viernes, 28 de abril de 2017

Tintos de Ribera del Duero. ¿Elegancia y frescura?

Ribera del Duero tiene fama entre los aficionados de vinos muy concentrados y en los que la madera no deja percibir la fruta con claridad. Como casi todas las afirmaciones categóricas, está bastante lejos de la verdad y es especialmente injusta con aquellos elaboradores que elaboran vinos de una calidad más que contrastada. Me vienen a la cabeza mis amigos de Alonso del Yerro y los de De Blas Serrano, por citar algunos cuyos vinos están cerca del perfil más bordelés de la Ribera, y con cuyos vinos he disfrutado muchísimo. Abanderando unos vinos algo más ligeros, pero de gran elegancia y muy bebibles, también me gustaría mencionar a Alfredo Maestro, que elabora en la zona, aunque no esté dentro de la denominación. Sus vinos me gustan desde hace ya tiempo, como puedes comprobar en una de las primeras entradas de este cuaderno.

Esta era la idea que me rondaba la cabeza cuando unos amigos me propusieron que organizara para ellos una cata de iniciación. Se declaraban aficionados al roble “más cremoso” de Ribera del Duero. No citaré nombres de los vinos que les gustan, porque no soy demasiado amigo de polémicas vanas. Si diré, que me pareció una magnífica oportunidad para desmontar clichés y sorprenderles con vinos con los que me parecía que iban a disfrutar, incluso sin ellos saberlo todavía.

Hace ya tiempo publiqué en el Huffington Post un artículo sobre mi opinión acerca de la famosa disyuntiva “ribera o rioja” y esta era una ocasión para traer a luz mis puntos de vista sobre el tema. De manera que partiendo de mi propia experiencia, corroborada con el asesoramiento técnico de Juanma de Enoteca Barolo, elegí cinco vinos y esperé a que llegara el día. Hacer una cata para unos amigos tiene una componente de riesgo que asumo con cierto temor. En esta ocasión no estaba en absoluto fundado, como verás a continuación.

Mis amigos tienen el perfil medio de la persona que bebe vino en España. Esto es, tienen una cultura enológica escasilla. No creo que haga falta tener ninguna para poder disfrutar un vino, pero ya que me han pedido una cata de iniciación, que menos que darles unas ideas generales sobre cómo se hace un vino. Les vendrá bien, especialmente para saber después de donde vienen los olores y sabores que experimentarán. En otras catas que he organizado, estas ideas generales las completo en unos treinta minutos. Sin embargo, es tal el interés que tienen y el número de preguntas que hacen, gracias a Dios fáciles, que nos vamos a la hora y media, para desesperación de Elena, mi santa esposa, y para mi satisfacción, que no siempre tengo una escucha tan atenta.

Les explico los fundamentos de la cata, mientras vamos probando Quinta Milú 2016, un vino elaborado con tinta del país y con una crianza de seis meses en barricas usadas. El vino es una explosión de fruta roja, con unas sutiles notas tostadas y especiadas detrás. La fruta la detectan con mucha facilidad. No es un tinto demasiado complejo, pero su intensidad frutal en boca es inmensa. No viene mal para explicar el concepto de volumen, aunque es cierto que se queda un poco delante de la boca. De cualquier manera, es lo que se espera de un vino con poca crianza. Suave, frutal e intenso son palabras que resumen este vino, que no se bebe mal.

Antes de entrar en harina, bebemos Súbito 2014, un vino con una cierta elegancia y que se bebe bien. En nariz fruta roja y notas de monte bajo, que muestran como la fruta debe ser protagonista en un vino bien elaborado. En boca es agradable, pero su persistencia es mejorable. Detectan perfectamente cómo el final cítrico está algo vacío, necesita algo de profundidad, fruta que lo redondee.
Mis amigos son muy aficionados a los vinos de Bodegas Arzuaga, por lo que, como testigo de la corriente “parkeriana” de la Ribera del Duero les ofrezco La Planta 2014. En nariz dominan los tostados, que tapan casi por completo la fruta. En boca también hay mucha influencia de la crianza en barrica. Les pregunto, ¿recordáis de dónde vienen los aromas tostados en la elaboración del vino? Lo saben perfectamente, también los posibles motivos de que en un vino la presencia de la fruta sea tan leve. Les pido que dejen el vino en la copa y pasamos al siguiente.

Castrillo del Duero 2014, un vino de la tierra de Castilla y León, nos sirve perfectamente para comprobar como la fruta, bien acompañada por notas de monte bajo, especiadas y con algunos matices balsámicos, puede ser protagonista en un vino con crianza. Aroma agradable, con algunos recuerdos de vainilla, que nos ofrece la versión más clásica de la “ribera” de Alfredo Maestro. Se miran y sonríen. Bueno, todos menos uno.

Finalizamos la cata con La Olmera 2013. Un vino que encuentro especialmente redondo. El monte destaca al principio, dejando poso a poco aparecer a una fruta más tímida, pero reconocible. Pimienta y algo de clavo de olor en un aroma complejo y agradable en el que aparecen también algunas notas de cuero. En boca muy suave, fresco y persistente, con buena presencia de la fruta al final. De los vinos de Alfredo siempre me gustó más La Guindalera, pero hoy este tinto ha dado la talla. Sin problemas.

Volvemos a La Planta y con la temperatura  la intensidad de los tostados sigue subiendo. Resiste este tinto  con dificultad el envite de La Olmera. Sonrío y me devuelven la sonrisa. Bueno, todos menos uno. Me ha encantado como se ha desarrollado la cata, especialmente porque cada uno ha sacado sus conclusiones. En esto del vino lo importante es disfrutar, ser libre. No son buenas en este mundillo las verdades absolutas. El conocimiento lo que puede hacer es ayudarte a descubrir, a perfilar tus gustos.

Les invito a ver en qué botellas queda vino. Una muestra inequívoca de cuales han gustado más. Pasamos a cenar y a reírnos. El vino, en su medida justa, desinhibe y ayuda a la amistad. Hay quien se lleva a la mesa la botella que a él le gusta y es perfecto. En esto del vino hay que ser libre. El conocimiento es siempre un buen aliado de la libertad.

Hay quien habla de una próxima cata. Suena La Mancha, puede que de ahí salga una nueva historia.

2 comentarios:

  1. "Ese uno" y yo hemos disfrutado hasta del artículo!!
    Fue un verdadero placer compartir contigo esta "cata de iniciación". Esperamos la siguiente! Que tiene el vino y los amigos que siempre uno se queda con ganas de más?
    Gracias Vicente y Elena! Damos gracias a Dios por la amistad y el cariño con el que haces y preparas todo. Un exitazo!!!
    Un abrazo a todos.

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    1. Cuanto me alegro. Ya estoy dándole vueltas a los vinos manchegos para preparar la siguiente.
      Un abrazo
      Vicente

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