Cómo hago la valoración


Me gusta valorar los vinos exclusivamente cuando tengo la suficiente tranquilidad para ello, por eso sólo veréis en este cuaderno calificaciones en aquellas catas que no superen los diez vinos. Dedicar menos de 10 ó 15 minutos a la valoración de un vino no me parece justo con el trabajo del viticultor.

En los vinos valoro tres grupos de características: el aroma, la estructura, y la riqueza.
En el aroma valoro su intensidad, su franqueza (ausencia de defectos) y su complejidad (presencia de aromas minerales, primarios, secundarios y terciarios).
En la estructura considero su concentración (peso en boca), equilibrio de sabores, y el volumen o cuerpo.
En la riqueza lo que tengo en cuenta  es su suavidad, su intensidad de sabor y su persistencia.

Cada uno de estos grupos cuenta un 30%, dejando el 10% restante para la valoración general del vino.

Tenida en cuenta la valoración anterior, y con objeto de limar los posibles errores, clasifico los vinos en tres grupos: excelentes, muy buenos y buenos. Para que un vino sea considerado como bueno tiene que obtener al menos 75 puntos.

No veréis en este cuaderno reflejadas aquellas cosas que no me han gustado. En este cuaderno me limito a contar aquellos momentos en los que disfruto alrededor de un vino, o dos…