lunes, 17 de abril de 2017

Forlong 80/20 2016. Alma Antigua para un Vino Nuevo

Hoy quiero compartir contigo mis impresiones sobre otro de los nuevos blancos andaluces que me ha impresionado, por el vino y por la historia que tiene detrás. Se trata de Forlong 80/20 2016, de una bodega gaditana que va creciendo a buen ritmo, pero sobre cimientos sólidos. Pero, ¿qué es esto de Forlong? ¿De dónde viene este nombre? Como siempre, he investigado concienzudamente. Las conclusiones a que he llegado pueden llevarme lejos en esto de la ciencia histórica.

Las primeras referencias a este nombre nos llevan a "Forlong the Fat", señor de Lossarnach, el cual con muchos de sus seguidores luchó en la defensa de Gondor en la última de las guerras del anillo. Más concretamente, acudió en ayuda de Minas Tirith junto a doscientos caballeros, donde fue recibido con la canción "Forlong, Forlong, verdadero amigo, verdadero corazón". Desgraciadamente, fue abatido cuando su partida auxiliaba a los Rohirrim. Desmontado y solo, fue abatido por las hachas de los orcos de las Tierras del Este.

Estoy casi seguro de que a estas alturas estás alucinando, pero queda un poco más. Yo siempre había pensado que en mi tierra se asentaban los fundamentos de la Comarca, por eso de las gentes divertidas y despreocupadas. Estas últimas investigaciones, sin embargo, me llevan a pensar, que el Sur se cimienta más bien sobre Gondor, la tierra de los caballeros de Rohan. Eso explica muchas cosas, entre otras, mi metro ochenta y cuatro, que tiene poco que ver con un mediano. Viendo el apodo del señor Forlong, también se ve la razón de mi porte aguerrido.

Pero no sólo explica esto. Como veremos, el espíritu del señor de Lossarnach sigue vivo por las tierras que hoy se llaman Forlon. De todos es conocida la afición de mis paisanos de acortar las palabras. Una "g" al final no sirve "pa'ná", que dirían por el Puerto. Y, ¿cómo llego a esta aventurada conclusión? Muy fácil, déjame que te lo explique. Un poco de paciencia.

Hay quien explica el nombre de esta finca porque su propietario en el siglo XVII fue un comerciante británico de nombre Peter Furlong. Sin embargo, ¿Cómo explica estoue dos jóvenes; Rocio, que trabajaba en la Bodega Luis Pérez y Alejandro, que se vino desde Burdeos, lo dejen todo y emprendan esta nueva aventura en su tierra? Habrá quien diga que les llamó el iniciar un proyecto diferente en su tierra, que cómo sabes tiene muy arraigada la cultura del vino. Habrá quien diga que querían hacer vinos a su manera, dando valor real al terruño y al viñedo. Puede que esas razones hayan influido, pero sigo convencido que el espíritu del aventurero desprendido y entregado Forlong the Fat sigue rondando y animando por la zona.

Pero, permíteme que vayamos al vino y nos dejemos de disquisiciones históricas. Esta añada de Forlong 80-20 es la segunda que sale al mercado. Aún cuando han mantenido el nombre, en esta cosecha se ha macerado con las pieles todo el vino, no sólo el 20%. Otra particularidad de esta cosecha, es que la maceración se ha realizado con lías y hollejos de uvas pedro ximenez, buscando darle más carácter al vino. Entienden que la palomino necesita un "empujoncillo" para ganar en complejidad. hay que decir que esta técnica se usa también en Italia para elaborar los Valpolicella Ripasso.

Me encuentro por la tanto ante un vino nuevo, en el que hay algo de tradición. Elaborar un blanco macerando con los hollejos, como si fuera un tinto no es nuevo. Era una práctica habitual hace años. Pero en este Forlong 80/20 hay también mucho de innovación, casi de experimentación. Es tremenda la inquietud de espíritu de Rocío y Alejandro, siempre ávidos de buscar nuevos caminos, de incorporar nuevas técnicas.

Pero, al final, lo importante en este asunto es el vino, y este no se porta mal. Es fácil de beber, aunque no le falta complejidad, ni está exento de personalidad. Muy aromático, dominando los recuerdos florales a jazmín y rosa. Se adivina un toque de fresa ácida, no muy habitual en un blanco y algo de melón cantalup (el de color naranja). En la boca es amplio y frutal. Para mi gusto le vendría bien una punta más de acidez, pero no disminuye esto el atractivo del vino, que tiene un final largo con un ligero amargor y notas calizas.

Como va siendo habitual, he incorporado a mi hija Belén al "comité de cata". No tiene mucha experiencia, pero le apasiona el mundo del vino, y su opinión es fresca y sincera. Suele probarlo en mi copa y si le gusta servirse. Este blanco le gusta, le parece que se bebe con facilidad, aunque en honor a la verdad no le entusiasmó. El perfil de este vino puede tener un punto friki al que puede que no esté habituada.

Desde luego, seguiré bebiendo vinos de esta bodega de mis casi paisanos, que estoy seguro de que seguirán sorprendiéndome con vinos como este. Les auguro la excelente progresión que merecen por su dedicación, su amor a la tierra y sus conocimientos. Estaré al tanto, porque seguro que de ahí saldrán nuevas historias.



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