miércoles, 5 de abril de 2017

The Wine Attack. Las Moradas de San Martín

Hace ya un par de meses que abrió una nueva tienda de vinos en Madrid, The Wine Attack. Entre los socios acompañan a mi amigo Samuel Cano, Ezequiel de Reserva y Cata, Carlos que dejó Le Petit Bistrot para empezar esta nueva aventura y un hombre singular, Antonio Sicurezza, un italiano, gran conocedor de los vinos austriacos, que habla un perfecto inglés y enamorado de los vinos naturales. Wina Attack es algo más que una tienda, se pueden concertar comidas o cenas acompañándolas con los vinos a precio de tienda y los fines de semana por la tarde, funciona como un bar de vinos de estilo francés.

Los que ya conozcan la cocina de Carlos por haber acudido a Le Petit Bistrot no necesitan que les explique las pequeñas obras de arte que hace este hombre enorme, en volumen y en calidad personal. Si no les conoces, sólo puedo recomendarte que te pases por allí. Precios muy comedidos, comidas deliciosas y vinos naturales.

Puede que ahora estés arrugando la nariz, pensando en vinos algo avinagrados, con volátiles altas, turbios. Vinos para frikis, vaya. Algunos de esos hay, no te voy a mentir, pero puedes dejarte aconsejar por Antonio, que te llevará a vinos perfectamente disfrutables por todos los paladares, incluso los menos iniciados. El porfolio de la tienda contempla vinos de muchos países, y se irá ampliando poco a poco. Ente ellos puedes encontrar sobre todo vinos convencionales organolépticamente hablando (qué saben bien vaya), como los vinos de Alfredo Maestro, y también alguna frikada. Antonio es la clave para no equivocarse.

Ya he estado un par de veces por allí, la última en la presentación de la nueva añada de Las Moradas de San Martín, en la que pasé un rato de lo más agradable, escuchando la pasión que pone contando sus vinos Isabel Galindo y charlando un rato con mi amigo Luis Oliván. Mereció mucho la pena, especialmente por poder comprobar de primera mano la positiva evolución de estos vinos, viejos conocidos, hacia la elegancia y la suavidad. Esfuerzo de agradecer el de Las Moradas, por retener en bodega los vinos hasta seis años, y que viene  acompañado por el buen hacer de Isabel, que está consiguiendo hace los vinos mucho más accesibles desde edad más temprana.

He tenido la suerte de haber visitado hace algo menos de un año la bodega en San Martín de Valdeiglesias, como sabrás si me sigues desde hace algún tiempo. En cualquier manera siempre es interesante conocer nuevos detalles. Escuchar cómo se eligieron las viñas, buscando un lugar elevado, cono buena aireación, para que las plantas crecieran sanas, sin necesidad de tratamientos agresivos. Cómo les gustaron aquellos suelos de arena granítica muy pura.

Nos cuenta también Isabel, que practican la biodinámica en el campo, con el objeto de dar más vida a los suelos, y que les está yendo francamente bien, con cepas muy sanas que dan unos frutos magníficos. Soy un poco escéptico con esto de la biodinámica, sin embargo, siendo sincero, es cierto que los vinos que hacen estos elaboradores  suelen gustarme mucho. No tengo claro si es por el especial cuidado que ponen con la tierra, porque son realmente buenos, o si esto de los cuernos y los astros realmente da resultado. Bien es verdad que el conocimiento que tienen de las plantas y los suelos es excepcional, y esto seguro que influye.

Comienza la cata con el Albillo 2016 (100% albillo real). Las uvas se vendimiaron en dos pasadas para coger únicamente racimos con una madurez óptima. Tiene una crianza de seis meses en barricas usadas de roble francés. En nariz aparecen recuerdos cítricos de limón, junto con almendras tostándose, y especias morunas. Aparecen después peras conferencia en compota, con algo de canela. Fresco y muy fácil de beber. Buen volumen, elegante, con un recorrido medio. El final es cítrico y ligeramente amargo.

Después nos presenta Isabel una rareza de la bodega, Albillo 2016 con crianza bajo velo. Un vino que se produjo por un olvido de una pequeña partida, que espontáneamente produjo la flor, como para protegerse. El vino se parece al anterior, pero están muy presentes los aromas de manzanilla, junto a las notas de panadería. En boca es suave y fresco, muy amplio. Más largo que su hermano, deja en bocas ligeras trazas calizas, minerales.

Con los albillos fumos probando un tapenade y la terrina de Carlos, francamente sabrosa y con un punto picante que iba muy bien con estos vinos blancos. Después nos ofrecieron un tabulé con lentejas, original y rico, rico.

Cuando Isabel comienza con las garnachas es como si recibiera una infusión de energía. La primera
es Senda 2011 (100% garnacha). No demasiado expresivo en nariz, aparecen con un poco de paciencia monte bajo, junto con fruta roja madura, y notas de especias. En boca es aterciopelado, fresco y sencillo. Vuelve la fruta que llena la boca, con persistencia media. El final es afrutado, acompañando notas balsámicas.

Subimos un par de escalones con Sabina 2010 (100% garnacha). Elaborada con uvas procedentes de cepas de más de ochenta años de la parcela Montazo. Tiene una crianza de catorce meses en barricas de diferentes usos de 225 y 500 litros, con tostados ligeros, para que la madera no oculte la personalidad del vino. Al finalizar se ensambla en depósito. El vino está pleno de fruta roja, aparecen también laurel y retama, algunas notas de pino y grafito. En boca es muy suave, con muy buen volumen, fresco y con un tanino presente, pero muy fino. Final medio/largo en el que regresan la fruta roja y las notas de resina de pino.

El último de la cata es un grande, Las Luces 2008 (100% garnacha). Las uvas proceden de cepas de la parcela Centenera, plantadas hace cien años. tiene una crianza de veinte meses, y como en la elaboración todos los vinos de la bodega no se añaden levaduras "seleccionadas", realizándose la fermentación con las propias de la uva. Aparecen aromas de tomillo y laurel, junto con chocolate negro, moras y regaliz. Amplio y estructurado en boca, con buena intensidad frutal. Muy persistente. Pide a gritos un buen asado para acompañarlo. No le sentó mal, sin embargo el parmentier con pato que nos preparó Carlos.

Disfruté a lo grande en esta presentación organizada por mis amigos de The Wine Attack, un sitio al que volveré y en el que seguiré dejándome aconsejar por las indicaciones de Antonio. Estoy convencido que de ahí saldrán nuevas historias.

2 comentarios:

  1. Estuve por el viñedo hace poco y francamente me encantaron sus vinos, aparte de que participamos en la poda de primavera y la actividad fue muy interesante para aprender más sobre la vid :-) Muy buen artículo, gracias!

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    1. Hola Jimena

      Muchas gracias por tu comentario. Yo también visité el viñedo no hace mucho y me encantó. Que me gustan sus vinos está claro, es de la única bodega que he repetido artícuulos.

      Saludos
      Vicente Vida Lanzas

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