostrar su capacidad innovadora en la siguiente ronda, en la que se da rienda suelta a la imaginación para ofrecer dulces, que en ocasiones se parecen poco a nada a la torrija tradicional. Las hay con apariencia sencilla y sabor delicioso, como la gratinada con pan brioche y salsa de vainilla. Las hay también, con una presentación excelente, como el jardín imaginario, cubierta con una esfera de caramelo, y adornada con pensamientos. Me llama mucho la atención una con un nombre un poco largo: Milhoja de pan de torrija con crema pastelera y mermelada de frambuesa. Realmente deliciosa, me encantan los postres dulces con frutas, para chillar. Pero mi favorita es la torrija de Pedro Ximenez con sopa de almendras, ¡realmente increible!

La mayoría de estas, las hay de lo más diverso, necesita un vino con empaque, que contraste con la dulzura de los postres, pero que a la vez tenga entidad. Pienso que un oporto tawny iría de lujo con estos dulces. No demasiado viejo, porque algunas de estas torrijas son demasiado complejas. Mi elección sería un Ramos Pinto 20 años, que ya ha perdido la punta de alcohol, y tiene acidez y volumen suficientes para acompañar estas torrijas de diseño.

Repiten en el quinteto ganador Cala Millor, Vait, Cercadillo, y se incorporan Mallorca y Mifer. Mallorca es una pastelería consolidad, lo que llama la atención y da una idea del nivel de los participantes es que no estuviera entre los ganadores "tradicionales". A las tres repetidoras prometo hacerles una visita, aunque me temo que mi régimen no me va a permitir hacerlo con la intensidad que me gustaría.

El año que viene acudiré de nuevo a esta muestra pastelera. Prometo acudir con un par de petaquillas, para no tener que teorizar los maridajes. Seguro que de ahí salen nuevas historias.

2 comentarios:

  1. Vicente, ¡te superas! Me gusta el cambio de tercio torrijero.
    Ayer hice torrijas caseras y estoy a punto de tirarlas e irme al Cxxa Mxxor de al lado (es el que me pilla más cerca) a comprarme un par de ellas.
    ¿El Moscatel lo pones tú?
    Muchas gracias por tus propuestas.
    QB

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    Respuestas
    1. Hola

      Muchas gracias por tu comentario. Ponle fecha y yo pongo el moscatel :)
      Que no se diga!

      Saludos
      Vicente Vida

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